El período intertestamentario es un nombre extraño para un período de 400 años. Suena como un vacío, como un paréntesis entre cosas importantes, como si nada verdaderamente relevante sucediera entre el momento en que el Antiguo Testamento fue escrito y el momento en que el Nuevo Testamento comenzó. Pero nada podría estar más alejado de la verdad. Los 400 años que van aproximadamente de 450 antes de Cristo a 50 después de Cristo fueron los años que más transformaron la historia judía antigua.
Durante este periodo, el judaísmo fue reformado de una manera fundamental. Las ideas que definen el judaísmo moderno: la creencia en un Mesías que vendría, la creencia en la resurrección de los muertos, la angelología compleja y la importancia de la Ley oral igual a la Ley escrita, ninguna de estas ideas existía en la forma que conocemos al comienzo de este período. Todas ellas emergieron, se desarrollaron, fueron debatidas y fueron codificadas durante estos 400 años silenciosos.
El nombre «intertestamentario» refleja una perspectiva cristiana, denominando un periodo de silencio que se encuentra entre el fin del Antiguo Testamento y el inicio del Nuevo Testamento. Pero desde la perspectiva judía, no hubo silencio en absoluto. Por el contrario, hubo continuidad, desarrollo y una evolución de ideas que estaban respondiendo a circunstancias históricas reales como la ocupación extranjera, helenización, crisis religiosa, muerte de la independencia y la necesidad de reimaginar qué significaba ser judío cuando el mundo que los judíos conocían estaba siendo transformado.
Los 400 años que reformaron el judaísmo
El período intertestamentario abarca aproximadamente desde el siglo V antes de Cristo, después del regreso del exilio babilónico, hasta mediados del siglo I después de Cristo, cuando el cristianismo primitivo ya estaba emergiendo. Durante estos cuatrocientos años, el judaísmo experimentó una transformación religiosa profunda. Fue un período de ocupación extranjera constante, primero bajo persas, luego griegos seléucidas, luego romanos. Fue también un período de enorme creatividad intelectual, cuando algunos de los textos más importantes de la tradición judía fueron escritos: los libros de Macabeos, los Salmos de Salomón, el Libro de Enoc, la mayoría de lo que eventualmente se convirtió en el Talmud.
Durante este período, la religión judía fue helenizada progresivamente. Los griegos conquistaron el Oriente Medio bajo Alejandro Magno alrededor de 330 antes de Cristo. Después de su muerte, sus generales dividieron el imperio. Judea cayó bajo el control de los seléucidas. La helenización no fue simplemente cultural—fue teológica. Las ideas griegas sobre el alma inmortal, sobre la resurrección de los muertos, sobre un cielo y un infierno, todas estas ideas comenzaron a infiltrarse en el pensamiento judío. Algunas de estas ideas fueron resistidas. Otras fueron asimiladas. El resultado fue un sincretismo genuino—una mezcla de religión judía antigua con ideas helenísticas nuevas.
La represión de Antíoco IV en 167 antes de Cristo fue un momento catalítico. La Revuelta Macabea que siguió no fue simplemente una rebelión política. Fue una afirmación de identidad religiosa. Después de la victoria macabea, los judíos ganaron aproximadamente un siglo de independencia bajo la dinastía asmonea. Pero esta independencia terminó en 63 antes de Cristo cuando Pompeyo conquistó Jerusalén para Roma. La ocupación romana trajo consigo una nueva crisis religiosa: ¿cómo podían los judíos mantener su identidad religiosa bajo ocupación extranjera? ¿Cómo podrían resistir la asimilación? ¿Cómo podrían seguir siendo judíos cuando todo el mundo a su alrededor estaba siendo helenizado, romanizado?
La respuesta fue el desarrollo de la religión rabínica. Los fariseos—que habían emergido como movimiento religioso durante la dinastía asmonea—desarrollaron la idea de que la Torá oral era tan importante como la Torá escrita. Esto permitía a los judíos interpretación flexible, adaptación a nuevas circunstancias, desarrollo continuo de la Ley. Sin esta idea de la Torá oral, es probable que el judaísmo rabínico nunca hubiera existido, y el judaísmo moderno sería irreconocible.
