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La misteriosa Cueva de los Tayos: historia y leyenda

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Entrada a la cueva de los Tayos en Ecuador. Crédito: MezzoforteF en Wikimedia
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Cuando nuestros ancestros más antiguos comenzaron a especular sobre los misterios ancestrales de la vida, la naturaleza y nuestro planeta, las cuevas eran un elemento natural que despertaba gran curiosidad, sensaciones ambiguas entre la admiración y el pavor, así como también, fuente de varios recursos como sucede en la mítica Cueva de los Tayos en Ecuador, que reúne en sí misma, todas estas características y otras más.

¿Dónde está y cómo es la Cueva de los Tayos?

La cueva de los Tayos se encuentra en la zona oriental de la Amazonía ecuatoriana, siendo una formación geológica de aproximadamente 200 millones de años, que atrae a numerosos turistas durante todo el año.

Este turismo no atañe únicamente a los amantes de las cuevas o el senderismo, sino que también atrae a numerosos buscadores de misterios como lo atestiguó aquella legendaria expedición del año 1976, cuando el primer hombre sobre la Luna, Neil Armstrong, también fue uno de los primeros hombres bajo la tierra en la mítica Cueva de los Tayos.

Cuando se busca llegar al interior de esta cueva, se debe tomar en cuenta que hay que caminar durante tres días seguidos hasta llegar a su entrada, que es una abertura de unos 70 metros de alto que al atravesarse, se deberá descender a varios metros de profundidad haciendo rappel para llegar a las galerías y salones que están en su interior.

Estas galerías y salones internas presentan la característica de tener paredes pulimentadas, formas rectangulares a manera de bloques a 300 metros de profundidad y espacios abiertos donde se evidencia túneles de algunos kilómetros de extensión, siendo estas características especiales el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de teorías acerca de seres mitológicos, accesos a la tierra hueca o la existencia de vida intraterrestre.

La cueva de los Tayos y el Padre Crespi

La leyenda cuenta que el Padre Crespi tuvo acceso a diferentes tesoros antiguos gracias a que los indígenas de la zona cercana a Cuenca (donde él vivía), le habían obsequiado diferentes tipos de reliquias, incluyendo las famosas láminas de oro que referían (supuestamente) la historia de una humanidad pérdida y antigua, donde se observaban seres humanos luchando con animales muy antiguos, seres con apariencia de reptil y pirámides, entre otros.

cueva de los tayos
Padre Crespi. Crédito: Salesianos de Don Bosco / Dominio Público

Se sabe que la labor bondadosa del Padre Crespi, donde construyó numerosas escuelas y tuvo innumerables actos de atención, fraternidad y caridad con muchas personas en esta zona de Ecuador, pudo tener el efecto de recibir varios elementos de importancia arqueológica, ya que esta actividad era una de las más queridas por el Padre.

Sin embargo, se conoce que algunas piezas pudieron no ser tan antiguas como se ha argumentado.

Estas láminas fueron popularizadas por teóricos que defienden creencias pseudocientíficas, pero los hechos relacionados a la “biblioteca metálica” y otros objetos, no ha hecho sino avivar más el misterio.

Por ejemplo, en 1962, el museo del Padre Crespi en donde se podían observar varias de estas piezas, fue arrasado por un incendio.

Posteriormente, el Banco Central de Ecuador compró la colección de objetos de oro del Padre Crespi, los cuales se piensa que fueron traídos de la cueva de los Tayos.

Muchos de estos objetos (no todos), han sido ocultados en las bóvedas y no han sido mostrados a expertos interesados en el asunto, lo que ha avivado el fuego del misterio y la proliferación de numerosas teorías.

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Nací en Mérida, un estado andino de Venezuela pero me crié en Caracas la ciudad donde crecí, observando el Ávila y haciéndome las preguntas más importantes sobre la vida, la sociedad y el universo, rodeado de árboles y el sabor agridulce de toda gran ciudad. En el trayecto de mi vida, conocí las calles y sus gentes, las cuales me ayudaron a formarme un mejor criterio de la existencia humana y las ciencias sociales, para luego estudiar en la Universidad Central de Venezuela, donde me he formado como historiador y pensador social. La lectura es uno de mis grandes vínculos con el pasado y la esencia de la humanidad, ya que como dijo Descartes, leer es como tener una conversación con las grandes mentes de la historia; el ajedrez es otra de mis grandes pasiones, ya que me ha ayudado a desarrollar una mejor comprensión de la vida, que junto a la música, forman los tres pilares de mis gustos actuales. Soy familiar, amante de la naturaleza y los animales, porque en ellos ves la esencia de la filosofía y de Dios.

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