Antes de que Rómulo y Remo tuvieran un lugar donde nacer, antes de que el Lacio fuera conocido como la cuna de Roma, había un líder griego llamado Evandro que llegaba a estas tierras itálicas con su pueblo. Su nombre significa «buen hombre» o «hombre fuerte» en griego, una etimología que los poetas antiguos aprovechaban para subrayar que era portador de virtud y valor.
Pero Evandro fue mucho más que un hombre fuerte. Fue, según la tradición romana, el primer civilizador del Lacio, quien introdujo elementos fundamentales de la cultura: la escritura, la agricultura, la música y la religión estructurada. Fue el puente vivo entre Grecia e Italia, el hombre que legitimaba la presencia griega en territorio latino sin que fuera percibida como invasión extranjera. Y quizás lo más importante: fue el testigo de Hércules venciendo a Caco, el acto que purificaría el Lacio y lo haría habitable para una civilización mayor.
En la Eneida de Virgilio, uno de los textos más importantes de la literatura latina, Eneas no llega al Lacio como conquistador sino como viajero que busca refugio y es Evandro quien lo recibe. En este encuentro de dos héroes fundacionales, Roma completa su narrativa de legitimación. No es una ciudad construida por la fuerza bruta o la conquista aleatoria, sino que es el resultado inevitable de una larga cadena histórica de figuras virtuosas que trajeron civilización, orden y propósito a un territorio que de otra forma habría permanecido salvaje. Evandro es el primer eslabón visible de esa cadena.
Orígenes divinos: hijo de Hermes y Carmenta
Como era común en la mitología romana, Evandro tenía un pedigree divino que legitimaba su autoridad. Su padre era Hermes (Mercurio en latín), el dios de los viajeros, los comerciantes y los mensajeros. Su madre era Carmenta, una ninfa con poderes proféticos, hija del dios fluvial Ladón. En algunas versiones, su madre era llamada Temis o Nicóstrata o incluso Tiburtis, nombres que los antiguos conectaban con el río Tíber, aunque estos detalles variaban según la fuente.
La genealogía divina de Evandro cumplía una función clara: justificaba su derecho a gobernar. No era un hombre ordinario que casualmente llegaba al Lacio, era un semidiós, portador de sangre divina tanto del lado del mensajero celestial (Hermes) como del lado de la profecía (Carmenta). Tenía, literalmente, la bendición de los dioses para viajar, para fundar y para civilizar. Su línea de sangre lo conectaba tanto con Grecia (a través de Hermes, dios del panteón olímpico) como con Italia (a través de Carmenta, cuyo culto se ubicaría específicamente en Roma).
Pero más importante que su sangre era lo que representaba. Dionisio de Halicarnaso, historiador romano del siglo I a.C., registró que algunos lo consideraban descendiente de la familia de los Dioscuros (Cástor y Pólux), lo que lo vinculaba aún más profundamente con la mitología greco-romana. Sea cual fuera la genealogía exacta, todos los relatos concordaban en algo: Evandro no era un extranjero común, llevaba consigo la autoridad divina.
La llegada al Lacio: fundación de Palanteo
¿Por qué abandonó Evandro Grecia? Las versiones varían. Algunos textos dicen que fue por su propia iniciativa, buscando nuevas tierras y otros cuentan que tuvo que huir tras matar accidentalmente a su padre (o en defensa de su madre en algunas versiones) en un enfrentamiento. Lo que todos los relatos acuerdan es que Evandro llegó al Lacio procedente de Arcadia, una región griega conocida por su población primitiva y su conexión con la naturaleza salvaje.
Cuando llegó, el Lacio ya estaba poblado. No era tierra virgen, vivían allí los aborígenes, bajo el gobierno de Fauno, rey indígena que también era un dios de la naturaleza. En este punto crucial, la narrativa romana toma una decisión narrativa inteligente: en lugar de describir una invasión o una conquista inmediata, relata una bienvenida. Fauno recibe a Evandro y según algunas versiones, incluso lo reconoce como un igual. No hay conflicto entre la autoridad griega y la local, hay fusión.

