Cada domingo, a orillas del Tigris, del Éufrates o del río Karún y también en los ríos de Sídney, Estocolmo o Malmö, un sacerdote vestido de blanco sumerge tres veces en el agua a hombres y mujeres que llevan una corona de mirto en la cabeza. Les marca la frente con agua, les da a beber un sorbo del río y les ofrece un pequeño pan. Después, sacerdote y fiel se estrechan la mano derecha en un gesto que llaman kushta, la verdad. Es un bautismo, pero no cristiano. Es el rito central de los mandeos, la única comunidad religiosa gnóstica que ha sobrevivido desde la Antigüedad hasta hoy.
Los mandeos veneran a Juan el Bautista como el último y más grande de sus profetas. Creen que el universo está dividido entre un mundo de luz, gobernado por la Gran Vida y un mundo de oscuridad, habitado por demonios y que el mundo material fue creado por un ser inferior llamado Ptahil, con la ayuda de una diosa de las tinieblas llamada Ruha. Creen que el alma humana procede del mundo de la luz y que, tras la muerte, debe atravesar una serie de lugares de purificación antes de volver a él. Y consideran a Jesús un falso mesías, a Moisés un servidor de los poderes oscuros y al Espíritu Santo de los cristianos un demonio femenino.
Durante siglos vivieron en las marismas del sur de Irak y en el suroeste de Irán, hablando y escribiendo su propia lengua, el mandeo, un dialecto arameo con un alfabeto propio y transmitiendo en secreto sus libros sagrados. Los musulmanes los consideraban sabeos, uno de los pueblos del Libro que menciona el Corán y los misioneros portugueses del siglo XVII los llamaron cristianos de San Juan. En el siglo XX, sus textos provocaron un intenso debate entre los estudiosos del Nuevo Testamento, que vieron en ellos la clave de los orígenes del cristianismo y del gnosticismo.
Hoy, las guerras y la persecución han reducido su presencia en Irak a unos pocos miles de personas y la mayoría vive dispersa por Australia, Suecia, Estados Unidos y otros países. Este artículo explica quiénes son los mandeos, qué creen, cuáles son sus libros y sus ritos, de dónde proceden y por qué están en peligro de desaparecer.
Los conocedores
El nombre mandeos procede de la palabra manda, que en su lengua significa conocimiento, igual que la palabra griega gnosis. Los mandeos son, literalmente, los conocedores o los gnósticos.
Pero no es el único nombre con el que se les conoce. Sus sacerdotes y los fieles más instruidos se llaman a sí mismos nasoreos, los observantes o los guardianes, un término que algunos investigadores relacionan con el apodo de nazarenos que recibieron los primeros seguidores de Jesús. En el mundo árabe, se les conoce como subba, una palabra derivada de una raíz que significa sumergirse, en alusión a sus bautismos y que los relaciona con los sabeos mencionados en el Corán. Los primeros viajeros y misioneros europeos que los encontraron en el siglo XVI y XVII los llamaron cristianos de San Juan, porque veneraban al Bautista y practicaban el bautismo, aunque no eran cristianos.
El mundo de la luz y el mundo de la oscuridad
La religión de los mandeos se basa en un dualismo entre dos mundos opuestos.
En lo alto está el mundo de la luz, gobernado por un ser supremo al que llaman la Gran Vida, o la Primera Vida. Es un mundo puro, luminoso y eterno, poblado por seres de luz llamados uthras, que en cierto modo funcionan como ángeles. Por debajo está el mundo de la oscuridad, un océano negro habitado por demonios y monstruos, gobernado por un rey de las tinieblas llamado Ur, un ser monstruoso con forma de dragón.
Entre ambos mundos se encuentra el mundo material, el Tibil, en el que vivimos los seres humanos.
Ptahil, el creador
El mundo material no fue creado por la Gran Vida, sino por un ser inferior llamado Ptahil, hijo de Abatur, un uthra que ocupa una posición intermedia entre la luz y la oscuridad. Ptahil fue enviado a crear el mundo, pero lo hizo con imperfección y para ello se sirvió de la ayuda de los poderes de la oscuridad.