El período intertestamentario es también cuando el mesianismo se desarrolló de su forma más clara. Al comienzo del período, no había verdaderamente una idea de un Mesías individual que vendría al final de los tiempos. Había expectativas vagas sobre un futuro mejor. Pero durante este período, especialmente después de la represión de Antíoco IV, la expectativa del Mesías se convirtió en una idea central. Los judíos esperaban a alguien que vendría, que liberaría a Judea de la ocupación, que traería justicia divina. Es directamente en este contexto de expectativa mesiánica que el cristianismo primitivo emergería con su proclamación de que Jesús era el Mesías.
El mundo helenístico: cuando Alejandro cambió todo
Para entender el período intertestamentario, primero necesitamos entender qué significó la conquista helenística. Alejandro Magno murió en 323 antes de Cristo, dejando un imperio que se extendía desde Grecia hasta Egipto hasta el Irán, pero no dejó un sucesor claro. Su imperio fue dividido entre sus generales, los diádocos y Judea fue inicialmente controlada por Ptolomeo, quien gobernaba Egipto, formando parte de su estructura por aproximadamente cien años. Los judíos se beneficiaban de la estabilidad y de la prosperidad del comercio, al tiempo que también sufrían cierta helenización pero gradual y relativamente tolerante.
Pero alrededor del año 200 a.C., el rey seléucida Antíoco III conquistó Judea, anexionándola a su imperio, aunque continuando la línea de tolerancia que la había caracterizado el último siglo. Sin embargo, las cosas cambiaron con su sucesor, Antíoco IV Epífanes, quien tenía una visión helenística extrema en la que creía que la unidad de su imperio requería unidad cultural y la religión judía monoteísta era un obstáculo a esto. La profanación del Segundo Templo en 167 antes de Cristo y la posterior guerra con los macabeos fue la consecuencia de sus nuevas políticas.
Lo que es importante entender es que la helenización no era simplemente política o cultural, era teológica. La religión griega tenía ideas sobre la inmortalidad del alma que el judaísmo antiguo no tenía, además de una cosmogonía detallada con múltiples niveles del cielo y el infierno. Cuando los judíos comenzaron a estar expuestos a estas ideas, algunas fueron resistidas, pero otras fueron asimiladas, por ejemplo, la idea de la resurrección de los muertos, que se convirtió en central en el judaísmo posterior, probablemente fue influenciada por ideas helenísticas y posiblemente también zoroástricas.
La respuesta intelectual: cuando los judíos reescribieron su religión
Lo que es extraordinario sobre el período intertestamentario es la actividad literaria. Los judíos no simplemente resistieron la helenización, la incorporaron, adaptaron y transformaron. La mayoría de los textos que eventualmente se convertirían en el Talmud fueron escritos durante este período, además de los libros de los Macabeos, el Libro de Enoc, los Salmos de Salomón y los Rollos del Mar Muerto, que nos dan ventanas extraordinarias a cómo los judíos estaban pensando durante esta época, fueron escritos durante este período.
Lo que todos estos textos revelan es una religión en transformación. Tomemos el Libro de Enoc como ejemplo. Enoc era una figura del Antiguo Testamento, un patriarca que «caminó con Dios» y fue llevado al cielo sin experimentar la muerte. Aquí es considerado como una figura menor, pero en el Libro de Enoc se convierte en una figura central de la cosmología apocalíptica, viajando a través de los múltiples cielos, viendo a los ángeles y recibiendo revelaciones sobre el final de los tiempos. El Libro de Enoc describe una cosmología elaborada completamente ausente del Antiguo Testamento bíblico, incluyendo la llegada de un Mesías, el juicio final y la resurrección de los muertos.
