En la Biblia, Caín es el primer asesino de la historia: mató a su hermano Abel por envidia y Dios lo marcó y lo condenó a vagar por la tierra. Judas Iscariote es el traidor por excelencia, el discípulo que vendió a su maestro por treinta monedas de plata. Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas, Coré se rebeló contra Moisés en el desierto y los habitantes de Sodoma fueron destruidos por el fuego del cielo. Son los villanos de la historia sagrada, pero en el siglo II hubo cristianos que los veneraban como héroes.
Los cainitas son una de las corrientes más provocadoras del gnosticismo antiguo. Según Ireneo de Lyon, enseñaban que Caín procedía del poder supremo, que todos los personajes condenados por la Biblia eran parientes suyos, perseguidos por el dios creador precisamente porque pertenecían a la estirpe superior y que Judas, el único de los apóstoles que conocía la verdad, entregó a Jesús para que se cumpliera el misterio de la salvación. Tenían, según Ireneo, un libro titulado Evangelio de Judas.
Durante siglos, ese evangelio fue solo un título en un tratado contra las herejías hasta que en 2006 se publicó un texto copto con ese nombre, conservado en el Códice Tchacos, en el que Judas aparece como el discípulo que comprende a Jesús mejor que los demás. El hallazgo dio la vuelta al mundo y reabrió el debate sobre los cainitas. ¿Existieron realmente? ¿Era el Evangelio de Judas su libro? ¿Era Judas un héroe o un villano para los gnósticos?
La lectura invertida
Para entender a los cainitas hay que partir de una idea central del gnosticismo: el dios que creó el mundo y dio la ley a Moisés no es el Dios supremo, sino un ser inferior, ignorante o malvado. Si eso es así, la historia bíblica debe leerse de otra manera. Quienes obedecieron a ese dios eran sus siervos y quienes se le enfrentaron eran rebeldes contra un tirano.
Los cainitas llevaron esta idea a su extremo. Si Dios condenó a Caín, a Esaú, a Coré y a los sodomitas, era porque esos personajes pertenecían a una estirpe superior que el creador quería destruir. El historiador alemán Kurt Rudolph llamó a este procedimiento exégesis de protesta: una lectura de la Biblia que invierte sistemáticamente los valores del texto, convirtiendo a los villanos en héroes y a los héroes en servidores del tirano.
La misma lógica aparece en otros textos gnósticos. Los ofitas veneraban a la serpiente del Edén y el Apócrifo de Juan presenta el árbol del conocimiento como un regalo de la luz, pero los cainitas fueron los más lejos.
Lo que cuenta Ireneo
La fuente más antigua sobre los cainitas es Ireneo de Lyon, que hacia el año 180 los menciona en su tratado Contra las herejías y curiosamente, Ireneo no los llama cainitas. Habla de otros que dicen que Caín procedía del Poder supremo y les dedica un breve capítulo al final de su exposición de las sectas gnósticas.
Según Ireneo, estos grupos sostenían que Caín, Esaú, Coré, los sodomitas y todos los personajes semejantes eran de su misma estirpe y que por eso el creador los atacó, aunque ninguno de ellos sufrió daño, porque la Sabiduría tomó de ellos lo que le pertenecía. Añade que Judas el traidor conocía exactamente estas cosas y que, al ser el único de los apóstoles que conocía la verdad, llevó a cabo el misterio de la traición, por el cual quedaron disueltas todas las cosas terrenas y celestiales y concluye que presentaban una obra inventada titulada Evangelio de Judas.
Ireneo atribuye a este grupo otras ideas más escandalosas. Según él, enseñaban que no era posible salvarse sin haber pasado por todas las acciones, incluidas las más vergonzosas y que en cada una de ellas invocaban a un ángel, diciendo: oh ángel, uso tu obra; oh poder, realizo tu operación. Esta acusación se parece a la que Ireneo dirige también contra los carpocracianos y es probable que forme parte de los tópicos de la polémica.
Los heresiólogos posteriores
El nombre de cainitas aparece en autores posteriores. Un tratado contra las herejías atribuido a Tertuliano, escrito a comienzos del siglo III, los menciona con ese nombre y repite la información de Ireneo, añadiendo que algunos de ellos daban gracias a Judas por la traición, porque sin ella no habría habido salvación. Otros, en cambio, decían que Judas entregó a Jesús porque vio que quería destruir la verdad.