La figura de Ptahil se parece mucho al Demiurgo del gnosticismo cristiano: un creador inferior, no malvado del todo, pero ignorante y torpe, cuya obra es imperfecta. A diferencia de Yaldabaot, el creador de los setianos, Ptahil no es enemigo de la luz, sino un servidor de ella que ha caído en el error.
Ruha, el espíritu de la oscuridad
La figura femenina más importante del mundo de la oscuridad es Ruha, cuyo nombre significa espíritu. Ruha es la madre de los siete planetas y de los doce signos del zodiaco, que los mandeos consideran poderes malignos que gobiernan el destino humano. Ella y sus hijos ayudaron a Ptahil a crear el mundo material y el cuerpo humano y desde entonces intentan mantener a la humanidad atrapada en la ignorancia.
Los textos mandeos llaman a Ruha a menudo Ruha d-Qudsha, espíritu santo, la misma expresión que usan los cristianos de lengua aramea para designar al Espíritu Santo. La elección es deliberadamente polémica: para los mandeos, el Espíritu Santo de los cristianos es en realidad un demonio femenino de la oscuridad.
El alma y el salvador
El cuerpo de Adán, el primer hombre, fue creado por Ptahil y los poderes oscuros, pero no tenía vida. La Gran Vida le envió entonces un alma procedente del mundo de la luz, que le dio la vida y la conciencia. Desde entonces, cada ser humano lleva dentro un alma luminosa, encerrada en un cuerpo material.
Para salvar a esa alma, el mundo de la luz envía revelaciones y salvadores. El principal es Manda d-Hayyi, cuyo nombre significa conocimiento de la Vida, el portador del conocimiento salvador. Otro salvador importante es Hibil Ziwa, un ser de luz que descendió al mundo de la oscuridad, venció a sus poderes y encadenó a Ur.
Juan el Bautista y los profetas
Los mandeos consideran a Adán el primer mandeo, el primero que recibió el conocimiento de la Gran Vida. Sus hijos, Shitil, que corresponde a Set, y Anush, que corresponde a Enós, son también figuras sagradas y tienen correspondencias celestiales.
Pero el gran profeta de los mandeos es Juan el Bautista, al que llaman Yahya Yuhana. Según sus textos, Juan nació en Jerusalén, fue un sacerdote y profeta enviado por la Gran Vida, practicó el bautismo en el Jordán y enseñó durante 42 años. Juan no es para ellos el fundador de su religión, que consideran mucho más antigua, sino su mayor maestro, el modelo del sacerdote mandeo.
Los mandeos tienen una visión muy negativa de las demás figuras de la tradición bíblica. Consideran a Abraham y a Moisés servidores de los poderes de la oscuridad. Ven a Jesús, al que llaman Mshiha kdaba, el falso mesías, como un impostor que fue bautizado por Juan, pero que pervirtió su enseñanza y engañó a la gente y miran con desconfianza a Mahoma y al islam. Esta hostilidad hacia las religiones vecinas refleja siglos de convivencia difícil y de persecución.
Los libros sagrados
Los mandeos tienen una rica literatura religiosa, escrita en mandeo, una lengua aramea oriental con un alfabeto propio, emparentado con los alfabetos arameos de la Mesopotamia de época parta. Sus libros se conservan en manuscritos copiados por los sacerdotes a lo largo de los siglos y muchos incluyen al final un colofón con la lista de los copistas anteriores, que en algunos casos se remonta al siglo III.