¿De dónde vinieron estas ideas? Probablemente de varios contextos, entre ellos la helenización, de influencias zoroástricas, porque los judíos habían estado bajo dominio del imperio persa durante siglos y habían sido expuestos a la religión zoroástrica, que tenía sus propias ideas sobre el dualismo, el final de los tiempos y el juicio final e incluso de la reinterpretación creativa de textos antiguos. Los judíos eran extraordinarios en tomar textos antiguos y extraer nuevas capas de significado de ellos mediante interpretación alegórica.
Lo que es importante entender es que esto no fue un proceso de corrupción religiosa pues los judíos no estaban «perdiendo» su religión verdadera, sino un proceso de adaptación genuina. Los judíos estaban enfrentándose a nuevas circunstancias como ocupación extranjera, helenización o crisis teológica y estaban reinterpretando su tradición de maneras que les permitían mantener continuidad con su pasado mientras también se adaptaban a su presente.
El sincretismo religioso: cómo el judaísmo se convirtió en helenístico
El sincretismo es una palabra que frecuentemente se usa negativamente en contextos religiosos, sugiriendo una contaminación de la pureza religiosa. Pero historiográficamente, el sincretismo es simplemente la mezcla de tradiciones religiosas cuando culturas diferentes se encuentran y durante el período intertestamentario, el judaísmo experimentó sincretismo real con la religión y la filosofía helenística.
Como ejemplo podemos tomar la angelología. En el Antiguo Testamento hebreo hay ángeles, pero son relativamente simples: son mensajeros de Dios, guerreros que no tienen una estructura jerárquica elaborada ni, en ocasiones, nombres específicos. Pero durante el período intertestamentario, la angelología judía se volvió extraordinariamente compleja. Los ángeles tienen nombres (Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel), existe una jerarquía de ángeles, hay múltiples órdenes de ángeles, arcángeles, querubines, serafines y hay potencias y dominios. Esta angelología elaborada probablemente fue influenciada tanto por ideas zoroástricas como por la cosmogonía griega.
También lo vemos en la idea de la resurrección de los muertos. En el Antiguo Testamento, hay muy poca fe en la resurrección personal y el concepto del Sheol es más como un inframundo donde los muertos continúan existiendo de una manera vaga, no una creencia en resurrección física. Pero durante el período intertestamentario, la resurrección se convierte en una creencia central. El Libro de Daniel, que fue escrito durante este período, contiene la primera clara afirmación de la resurrección de los muertos en la Biblia hebrea:
Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, algunos para vida eterna, y algunos para vergüenza y desprecio eterno.
¿De dónde vino esta idea? Probablemente de múltiples fuentes como las ideas helenísticas sobre la inmortalidad del alma, de ideas zoroástricas sobre el juicio final y de la necesidad religiosa de creer que Dios traería justicia: si los judíos piadosos estaban siendo perseguidos y asesinados por sus creencias, entonces debe haber alguna forma en que Dios traería justicia, y la resurrección era una manera de imaginar esto.
Lo importante es que estas no eran ideas que simplemente fueron adoptadas sin modificación, sino que fueron incorporadas en un contexto judaico. La resurrección en el judaísmo no era la inmortalidad griega del alma sino la resurrección física de los muertos. El juicio final en el judaísmo no era exactamente el mismo que en el zoroastrismo, sino que era reinterpretado de maneras que encajaban en la teología judía.
El mesianismo como desarrollo histórico
Una de las cosas más mal entendidas sobre el mesianismo judío es la idea de que siempre había existido como concepto, pero la verdad histórica es más compleja. Al comienzo del período intertestamentario, no había un concepto claro de un Mesías individual que vendría al final de los tiempos. Sí había expectativas de un futuro mejor y esperanza en la promesa divina, pero no el mesianismo que encontramos en los textos del final del período intertestamentario.
El Libro de Daniel, escrito durante la represión de Antíoco IV, es un punto de inflexión importante. Daniel describe un «Hijo del Hombre» que viene en las nubes del cielo y recibe poder eterno, una de las primeras representaciones de un Mesías individual en la literatura judía. Pero incluso esto no es exactamente lo que el cristianismo primitivo diría sobre Jesús. El «Hijo del Hombre» en Daniel es una figura casi celestial, que viene en las nubes, que recibe poder divino. Es diferente de la idea del Mesías como un rey político terrenal, que es cómo muchos judíos del primer siglo estaban imaginando al Mesías.