Evandro funda Palanteo en una colina junto al Tíber. Elige el nombre en honor a su abuelo, Palante, con lo que vincula inmediatamente su nueva ciudad con su pasado griego. Pero esta colina —la futura Palatino— es elegida específicamente porque está en el Lacio, en territorio latino. Establece así un asentamiento que es simultáneamente griego en origen y latino en ubicación. Es, en esencia, el símbolo físico del sincretismo que Roma quería lograr: la fusión de lo griego con lo local, sin que uno dominara completamente al otro.
Según la tradición, Evandro atrae a otras gentes a su asentamiento, principalmente a veteranos del ejército de Alejandro y a otros griegos que buscan oportunidades en Italia. Pero estas personas no se establecen como conquistadores, sino que se integran, aprenden las costumbres locales, toman esposas latinas. Gradualmente, lo griego y lo latino comienzan a entrecruzarse.
La introducción de la civilización: escritura, agricultura, música
El rol más importante de Evandro en la narrativa romana no fue militar sino cultural: fue un civilizador en el sentido más completo del término. Según las fuentes antiguas, fue Evandro quien introdujo la escritura al Lacio. Pero no fue él solo, fue con la ayuda de su madre Carmenta, quien supuestamente transformó las letras griegas en letras latinas, creando el alfabeto que Roma usaría. Este acto tiene un simbolismo profundo: la escritura era considerada por los antiguos como uno de los mayores logros de la civilización humana. Que Carmenta, una diosa, fuera quien transformara la escritura griega en escritura romana, sugería que la adaptación romana del alfabeto griego era divina, autorizada, necesaria.
Más allá de la escritura, Evandro introdujo técnicas agrícolas. Enseñó a los locales cómo sembrar, cómo cosechar, cómo criar ganado de forma ordenada. Varios textos antiguos mencionan sus «idílicos rebaños», sugiriendo que Evandro era conocido por su maestría en la ganadería. Introdujo también nuevos instrumentos musicales: la lira, la flauta y el triángulo. La música, para los antiguos, no era un lujo sino parte de la civilización. Un pueblo que tenía música era un pueblo civilizado.
Estableció también nuevos rituales religiosos, nuevas formas de honrar a los dioses. Los aborígenes, según algunos relatos, solo conocían la flauta del pastor para comunicarse con lo divino. Evandro expandió dramáticamente su repertorio religioso: introdujo cultos organizados, sacrificios estructurados y festivales. En esencia, transformó lo que había sido religión primitiva en religión de verdadera civilización.
El encuentro con Hércules: el Altar Magno
El evento más dramático de la vida de Evandro, según la tradición, fue el encuentro entre Hércules y Caco. En la narrativa de Virgilio en la Eneida, es Evandro quien cuenta la historia a Eneas cuando este llega al Lacio. La estructura es significativa: Evandro no es solo un testigo pasivo, es un narrador activo que interpreta los eventos, que entiende su significado, que actúa como puente entre el acto heroico y su legitimación política.
Cuando Hércules, volviendo de sus trabajos, llega al Lacio con el ganado de Gerión, se detiene en el territorio de Evandro para descansar. Mientras duerme, Caco —el gigante mitad hombre y mitad sátiro que vomita fuego— roba parte del ganado y lo arrastra a su cueva. Hércules despierta, descubre el robo y entra en una furia sagrada. Arranca la cima de una montaña para acceder a la cueva y Caco responde escupiendo llamas y humo. Pero Hércules, superior en fuerza, estranguló o golpeó al gigante hasta matarlo.

¿Qué hace Evandro después? Construye el Altar Magno (Ara Maxima) en el Foro Boario, el mercado de ganado, exactamente donde se había ubicado la confrontación. Este acto es la culminación de toda la narrativa política de Evandro. Al construir un altar a Hércules, Evandro está haciendo varias cosas simultáneamente. Primero, está legitimando la victoria del héroe greco-romano. Segundo, está conectando el acto de Hércules con el territorio específico del Lacio. Tercero, está diciendo implícitamente: «Los griegos protegen a los que como nosotros aceptamos su civilización«. Y cuarto, está creando un lugar sagrado que, siglos después, sería el corazón religioso de Roma.