| Libro | Contenido |
|---|---|
| Ginza Rabba (Gran Tesoro) | Libro sagrado principal. La parte derecha trata de la creación, la teología y la moral; la parte izquierda, del viaje del alma tras la muerte |
| Qolasta | Libro de oraciones y himnos para el bautismo y los ritos funerarios |
| Libro de Juan (Drashe d-Yahya) | Enseñanzas y relatos sobre Juan el Bautista y otros personajes |
| Haran Gawaita | Relato del origen de los mandeos y de su emigración desde Jerusalén |
| Diwan Abatur | Rollo ilustrado sobre los lugares de purificación que atraviesa el alma |
El Ginza Rabba
El libro más importante es el Ginza Rabba, el Gran Tesoro. Tiene una curiosa estructura en dos partes que se leen en direcciones opuestas dentro del mismo volumen. La Ginza derecha, la más extensa, contiene relatos de la creación, la teología, los mandamientos morales y la historia sagrada. La Ginza izquierda, que se lee girando el libro, contiene himnos y textos sobre el destino del alma tras la muerte y su ascenso hacia el mundo de la luz.
El Haran Gawaita
El Haran Gawaita es un rollo que narra los orígenes de los mandeos. Según este texto, los antiguos mandeos vivían en Jerusalén, pero fueron perseguidos por los judíos y emigraron hacia el norte, a la región de Harán y a las montañas de Media, bajo la protección de un rey llamado Ardbán, que muchos investigadores identifican con uno de los reyes partos llamados Artabano. Después, se establecieron en el sur de Mesopotamia.
Los ritos: el agua viva
El centro de la vida religiosa de los mandeos es el agua. Para ellos, el agua que fluye, a la que llaman agua viva, es una emanación del mundo de la luz que llega a la tierra. Todos los ríos de agua corriente reciben el nombre de yardna, Jordán, en recuerdo del río donde bautizaba Juan.
El bautismo
El rito más importante es el masbuta, el bautismo. A diferencia del bautismo cristiano, que se recibe una sola vez, los mandeos se bautizan muchas veces a lo largo de su vida, tradicionalmente todos los domingos y también en las grandes fiestas, tras el matrimonio, tras un parto o tras cualquier impureza grave.
El bautismo se celebra siempre en agua corriente, al aire libre. El fiel viste el rasta, una túnica blanca de algodón y lleva una corona de mirto. El sacerdote lo sumerge tres veces en el río, le marca la frente con agua, le da a beber tres sorbos, le coloca la corona y le ofrece un pan sagrado, el pihta y un poco de agua, el mambuha. Al final, sacerdote y fiel se estrechan la mano derecha en el gesto llamado kushta, que significa verdad o lealtad.
Además del bautismo, los mandeos practican abluciones diarias, sumergiendo las manos, la cara y los pies en el agua mientras recitan oraciones.
La misa de los difuntos
Otro rito central es el masiqta, el ascenso, una ceremonia funeraria que se celebra para ayudar al alma del difunto en su viaje hacia el mundo de la luz. Según los mandeos, tras la muerte, el alma debe atravesar una serie de lugares de purificación, las maṭarata, guardadas por demonios, durante 45 días. Solo las almas puras, preparadas por los ritos, llegan finalmente al mundo de la luz, donde se unen a su contraparte celestial. El masiqta, con sus oraciones, panes y comidas rituales, acompaña y protege ese viaje.
Los sacerdotes y el templo
Los mandeos tienen sacerdotes jerarquizados: los tarmidas, los ganzibras y, en la cúspide, un sumo sacerdote. Los ritos se celebran en el mandi, un pequeño templo de barro y caña, o hoy de ladrillo, construido junto a un río, con un estanque conectado al agua corriente.
Una comunidad cerrada
La religión mandea no acepta conversos, así que solo se puede ser mandeo por nacimiento, de padre y madre mandeos y el matrimonio con personas de otras religiones supone la salida de la comunidad. Esta regla, que protegió durante siglos la identidad del grupo, se ha convertido en un grave problema demográfico en la diáspora.
¿De dónde vienen los mandeos?
El origen de los mandeos es uno de los grandes enigmas de la historia de las religiones y ha dividido a los investigadores durante más de un siglo.