El propio Tertuliano, en su tratado Sobre el bautismo, cuenta que una mujer de la secta cainita, a la que llama víbora, había llegado a Cartago y convencido a muchos de que el bautismo era inútil.
Epifanio de Salamina, a finales del siglo IV, dedicó a los cainitas un capítulo de su Panarion. Repite lo esencial de Ireneo y añade que usaban un libro llamado Ascensión de Pablo, que narraba lo que el apóstol había visto en el tercer cielo y en el que se revelaban palabras inefables.
Los villanos convertidos en héroes
| Personaje | En la Biblia | Según los cainitas |
|---|---|---|
| Caín | Primer asesino, condenado a vagar por la tierra | Procede del Poder supremo; perseguido por el creador |
| Esaú | Vendió su primogenitura y perdió la bendición | Pariente de la estirpe superior |
| Coré | Se rebeló contra Moisés y fue tragado por la tierra | Rebelde contra el servidor del dios inferior |
| Los sodomitas | Destruidos por el fuego del cielo | Atacados por el creador, pero protegidos por la Sabiduría |
| Judas Iscariote | Traidor que vendió a Jesús | Único apóstol que conocía la verdad; cumplió el misterio de la salvación |
El Evangelio de Judas
En 2006, la National Geographic Society presentó al mundo un texto copto del siglo IV titulado Evangelio de Judas, conservado en el Códice Tchacos. Según las primeras interpretaciones, el texto presentaba a Judas como el discípulo predilecto de Jesús, el único que comprendía su verdadera naturaleza y su traición como un acto de obediencia: Jesús le habría pedido que lo entregara para liberarse de su cuerpo. Jesús le dice en un pasaje que él superará a todos los demás, porque sacrificará al hombre que lo reviste.
El hallazgo parecía confirmar las noticias de Ireneo sobre los cainitas, pero pronto surgieron objeciones. La investigadora estadounidense April DeConick, en su libro El decimotercer apóstol, propuso una lectura muy distinta: el Evangelio de Judas no presenta a Judas como un héroe, sino como un demonio, el decimotercero, al servicio de los arcontes y su traición es un acto de los poderes del mundo inferior, no un acto de obediencia. Según DeConick, las primeras traducciones contenían errores que favorecían la interpretación heroica.
El debate sigue abierto. Lo que sí parece claro es que el Evangelio de Judas es un texto setiano, con la cosmología de Barbeló, las luminarias y Saklas y que no menciona a Caín ni a los demás personajes que Ireneo atribuye a los cainitas. Puede que fuera el libro que Ireneo conoció, pero no necesariamente el de un grupo que se llamara a sí mismo cainita.
¿Existieron los cainitas?
Muchos historiadores actuales dudan de que los cainitas fueran un grupo real. No conservamos ningún texto que se refiera a Caín como héroe, ni sabemos de nadie que se llamara a sí mismo cainita. Ireneo, la fuente más antigua, no usa ese nombre y la información de los autores posteriores depende casi por completo de él.
Es posible que Ireneo describiera las ideas de algún grupo gnóstico, quizá setiano, que leía la Biblia de forma invertida y que los heresiólogos posteriores convirtieran esas ideas en una secta con nombre propio. También es posible que algunos grupos gnósticos usaran el nombre de Caín como provocación, sin formar una comunidad separada.
En cualquier caso, la idea que se atribuye a los cainitas, la inversión de los valores bíblicos y la rehabilitación de los condenados, tuvo una larga vida.
Caín y Judas en la cultura moderna
La figura del rebelde que se enfrenta a un dios injusto fascinó al Romanticismo. En 1821, Lord Byron publicó Caín: un misterio, un drama en el que Caín aparece como un héroe trágico que se rebela contra un Dios incomprensible, guiado por Lucifer. El poema escandalizó a la sociedad británica. Charles Baudelaire, en Las flores del mal, escribió un poema titulado Abel y Caín en el que exalta a la raza de Caín frente a la de Abel.