Durante el siglo I antes de Cristo, especialmente bajo la ocupación romana, las expectativas mesiánicas se intensificaron. Los judíos estaban esperando a alguien que llegaría, liberaría a Judea de Roma y traería el reino de Dios. Varias figuras carismáticas fueron proclamadas como el Mesías durante este período y la mayoría fueron rápidamente aplastados por Roma. Jesús fue uno de muchos, pero lo que lo hizo diferente fue la comunidad que emergió después de su muerte, una comunidad que continuó proclamando que él era el Mesías incluso después de su ejecución.
Lo que no sabemos: las limitaciones de nuestras fuentes
Una de las cosas más importantes a entender sobre el período intertestamentario es lo incompleto que es nuestro conocimiento. Nuestras fuentes principales son textos judíos y referencias de historiadores griegos y romanos, pero sabemos que había muchísima actividad religiosa que nunca fue registrada. Sabemos que había debates teológicos que sucedían en sinagogas por todo el mundo judío de los que nunca oímos hablar y que había tradiciones orales que se estaban desarrollando y que eventualmente se escribirían en el Talmud, pero que durante este período solo existían en la memoria de los maestros.
Además, hay un sesgo inherente en nuestras fuentes. Los Rollos del Mar Muerto nos dan ventanas extraordinarias a cómo una comunidad específica, los esenios, estaba pensando, pero ellos eran una minoría. La mayoría de los judíos eran fariseos o saduceos. ¿Qué estaban pensando ellos? Sabemos algo de Flavio Josefo y del Nuevo Testamento, pero las referencias son fragmentarias.
Historiográficamente, debemos ser honestos sobre las limitaciones de nuestro conocimiento. El período intertestamentario es un período donde sabemos que sucedieron cosas extraordinariamente importantes, pero nuestro conocimiento es parcial. Tenemos ventanas, no una vista completa, pero no disminuye la importancia del período sino que lo hace más fascinante, porque podemos ver las consecuencias de procesos que no vemos completamente.
La importancia del período intertestamentario
El período intertestamentario es crucial para entender tanto el judaísmo moderno como el cristianismo primitivo. Sin entender cómo el judaísmo fue transformado durante estos 400 años, no podemos entender qué era lo que el cristianismo primitivo estaba proclamando. Cuando los cristianos primitivos decían que Jesús era el Mesías, estaban usando una categoría—el Mesías—que había sido desarrollada durante el período intertestamentario, al igual que cuando hablaban de la resurrección de los muertos o cuando describían a Jesús como el Hijo de Dios.
Además, el período intertestamentario es cuando los textos que eventualmente se convertirían en el Nuevo Testamento fueron contextualizados, como los Evangelios o las Epístolas. Los primeros cristianos eran judíos que habían sido formados por esta transformación religiosa. Sus expectativas, sus categorías teológicas y su forma de pensar acerca de Dios y la salvación fue formado por lo que había sucedido en los 400 años anteriores.
Los libros del período intertestamentario: una explosión de creatividad intelectual
Lo extraordinario del período intertestamentario no es simplemente que fue un período de transformación religiosa, sino que los judíos documentaron esta transformación escribiendo constantemente. La helenización no fue simplemente algo que sucedió a los judíos, fue algo que los judíos asimilaron activamente, reinterpretaron, transformaron en sus propios términos y registraron en textos que nos permiten hoy ver exactamente cómo estaban pensando mientras esto sucedía.
Durante el siglo III antes de Cristo, cuando los judíos estaban siendo expuestos a la filosofía griega y la cosmología griega, comenzaron a escribir. Escribieron comentarios sobre la Torá que incorporaban ideas griegas y escribieron historias que reinterpretaban figuras antiguas en términos nuevos. El Libro de Enoc es un ejemplo perfecto: tomaban un patriarca oscuro del Antiguo Testamento y lo convertían en una figura central de una cosmología apocalíptica completamente nueva.
