Dale Russell, el padre del Dinosauroide

Dale Russell es uno de los científicos más importantes del mundo de la paleontología, pero además es el padre del Dinosauroide, un equivalente reptiliano del homo sapiens.

Hace unos días os acercamos la historia del descubrimiento del primer fósil documentado de dinosaurio, el Scrotum Humanun. En aquel artículo hicimos un breve repaso a la evolución de la paleontología y de cómo desde unos tímidos y torpes comienzos alumbrados por la luz de los mitos, se llegó al verdadero conocimiento científico de nuestros días sobre las distintas especies de dinosaurios, su hábitat, forma de vida y evolución.

Hoy, por el contrario, queremos rescatar la figura de uno de los científicos más importantes e influyentes en el estudio y compresión de las familias de dinosaurios Trodóntida y Dromeosáurida (a la que pertenece el Velociraptor y el Deinonychus).

Dale Russell

Ha sido gracias a Dale Russell (27 de diciembre de 1937), paleontólogo canadiense y actual profesor del área de Investigación del Departamento de la Marina la Tierra y Ciencias Atmosféricas (MED) de la North Carolina State University, que se ha conformado gran parte del conocimiento que de estos reptiles se tiene en la actualidad.

Gracias a la labor de Russell, se sabe hoy que estas familias de dinosaurios están de algún modo, emparentadas con las aves. También se conoce que eran reptiles con una gran capacidad craneal y de gran inteligencia, que eran gregarios, comunicativos y que hacían gala de ambas características para elaborar complejas técnicas de caza y supervivencia.

Sin embargo, Russell es más conocido por la hipótesis ficto-paleontóloga del Dinosauroide, una hipótesis evolutiva que, aunque le ha reportado gran fama mediática en el mundillo de la ficción paleontológica, también le ha acarreado grandes críticas y mofas por parte de personajes de gran calado en los círculos académicos.

Dinosauroide” es una nomenclatura científica con la que Russell se refiere a una especie de dinosaurio antropomórfico e inteligente que podría haber poblado nuestro planeta en el caso de que los dinosaurios no se hubiesen extinguido. El Dinosauroide sería el equivalente reptiliano del homo sapiens, un ser bípedo desarrollado intelectualmente, capaz de crear herramientas con las que manipular su entorno y con un sistema comunicativo muy desarrollado.

Aunque esta concepción resulte pura ciencia ficción, lo cierto es que el trabajo de Russell, Séguin y otros científicos de cierto renombre, se basó por completo en datos y resultados obtenidos del análisis fósil de los restos de los Trodóntidos y Dromeosaurios, a los cuales se aplicaron diversas teorías científicas sobre la evolución de las especies.

Estas familias de dinosaurios compartían una serie de características concretas que, según Russell, las hubiera convertido en el modelo idóneo para un desarrollo antropomórfico paralelo al humano. Así, tanto los Trodóntidos como los Dromeosaurios, eran especies con una gran capacidad craneal y dotadas de gran inteligencia. Estos reptiles fueron ágiles, rápidos y gregarios, con un gran desarrollo de las capacidades sociales que aplicaron a la protección del grupo y la caza en manada. Además, poseían extremidades superiores articuladas y útiles para la manipulación de objetos.

Así, el Dinosauroide sería un dinosaurio de gran capacidad intelectual que compensaría su menor tamaño con la fabricación de herramientas sencillas y el desarrollo de tácticas que le permitirían escapar de los potenciales depredadores de su época. Al mismo tiempo, su inteligencia y evolución social le permitiría atacar a sus presas de una forma letal, casi quirúrgica.

Russell y su equipo hicieron hincapié en la importancia que la inteligencia pudo haber tenido en este reptil para poder sobrevivir y en base a ello, plantearon como fundamento de su hipótesis evolutiva el hecho de que el dinosaurio hubiese evolucionado hasta desarrollar un cerebro más grande. Al lograr esto, el Dinosauroide adquiriría la postura erecta y acortaría el cuello para soportar mejor el peso de una cabeza proporcionalmente más grande que el cuerpo (como ocurre en la especie humana).

El Dinosauroide de Russell

Al erguirse, ya no necesitaría la cola para mantener el equilibrio, y la iría perdiendo de forma progresiva hasta convertirla en un apéndice vestigial externo o interno (lo que en nuestra especie se conoce como rabadilla o coxis). Para soportar la nueva posición, el tobillo bajaría y el pie se volvería más largo y plano, perdiendo tal vez la presencia de la garra falconiforme de los Trodóntidos y Dromeosáuridos.

En lo referente a su desarrollo intelectual, Russell supone que hubieran desarrollado habilidades cognitivas como la fabricación de herramientas y la estructuración de algún tipo de lenguaje. Sin embargo, debido a las enormes diferencias en el aparato fonador, no debemos entender éste, semejante al humano, sino más similar al de las aves.

Desde el punto de vista científico, la teoría de Russell fue duramente criticada por el hecho de que éste había intentado explicar el desarrollo de su criatura teniendo siempre como referente la evolución humana, lo que convierte a la hipótesis en un calco de la evolución homínida, no entendiendo Russell que la evolución homínida y reptiloide fuesen, probablemente ,divergentes.

Sin embargo, Russell, también encontró apoyos científicos en autores no tan academicistas, que entendieron que en el caso de que los dinosaurios no se hubiesen extinguido, el Homo-Saurus hubiera sido un espécimen factible. Estos autores entendieron que la evolución antropomórfica es un hecho evolutivo natural, asociado a la inteligencia (soporte de una estructura cerebral considerable) y a la manipulación de objetos (para lo cual es necesario que las extremidades superiores queden libres de la función motora).

Sea como fuere, Russell ha pasado a ser un nombre de peso en el mundo de la paleontología por sus estudios fósiles, por haber sido uno de los pioneros en las hipótesis evolutivas modernas y por ser un gran defensor de la teoría del cataclismo en la extinción de los dinosaurios.

Imagen Dale Russell: Nescent

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