Encuentran restos del primer acueducto en Roma, el Aqua Appia, del siglo III a.C.

Trabajadores del metro de Roma han descubierto un acueducto de 2.300 años de antigüedad en el corazón de la ciudad, en la plaza Celimontana, justo frente al hospital militar de Celio, cuando se encontraban realizando tareas para la construcción de la línea C del metro.

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Restos del acueducto romano, datado en el siglo III a.C. y el más antiguo de Roma. Crédito: Superintendencia de Roma

En este lugar, a 20 metros de profundidad (donde es realmente difícil excavar con seguridad), se ha realizado el hallazgo que los arqueólogos han comentado como “un descubrimiento sensacional y de enorme importancia, ya que es casi seguro de que sea el acueducto romano más antiguo conocido, datado en el siglo III a.C.“.

Este descubrimiento fue anunciado el lunes 3 de abril, aunque el hallazgo se realizó realmente a finales de 2016, explicó Simona Morretta, arqueóloga jefe del departamento de patrimonio de esta zona.

“Las ruinas surgieron durante el trabajo en un conducto de ventilación de unos 32 metros de ancho, que implica una superficie de unos 800 metros cuadrados para la línea C del metro, la que comenzó hace más de dos años”.

Los detalles del descubrimiento fueron presentados el 5 de abril en una conferencia en la Universidad Sapienza de Roma, en donde explicaron que este hallazgo se pudo realizar “gracias a los trabajos de construcción que se realizaban para el metro”.

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Los investigadores creen que es un tramo del Aqua Appia, el primer acueducto de Roma. Crédito: Superintendencia de Roma.

Una tumba de 3.000 años de antigüedad.

Además del acueducto romano de 2.300 años, pudieron estudiar por primera vez la estratigrafía de la zona de Celio en Roma, lo que les permitió encontrar también una tumba de la Edad del Hierro con objetos funerarios, entre ellos, dos cuencos, datados de entre finales del siglo X y principios del IX a.C.

Esta tumba, encontrada a 18 metros por debajo del nivel del suelo actual, es el primer hallazgo de este tipo que se realiza en el barrio Celio, “pero Roma, como se sabe, siempre ha sido construida sobre sí misma, a menudo utilizando ex construcciones como base de la siguiente”, añadió Morretta.

“Aún no sabemos cómo se desarrolló el acueducto (dónde inicia o acaba), y la autoridad a la que hay que dirigirse como siempre en estos casos es Frontino, autor de un famoso tratado sobre acueductos de Roma (De aqvaedvctv vrbis Romae / Las canalizaciones de agua de la ciudad de Roma: Estudio introductorio, traducción y notas) , escrito en el año 102. Él escribió que algunos acueductos pasaron por el distrito de Celio pero hasta ahora no habíamos encontrado nada”.

“La gran pregunta es ¿ante qué acueducto estamos? Aún no lo sabemos. El Anio Vetus, cuyo nombre proviene del valle de Anio, la fuente de sus aguas, se remonta al año 272 a.C. El período coincide, pero sin embargo, Frontino dice que éste acueducto no pasó a través de Celio. Por lo tanto, es más probable que sea parte del Aqua Appia, el primer acueducto construido en Roma“, explicó.

Y añadió que “debemos suponer que una obra pública de este impresionante tamaño habría llevado décadas para construirse, por lo que la datación podría coincidir. También sabemos que el Aqua Appia era muy profundo, como la sección que hemos desenterrado en esta ocasión”.

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En rojo, el recorrido del Aqua Appia por la ciudad de Roma. Crédito: Wikimedia Commons.

Una alcantarilla en la Antigüedad tardía.

“Las capas intactas de tierra nos permitió establecer cuándo dejó de ser utilizado, en la Edad Imperial temprana. Posteriormente, en la Antigüedad tardía, el acueducto fue utilizado como una alcantarilla“.

Otra curiosidad que encontraron los arqueólogos es que “las capas de tierra revelaron grandes cantidad de sobras de comida, una mina excepcional de información de la que acabamos de recibir el informe y sabemos exactamente qué comían los aristócratas romanos que vivían en las grandes villas de la zona y no sólo gallinas, gallos y capones, sino piezas de jabalí, aves raras, alimentos exóticos, cisnes, faisanes y enormes peces de mar como el mero”.

Fundador y Director de Red Historia. Desde pequeño me ha atraído la Historia y la comunicación (igual que viajar, la fotografía o el fútbol), y tras haber estudiado Historia en la Universidad, necesitaba poder compartir con todas las personas interesadas la gran cantidad de noticias que no siempre encontramos de forma fácil y complementarlo con artículos informativos de los acontecimientos y personajes (entre otras cosas) más importantes de nuestro pasado. Así nació Red Historia, un proyecto que esperamos que continúe creciendo gracias a vosotros.
Marcelo Ferrando Castro