¿Deben los cadáveres antiguos regresar a sus tumbas?

Los cadáveres antiguos, como el de Ötzi o las mismas momias egipcias, son una de las principales atracciones mundiales pero ¿por cuestiones éticas deberían ser devueltas a sus tumbas?

Una de las atracciones museísticas que más interés atraen son las exhibiciones de cadáveres antiguos. Momias egipcias, cuerpos prehistóricos como Ötzi el Hombre de Hielo, etc. reciben millones de visitas al año, causando gran impacto entre quienes los contemplan. El doctor Philippe Charlier ha abierto un debate en torno a esta cuestión en un artículo para la revista Clinical Anatomy, donde plantea las implicaciones éticas que supone exponer los cuerpos y su posible restitución a sus enterramientos originales.

otzi el hombre de hielo

El reciente caso del “Gigante Irlandés“, un cuerpo de dimensiones sorprendes de finales del siglo XVIII que se exhibe en el Colegio Real de Cirujanos de Londres, ha extendido la discusión a los cadáveres posteriores a la Prehistoria o la Edad AntiguaEl doctor propone una diferenciación entre los tipos de restos humanos que se exhiben en los museos: elementos etnográficos, muestras de alguna parte del cuerpo sin una identificación definida; restos anatómicos, como esqueletos completos; restos arqueológicos y cadáveres modernos.

Charlier argumenta que el concepto de “cuerpo” como propiedad (en este sentido, como propiedad de un Estado al formar parte de su patrimonio) es una concepción ambigua que depende de los puntos de vista políticos locales y el estado de los cuerpos.

En este sentido, el autor propone que los cadáveres que deberían ser devueltos a sus tumbas originales son aquellos que, como en el caso de Charles Byrne, el “Gigante Irlandés“, plantean cuestiones éticas como por ejemplo, cuando se conocen los deseos que tenía esa persona.

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Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.

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