El Altar Magno se convierte en uno de los santuarios más antiguos de Roma y cada año, se realizaban sacrificios en honor a Hércules. Los magistrados romanos hacían votos allí. Era un recordatorio permanente de que Roma había sido elegida, purificada, legitimada por la presencia y la acción de Hércules, el mayor de todos los héroes greco-romanos y Evandro era el que había reconocido esa legitimidad, quien la había consagrado.
Evandro y Eneas: cierre de la narrativa
Décadas (o quizás siglos en la cronología mítica) después de la muerte de Caco, Eneas llega al Lacio huyendo de Troya destruida. Es viejo, está cansado y en busca de un lugar donde su pueblo pueda establecerse y construir una nueva vida. Y es Eneas quien busca a Evandro.
En la Eneida, el encuentro es profundamente simbólico. Evandro, anciano ahora, reconoce a Eneas no como un conquistador sino como un igual. Ambos son héroes desplazados, ambos han vivido vidas de lucha. Evandro no solo recibe a Eneas amigablemente, lo aconseja, le cuenta la historia de Hércules y Caco, legitimando así el territorio. Le presenta a su propio hijo Palante, que morirá en batalla junto a Eneas, sellando literalmente la alianza entre griegos y troyanos en sangre derramada.
Cuando Eneas se marcha del territorio de Evandro para continuar su destino, ha recibido más que hospitalidad, ha recibido la bendición implícita de que el Lacio era el lugar correcto para fundar una nueva civilización. Ha recibido la promesa de que aquellos que llegaran después de él construirían sobre los cimientos que Evandro y Hércules habían colocado. Ha recibido la narrativa de legitimación que permitiría que sus descendientes, siglos después, reclamaran que su ciudad no era producto del azar o la conquista bruta, sino del destino.

El legado de Evandro en Roma
¿Qué lugar ocupaba Evandro en la religión y la política romanas? Su culto nunca fue tan prominente como el de algunos otros dioses o héroes, pero era venerado como ancestro fundamental. La tradición lo colocaba como uno de los primeros pobladores de la región donde sería construida Roma. Su madre, Carmenta, tenía su propio culto en Roma, con un día festivo dedicado a ella (las Carmentalia, el 11 de enero). Había un altar dedicado a Evandro en el Palatino, la misma colina donde había fundado Palanteo.
Lo más importante es que Evandro ocupaba un lugar en la narrativa nacional romana. Cuando los romanos querían explicar por qué tenían derecho a gobernar el Mediterráneo, podían señalar a Evandro. Podían decir: «Venimos de una larga línea de líderes virtuosos y Evandro fue el primero, quien trajo civilización. Después vino Hércules, quien purificó el territorio. Después vino Eneas, quien llegó buscando asilo. Nosotros somos sus descendientes, los herederos de su virtud». Era un argumento político disfrazado de mitología.
Algunos estudiosos modernos han especulado que Evandro podría estar basado en un líder histórico real, quizás un rey griego o un líder de colonos griegos que realmente llegó al Lacio en época arcaica, pero es imposible saberlo con certeza. Lo que sabemos es que la Roma de los escritores clásicos lo inventó, o lo reinventó, como la pieza fundamental de su narrativa de fundación. No fue producto de una única conquista, sino resultado de una fusión de culturas bajo el liderazgo de figuras virtuosas como Evandro.
Comparación entre Evandro, Eneas y Rómulo
| Aspecto | Evandro | Eneas | Rómulo |
|---|---|---|---|
| Origen | Griego/Arcadio | Troyano | Descendiente de Eneas (local/latino) |
| Rol principal | Civilizador, primer poblador griego | Fundador mítico de la raza romana | Fundador de la ciudad de Roma |
| Conexión con Lacio | Llega como colonizador, funda Palanteo | Llega como refugiado, recibido por Evandro | Nace en el Lacio generaciones después |
| Autoridad | Establecida por sangre divina (Hermes) | Establecida por destino divino | Establecida por derecho de fundación |
| Acciones clave | Introduce escritura, agricultura, música; construye Altar de Hércules | Busca alianza con Evandro; casa con Lavinia | Funda la ciudad de Roma; establece primera comunidad |
| Legado | La civilización misma, la base del progreso | La legitimidad mezclada de Troya e Italia | La ciudad de Roma como institucion política |
| Culto en Roma | Altar en el Palatino; madre (Carmenta) tiene festivo | Venerado como antepasado; sacrificios anuales | Divinizado; culto imperial prominente |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes primarias:
- Virgilio. La Eneida (Libro VIII). Traducción Alianza Editorial. El relato clásico más completo del encuentro entre Eneas y Evandro.