También encontramos aquí los Testamentos de los doce Patriarcas, documentos donde los patriarcas antiguos daban instrucciones a sus descendientes, incorporando toda la teología nueva que estaban desarrollando y el Libro de los Jubileos, una reinterpretación del Génesis.
Después de la represión de Antíoco IV en 167 antes de Cristo, la escritura se volvió aún más frenética. Escribieron las historias de la Revuelta Macabea en los Libros de Macabeos que celebraban la resistencia religiosa, el Libro de Daniel, que incorporaba visiones apocalípticas, angelología elaborada, la creencia en la resurrección de los muertos y los Salmos de Salomón que expresaban la esperanza mesiánica después de la conquista romana de Jerusalén en 63 antes de Cristo.
Pero aquí está lo importante: la mayoría de estos textos no están en la Biblia protestante. Están en la Biblia Católica como «Deuterocanónicos«, en la Biblia Ortodoxa como «Anagignoskomena«, en colecciones académicas de «Pseudoepigrafía judía» y en los Rollos del Mar Muerto que fueron descubiertos en 1947 en cuevas cerca del Mar Muerto.
Los Rollos del Mar Muerto son especialmente reveladores. Aproximadamente 600 textos fueron encontrados en cuevas en Qumrán, probablemente preservados por una comunidad de esenios e incluyen copias de prácticamente todos los libros del Antiguo Testamento, lo que nos permite ver cómo el texto bíblico fue transmitido, pero también incluyen textos que nunca fueron considerados canónicos, apócrifos, comentarios bíblicos, documentos comunitarios que revelan exactamente cómo estaban pensando teológicamente durante este período, incluyendo demonología en algunos de ellos.
La literatura del período intertestamentario es la evidencia material de la transformación religiosa que describimos. Muestra un pueblo judío activamente reinterpretando su tradición, asimilando ideas nuevas, desarrollando teología nueva en respuesta a circunstancias históricas reales. No es simplemente que sucedieron cosas, es que los judíos escribieron sobre lo que estaba sucediendo mientras sucedía.
| Texto | Tipo | Fecha aprox. | Dónde encontrarlo* | Importancia teológica |
|---|---|---|---|---|
| Libro de Enoc (1 Enoc) | Apocalíptico | Siglo III-II a.C. | Biblia Ortodoxa, Pseudoepigrafía judía, Rollos del Mar Muerto | Angelología, resurrección, Mesías, cosmología apocalíptica |
| Libro de Daniel | Apocalíptico | Siglo II a.C. (167 a.C.) | Biblia protestante (Antiguo Testamento) | Primera clara afirmación bíblica de resurrección, «Hijo del Hombre» |
| Testamentos de los Doce Patriarcas | Testamentario | Siglo II a.C. | Biblia Ortodoxa, Pseudoepigrafía judía, Rollos del Mar Muerto (Testamento de Leví) | Angelología, mesianismo, Ley oral |
| Primer Libro de Macabeos (1 Macabeos) | Histórico | Siglo I a.C. | Biblia Católica y Ortodoxa, Pseudoepigrafía judía | Revuelta Macabea, dinastía asmonea, resistencia religiosa |
| Segundo Libro de Macabeos (2 Macabeos) | Histórico/hagiográfico | Siglo I a.C. | Biblia Católica y Ortodoxa, Pseudoepigrafía judía | Revuelta Macabea, mártires, martirio como concepto religioso |
| Libro de la Sabiduría | Sapiencial | Siglo I a.C. | Biblia Católica y Ortodoxa | Helenismo judío, inmortalidad del alma, Logos divino |
| Eclesiástico (Ben Sirá) | Sapiencial | Siglo II a.C. | Biblia Católica y Ortodoxa | Sabiduría hebrea + perspectiva helenística |
| Salmos de Salomón | Poético | Siglo I a.C. | Biblia Ortodoxa, Pseudoepigrafía judía | Mesianismo, esperanza después de ocupación romana |
| Libro de los Jubileos | Renarración bíblica | Siglo II a.C. | Biblia Ortodoxa, Pseudoepigrafía judía, Rollos del Mar Muerto | Énfasis en Ley, observancia de Torá, cronología alternativa |