La hipótesis occidental
Según la llamada hipótesis occidental, los mandeos proceden de Palestina o de la región del Jordán, de alguno de los grupos bautistas judíos que existían en el siglo I, como los seguidores de Juan el Bautista. Desde allí habrían emigrado hacia Mesopotamia, como cuenta el Haran Gawaita, quizá en el siglo I o II.
Los defensores de esta hipótesis, como los filólogos alemanes Mark Lidzbarski y Rudolf Macuch y la investigadora noruega Jorunn Jacobsen Buckley, señalan el papel central del bautismo, la veneración de Juan, el nombre del Jordán aplicado a todos los ríos y algunos términos del vocabulario mandeo que parecen proceder de Palestina.
La hipótesis oriental
Según la hipótesis oriental, los mandeos surgieron en la propia Mesopotamia, a partir de tradiciones religiosas babilónicas, persas y gnósticas y su veneración de Juan el Bautista sería un elemento tardío, adoptado para diferenciarse de los cristianos y obtener la protección de los musulmanes como pueblo del Libro. Investigadores como el estadounidense Edwin Yamauchi han defendido esta postura, señalando que los textos mandeos más antiguos que se conservan son de época islámica.
La mayoría de los especialistas actuales adopta una posición intermedia: los mandeos tendrían un origen remoto en algún grupo bautista de Palestina o Siria, que se estableció en Mesopotamia en los primeros siglos de nuestra era y allí absorbió muchas influencias locales.
Los mandeos y el Nuevo Testamento
En los años 20, los textos mandeos, recién traducidos al alemán por Lidzbarski, provocaron un auténtico furor entre los estudiosos del Nuevo Testamento. El teólogo Rudolf Bultmann y otros investigadores de la escuela de la historia de las religiones creyeron ver en ellos la prueba de un gnosticismo anterior al cristianismo y propusieron que el Evangelio de Juan, con su lenguaje de luz, vida y verdad y su salvador que desciende del cielo, se había inspirado en tradiciones parecidas a las mandeas.
La tesis de Bultmann ha sido abandonada en su mayor parte, porque los textos mandeos que conservamos son muy posteriores al Nuevo Testamento. Pero el debate mostró la importancia de los mandeos para comprender el ambiente religioso en el que surgió el cristianismo, el mismo en el que se escribieron las Odas de Salomón.
Los sabeos del Corán
El Corán menciona tres veces a un grupo llamado los sabeos, junto a los judíos y los cristianos, entre los pueblos que recibirán su recompensa de Dios. Los juristas musulmanes los consideraron, por tanto, un pueblo del Libro, con derecho a protección.
No se sabe con certeza a qué grupo se refería el Corán. Los mandeos han reclamado ese nombre desde la Edad Media y es posible que el término se refiriera originalmente a ellos o a algún grupo bautista parecido, pero en el siglo IX, los paganos de la ciudad de Harán, en la actual Turquía, que adoraban a los astros, también adoptaron el nombre de sabeos para protegerse de la persecución, lo que ha complicado mucho la cuestión.
En cualquier caso, la identificación con los sabeos permitió a los mandeos sobrevivir durante 14 siglos bajo el dominio islámico, aunque a menudo en condiciones difíciles y con periodos de persecución.
Los mandeos hoy
Durante siglos, los mandeos vivieron sobre todo en las marismas del sur de Irak, en ciudades como Basora, Amara y Nasiriya y en la región iraní de Juzestán, a orillas del río Karún. Eran conocidos como orfebres y plateros de gran habilidad, especialmente en la técnica del nielado y muchas familias se dedicaban a la artesanía de la plata.
En el siglo XX, la investigadora británica Ethel Stefana Drower, conocida como Lady Drower, convivió con las comunidades mandeas de Irak durante los años 30, recogió sus manuscritos y publicó en 1937 un estudio fundamental sobre su vida y sus creencias, que sigue siendo una referencia.
