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El palín en la cultura mapuche chilena

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El palín es un juego y deporte emblemático del pueblo mapuche que habita en Chile. Fue prohibido y perseguido por los españoles, pero siglos después – en el año 2004 – fue declarado deporte nacional por el estado chileno y en la actualidad , se organizan y realizan encuentros y torneos de palín en diversas ciudades del país austral.

Por lo que ha tomado cierto auge en el pueblo en general, aunque hasta el día de hoy sigue siendo icónico y emblemático del pueblo originario mapuche.

Es un juego de bastón (mejor conocido por weño) y bola o pali, de donde proviene el nombre del ancestral juego declarado como deporte, luego de persecuciones a sus jugadores después de la llegada de los españoles, con la excusa de su fuerte carga ceremonial y política.

Posteriormente a la salida del imperio español, también fue combatido por el estado chileno, hasta que fue declarado deporte nacional.

Se conocen testimonios que datan del siglo XVI

Los primeros testimonios que se conocen datan del siglo XVI y los encuentros y apuestas entre los jugadores y el pueblo mapuche que se reunía para ver los partidos en una especie de fiesta popular, se extendían desde el valle central chileno y la isla grande de Chiloé.

Alonso de Ovalle, un sacerdote jesuita cuenta en sus escritos que era practicado por hombres, mujeres y niños, los cuales demostraban mucha ligereza y agilidad, a la vez que enardecían al público que los observaba por la emoción que causaban las apuestas, que usualmente eran intercambio de mercancías o artesanía, como textiles o artículos de uso diario.

Diego de Rosales cuenta en la Historia General del Reyno de Chile, que los invasores españoles miraban con mucha desconfianza el juego, porque la gran mayoría de sus jugadores y aficionados eran  fuertes guerreros que: “Desde niños se crían en el trabajo y se ejercitan en luchar, saltar, correr y hacer pruebas de fuerza, y lo principal [es que] sus juegos son para ese ejercicio, como el de la chueca».

En sus escritos destaca que otra razón del rechazo de los españoles eran las «invocaciones del demonio para que la bola les sea favorable»

Con el fin de potenciar su destreza y el desempeño de sus componentes, a fin de ganar las apuestas, realizaban prácticas religiosas y rituales que antecedían y acompañaban la realización del juego del palín.

Entre estos rituales se incluía bautizar con sangre de cordero o huanaco y humo de tabaco los instrumentos de juego, rito al que llamaban dagun.

También incrustaban uñas de animales de rapiña en los extremos curvados de los bastones.

Otro aspecto resaltante era que utilizaban el palín para solventar de forma pacífica conflictos entre las comunidades o para tomar decisiones conflictivas y controversiales.

En el transcurso del siglo XX se modificaron sus elementos primordiales y continuó jugándose como deporte y apostando al posible equipo ganador.

Actualmente con un proceso en marcha de revitalizar al pueblo mapuche, se está rescatando su importancia social y política y se le ha dado el rango de deporte nacional, el cual como todo deporte tiene sus seguidores, apostadores e incluso detractores.

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