- Ovidio. Fastos (Libro I). Traducción Gredos. Referencias a Carmenta y Evandro en contexto de festivales romanos.
- Tito Livio. Historia de Roma desde su fundación (Libro I). Traducción Akal. Integración de Evandro en narrativa temprana de Roma.
- Theoi Roman Mythology. Base de datos con citas de fuentes primarias sobre Evandro.
Bibliografía especializada:
- Grimal, Pierre. Diccionario de mitología griega y romana. Barcelona: Paidós, 1981. Entrada completa sobre Evandro con variantes de tradiciones.
- Forsythe, Gary. A Critical History of Early Rome: From Prehistory to the First Punic War. University of California Press, 2005. Análisis de fuentes literarias sobre fundación de Roma.
- Turcan, Robert. The Gods of Ancient Rome. Edinburgh University Press, 2000. Contexto de cultos a figuras divinas como Carmenta.
- Beard, Mary; North, John; Price, Simon. Religions of Rome. Cambridge University Press, 1998. Análisis de prácticas religiosas vinculadas a Evandro y Carmenta.
Preguntas frecuentes sobre Evandro
¿Fue Evandro un personaje histórico real?
Probablemente hubo un líder griego o colonizador con un nombre similar que llegó al Lacio en época arcaica. Pero la figura de Evandro como la conocemos en Virgilio y otros textos clásicos es claramente una creación mitológica de época posterior. Los romanos tomaron una posible tradición histórica local y la elevaron a narrativa de legitimación cosmológica. Lo que importaba no era la exactitud histórica sino que la narrativa funcionara políticamente.
¿Por qué Carmenta es tan importante?
Carmenta es crucial porque representa el elemento femenino divino en la narrativa de fundación. No es solo la madre de Evandro. Es una diosa profética que literalmente crea el alfabeto latino. Ella es quien transforma la escritura griega en escritura romana. Esto legitima el lenguaje romano como derivado pero transformado del griego. Además, su culto perduró en Roma, con las Carmentalia siendo celebradas anualmente, lo que significaba que Evandro nunca fue completamente olvidado.
¿Cómo se relaciona Evandro con la fundación de Roma?
Evandro no funda Roma directamente. Pero funda Palanteo, que se convierte en el Palatino, la colina donde Roma es posteriormente construida. Es el primer paso en una cadena causal que lleva a la fundación de Roma. Recibe a Eneas, quien establece la dinastía que produce a Rómulo. En cierto sentido, Evandro es el primer eslabón en la cadena que produce Roma. Sin él, Eneas nunca habría sido recibido. Sin Eneas, Rómulo nunca habría nacido.
¿El Altar Magno era un santuario real o solo mitología?
El Altar Magno era completamente real. Arqueológicamente se ha ubicado su posición en el Foro Boario. Era uno de los santuarios más antiguos de Roma, posiblemente el más antiguo. Los magistrados romanos hacían votos allí. Se realizaban sacrificios a Hércules anualmente. Para los romanos, el mito y la realidad se entrecruzaban. El Altar Magno era físicamente real, pero su significado era mitológico. Representaba la conexión entre la historia romana y la intervención divina de Hércules.
¿Cómo explican los historiadores la presencia griega en el Lacio temprano?
Históricamente, probablemente hubo contacto comercial y posiblemente colonización griega limitada en el Lacio durante época arcaica. Pero no fue una invasión griega. Fue contacto cultural gradual. La figura de Evandro romaniza eso. Convierte contacto comercial casual en una fundación deliberada de ciudad civilizadora. Convierte lo que fue probablemente un proceso gradual y desordenado en una narrativa limpia con protagonista y propósito.