| Documento de Damasco | Comunitario | Siglo II-I a.C. | Rollos del Mar Muerto, Pseudoepigrafía judía | Reglas comunitarias, interpretación legal, mesianismo |
| Comunidad de Regla (Serek ha-Yahad) | Comunitario | Siglo II-I a.C. | Rollos del Mar Muerto | Estructura comunitaria, pureza ritual, dualismo cósmico |
| Rollo de la Guerra | Apocalíptico/militar | Siglo I a.C. | Rollos del Mar Muerto | Guerra final entre fuerzas de luz y oscuridad |
| Testamento de Job | Testamentario | Siglo I d.C. | Pseudoepigrafía judía, Rollos del Mar Muerto | Sufrimiento justo, paciencia, angelología |
| Ascensión de Isaías | Apocalíptico | Siglo I d.C. | Pseudoepigrafía judía, Biblia Ortodoxa | Viajes celestiales, visión de Dios, mesianismo |
| Misná (oral, codificada después) | Legal/rabínico | Desarrollada durante período, codificada siglo II d.C. | Talmud (Babilónico y Jerusalén) | Base del judaísmo rabínico moderno |
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- La resurrección de los muertos en el judaísmo
Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Libro de Enoc — Literatura apocalíptica del período intertestamentario
- Salmos de Salomón — Textos del período intertestamentario
- Primer Libro de Macabeos y Segundo Libro de Macabeos — Relatos de la época helenística
- Josefo, Flavio. Antigüedades de los judíos — Información sobre el período
- Los Rollos del Mar Muerto — Textos de Qumrán del período intertestamentario
Bibliografía:
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- Collins, John J. (1995). The Scepter and the Star: Messianism in Light of the Dead Sea Scrolls. Doubleday, Nueva York.
- Finkelstein, Israel & Silberman, Neil Asher (2001). The Bible Unearthed: Archaeology’s New Vision of Ancient Israel and the Origin of Its Sacred Texts. Free Press, Nueva York.
- Grabbe, Lester L. (1992). Judaism from Cyrus to Bar Kokhba. Routledge, Londres.
- Hengel, Martin (1974). Judaism and Hellenism: Studies in Their Encounter in Palestine during the Early Hellenistic Period. Two volumes. Fortress Press, Filadelfia.
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- Safrai, Shmuel & Stern, Menahem (eds.) (1974). The Jewish People in the First Century: Historical Geography, Political History, Social, Cultural and Religious Life and Institutions. Fortress Press, Filadelfia.
- Sanders, E. P. (1977). Paul and Palestinian Judaism: A Comparison of Patterns of Religion. Fortress Press, Filadelfia.
- Schürer, Emil (1973-1987). The History of the Jewish People in the Age of Jesus Christ. Three volumes. Revised Edition. T&T Clark, Edimburgo.
- VanderKam, James C. (2000). An Introduction to Early Judaism. Eerdmans, Grand Rapids.
Preguntas sobre el período intertestamentario
¿Por qué se llama «intertestamentario»?
Porque se llama así desde una perspectiva cristiana. El Antiguo Testamento fue completado alrededor del siglo III antes de Cristo. El Nuevo Testamento fue escrito durante el siglo I después de Cristo. El período entre estos dos—aproximadamente cuatrocientos años—es el «período intertestamentario». Desde una perspectiva judía, no hay realmente un «período intertestamentario» porque la tradición judía continuó sin interrupción.
¿Cuánto tiempo duró realmente el período intertestamentario?
Depende de dónde dibujes los límites. Si comienzas con el regreso del exilio babilónico (aproximadamente 538 antes de Cristo) y terminas con la destrucción del Segundo Templo (70 después de Cristo), son aproximadamente seiscientos años. Si comienzas con la conquista helenística (alrededor de 330 antes de Cristo) y terminas con la muerte de Jesús (aproximadamente 30 después de Cristo), son aproximadamente trescientos sesenta años. La mayoría de los eruditos sitúan el período entre aproximadamente 450 antes de Cristo y 50 después de Cristo.
