Naciones Unidas denuncia serios daños al patrimonio cultural de Mali

tumba antigua mali

Desde mediados de 2012 y hasta principios de 2013, el Norte de Mali estuvo en manos de Ansar Dine, un movimiento extremista islámico. Si bien el grupo ya no controla los principales centros de población, las secuelas de su breve y tiránico gobierno aún se hacen sentir en la sociedad.

Uno de los monumentos que corre peligro es la Tumba de los Askia, en Gao, la cual data del siglo XV. Si bien los extremistas no llegaron a causar grandes desperfectos, gracias a la defensa que realizaron los habitantes de la ciudad, la obra de tierra ahora se enfrenta a la amenaza de las lluvias. “Hacen falta medidas urgentes para salvaguardar la Tumba de los Askia“, asegura Lazare Eloundou Assomo, director de la oficina de la UNESCO en Bamako, la capital de Mali.

La misión encargada de determinar los daños causados tenía integrantes de la UNESCO, otras agencias de la ONU, y varios oficiales de los gobiernos francés y de Malí, pudieron comprobar que la comunidad local ya ha llevado a cabo trabajos para reparar la Tumba de los Askia.

Otras partes del patrimonio cultural de Gao no tuvieron tanta suerte. El sitio arqueológico de Saneye, que data del siglo XI, ha sido destruido en un 90%; el Museo Sahel fue vandalizado y sirvió de base a los extremistas durante casi un año. Aquí, de nuevo, los malíes jugaron un papel clave: los empleados del museo escondieron instrumentos tradicionales malíes y otras enseñas culturales para evitar su destrucción. Y aún peor lo pasó Tombuctú, donde los extremistas se ensañaron con mausoleos y otros monumentos que consideran “anti islámicos”.

Eloundou también ha expresado su preocupación por los efectos de la tiranía islamista sobre la población local. Ansar Dine, que llegó a controlar las dos principales ciudades del Norte al tomar Gao y Tombuctú, prohibió la música y danzas tradicionales de los malíes, así como la mayor parte de la ropa femenina. El grupo organizó quemas públicas de instrumentos y vestidos, y prohibió a las mujeres llevar el pelo en trenzas.

La UNESCO y el Gobierno malí siguen trabajando para determinar con exactitud el daño causado y hacer lo posible para que los monumentos afectados no sufran un mayor deterioro.

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