La rehabilitación de Judas tuvo también su tradición. Jorge Luis Borges, en el cuento Tres versiones de Judas, incluido en Ficciones en 1944, imaginó a un teólogo sueco que llega a la conclusión de que Judas fue el verdadero Redentor, porque asumió la condenación eterna para que se cumpliera la salvación. Nikos Kazantzakis, en La última tentación de Cristo, presentó a Judas como el discípulo más fiel, al que Jesús pide que lo traicione. Todas estas obras recogen, conscientemente o no, la intuición que los heresiólogos atribuían a los cainitas.
Artículos relacionados con corrientes gnósticas
- Gnosticismo: gnosis y dualismo en el cristianismo primitivo
- Textos gnósticos: qué son, dónde se encontraron y qué revelan
- La biblioteca de Nag Hammadi: el hallazgo que cambió la historia del cristianismo
- Corrientes gnósticas: Las 23 corrientes del gnosticismo antiguo y medieval
- Evangelios apócrifos: los textos perdidos de la antigüedad
- Apócrifo de Juan: el gran mito gnóstico de Yaldabaot y la creación del mundo
- Barbeló: la Madre suprema del gnosticismo
- El Génesis: el libro del origen de la humanidad
- Setianos: los hijos de Set y el corazón del gnosticismo
- Simón el Mago: el padre de todas las herejías
- Evangelio de Judas: traidor o iniciado
Bibliografía
- DeConick, April D. The Thirteenth Apostle: What the Gospel of Judas Really Says. Londres: Continuum, 2007.
- Epifanio de Salamina. Panarion. Traducción inglesa de Frank Williams. Leiden: Brill, 2009-2013.
- Ireneo de Lyon. Contra los herejes. Edición de Carlos Ignacio González. México: Conferencia del Episcopado Mexicano, 2000.
- Kasser, Rodolphe; Meyer, Marvin W.; y Wurst, Gregor (editores). The Gospel of Judas. Con traducción inglesa completa. National Geographic Society, 2006.
- Pagels, Elaine y King, Karen L. Reading Judas: The Gospel of Judas and the Shaping of Christianity. Nueva York: Viking, 2007.
- Pagels, Elaine. Los Evangelios gnósticos. 2001
- Pearson, Birger A. «Cain and the Cainites». En Gnosticism, Judaism, and Egyptian Christianity. Minneapolis: Fortress Press, 1990.
- Piñero, Antonio (ed.). El Evangelio de Judas. Madrid: Vision Libros, 2006.
- Rudolph, Kurt. Gnosis: The Nature and History of Gnosticism. San Francisco: Harper & Row, 1983.
- Tertuliano. Sobre el bautismo.
Preguntas frecuentes sobre los cainitas
¿Quiénes eran los cainitas?
Eran una corriente gnóstica del siglo II que, según Ireneo de Lyon, veneraba a Caín y a otros personajes condenados por la Biblia, como Esaú, Coré y los sodomitas, como miembros de una estirpe superior perseguida por el dios creador. También consideraban a Judas el único apóstol que conocía la verdad. Muchos historiadores dudan de que fueran un grupo organizado.
¿Por qué veneraban a Caín?
Porque creían que el dios del Antiguo Testamento era un ser inferior e ignorante, y que los personajes a los que condenó, empezando por Caín, pertenecían a una estirpe superior que el creador quería destruir. Es una lectura invertida de la Biblia, típica de algunas corrientes gnósticas.
¿Qué pensaban los cainitas de Judas?
Según Ireneo, sostenían que Judas era el único de los apóstoles que conocía la verdad y que, al entregar a Jesús, cumplió el misterio de la salvación. Algunos le daban gracias por la traición, porque sin ella no habría habido redención.
¿Es el Evangelio de Judas un texto cainita?
No con seguridad. Ireneo atribuyó a los cainitas un Evangelio de Judas, y en 2006 se publicó un texto copto con ese título. Pero el texto conocido es setiano, no menciona a Caín y su imagen de Judas es discutida: unos lo leen como un héroe y otros, como April DeConick, como un demonio al servicio de los arcontes.
¿Existieron realmente los cainitas?
Es dudoso. Ireneo, la fuente más antigua, no los llama cainitas, y no se conserva ningún texto en el que alguien se identifique con ese nombre. Es posible que los heresiólogos convirtieran en secta las ideas de algún grupo gnóstico que leía la Biblia de forma invertida.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