¿Qué textos fueron escritos durante el período intertestamentario?
Muchos. Los Libros de Macabeos fueron escritos durante este período. El Libro de Enoc fue escrito durante este período. Los Salmos de Salomón fueron escritos durante este período. La mayoría del Talmud—aunque no fue codificado hasta mucho después—fue desarrollado durante este período. Los Rollos del Mar Muerto fueron copiados durante este período, aunque algunos pueden haber sido escritos antes. Los Evangelios del Nuevo Testamento fueron todos escritos durante la última parte del período intertestamentario.
¿Cómo afectó la helenización al judaísmo?
Significativamente. La helenización trajo ideas griegas sobre la filosofía, la religión, la cosmología. Algunas de estas ideas fueron resistidas por los judíos. Otras fueron asimiladas. El resultado fue un sincretismo donde el judaísmo fue reformulado en términos helenísticos. Esto fue especialmente cierto en ideas como la resurrección, la angelología, y el mesianismo.
¿Qué fueron los Rollos del Mar Muerto?
Los Rollos del Mar Muerto fueron una colección de aproximadamente seiscientos textos encontrados en cuevas cerca del Mar Muerto, probablemente preservados por la comunidad de Qumrán. Datan desde alrededor de 200 antes de Cristo a 70 después de Cristo. Incluyen copias de textos bíblicos, comentarios bíblicos, textos apócrifos, y documentos comunitarios. Nos dan ventanas extraordinarias a cómo una comunidad judía específica estaba pensando durante el período intertestamentario.
¿Cuál fue el papel de los fariseos durante este período?
Los fariseos emergieron como movimiento durante la dinastía asmonea. Enfatizaban la importancia de la Torá oral además de la Torá escrita. Esto permitió flexibilidad e interpretación. Los fariseos desarrollaron mucha de la teología que eventualmente se convirtió en el judaísmo rabínico. Fueron los más resistentes a la ocupación romana, pero de maneras intelectuales más que militares.
¿Cuál fue el papel de los saduceos?
Los saduceos eran principalmente la élite sacerdotal. Enfatizaban solo la Torá escrita, no la Torá oral. Rechazaban ideas como la resurrección y la angelología que habían sido desarrolladas durante el período intertestamentario. Eran generalmente más tolerantes con la ocupación romana porque su poder dependía del Templo, que los romanos permitían funcionar. Fueron destruidos cuando el Templo fue destruido en 70 después de Cristo.
¿Cuál fue el papel de los esenios?
Los esenios eran una comunidad monástica judía que posiblemente se retiraron del mundo por desacuerdo con otros grupos judíos. Probablemente escribieron los Rollos del Mar Muerto. Eran extraordinariamente devotos, enfatizaban la pureza ritual, y tenían creencias apocalípticas fuertes. Fueron en gran parte destruidos durante la guerra judío-romana.
¿Cómo afectó el período intertestamentario al cristianismo primitivo?
Completamente. Cada idea teológica central del cristianismo primitivo fue desarrollada durante el período intertestamentario. La idea del Mesías, la creencia en la resurrección, la angelología, la cosmología del cielo y el infierno, la idea del Hijo de Dios—todas fueron desarrolladas dentro del judaísmo durante este período. Los cristianos primitivos simplemente afirmaban que Jesús era la persona en quien todas estas expectativas se cumplían.
¿Por qué es importante el período intertestamentario para nosotros hoy?
Porque nos permite entender tanto el judaísmo moderno como el cristianismo moderno en su contexto histórico. También porque revela cómo las religiones evolucionan y se adaptan cuando enfrentan nuevas circunstancias. El período intertestamentario es un estudio en cómo una religión antigua puede ser transformada completamente mientras mantiene continuidad con su pasado.