La situación de los mandeos cambió drásticamente tras la invasión de Irak en 2003. En el caos posterior, los mandeos, una minoría sin milicias que los protegieran y con la prohibición religiosa de portar armas, sufrieron secuestros, asesinatos, conversiones forzadas y saqueos. La mayoría huyó del país. Antes de 2003, en Irak vivían varias decenas de miles de mandeos y hoy quedan unos pocos miles. En Irán, la comunidad también es muy reducida.
Hoy, la mayoría de los mandeos vive en la diáspora, sobre todo en Australia, donde Sídney alberga la comunidad más numerosa y en Suecia, además de Estados Unidos, los Países Bajos, Alemania y el Reino Unido. Las comunidades de la diáspora intentan mantener sus ritos, construyendo templos junto a ríos y celebrando bautismos en aguas que a veces son frías y lejanas de los ríos de Mesopotamia, pero la dispersión, la falta de sacerdotes y la prohibición de casarse fuera de la comunidad amenazan su supervivencia a largo plazo.
¿Son gnósticos los mandeos?
Los mandeos se suelen clasificar entre las religiones gnósticas y con razón. Comparten con el gnosticismo de la Antigüedad muchos de sus rasgos esenciales: el dualismo entre luz y oscuridad, la creación del mundo por un ser inferior, el alma luminosa atrapada en el cuerpo, los salvadores que descienden del mundo de la luz, el viaje del alma tras la muerte a través de lugares vigilados por poderes hostiles y la salvación por el conocimiento, que es precisamente lo que significa su nombre.
Pero son también muy diferentes de los gnósticos cristianos. No son cristianos, rechazan a Jesús y no tienen relación con Sofía, Barbeló ni los eones de los setianos y valentinianos. Su religión es menos especulativa y más ritual, centrada en el bautismo y en las ceremonias funerarias y se ha mantenido como la religión de un pueblo durante casi dos milenios.
Los mandeos son, por tanto, el único testimonio vivo de un tipo de religiosidad que en la Antigüedad estaba muy extendido y que hoy solo conocemos por manuscritos antiguos. Por eso su supervivencia tiene un valor que va más allá de la propia comunidad.
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Bibliografía
Fuentes y traducciones:
- Drower, Ethel Stefana. The Canonical Prayerbook of the Mandaeans. Leiden: Brill, 1959.
- Drower, Ethel Stefana. The Haran Gawaita and the Baptism of Hibil-Ziwa. Ciudad del Vaticano: Biblioteca Apostolica Vaticana, 1953.
- Gelbert, Carlos. Ginza Rba. Sídney: Living Water Books, 2011.
- Lidzbarski, Mark. Ginza: Der Schatz oder das große Buch der Mandäer. Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 1925.
- Lidzbarski, Mark. Das Johannesbuch der Mandäer. Giessen: Töpelmann, 1915.
- The Mandaean Network.
Estudios:
- Buckley, Jorunn Jacobsen. The Mandaeans: Ancient Texts and Modern People. Oxford: Oxford University Press, 2002.
- Buckley, Jorunn Jacobsen. The Great Stem of Souls: Reconstructing Mandaean History. Piscataway: Gorgias Press, 2005.
- Drower, Ethel Stefana. The Mandaeans of Iraq and Iran. Oxford: Clarendon Press, 1937.
- Häberl, Charles G. The Neo-Mandaic Dialect of Khorramshahr. Wiesbaden: Harrassowitz, 2009.
- Lupieri, Edmondo. The Mandaeans: The Last Gnostics. Grand Rapids: Eerdmans, 2002.
- Macuch, Rudolf. «Anfänge der Mandäer». En Altheim, Franz y Stiehl, Ruth (eds.), Die Araber in der alten Welt, vol. II. Berlín: De Gruyter, 1965.
- Rudolph, Kurt. Mandaeism. Leiden: Brill, 1978.
- Rudolph, Kurt. Gnosis: The Nature and History of Gnosticism. San Francisco: Harper & Row, 1983.
- Yamauchi, Edwin M. Gnostic Ethics and Mandaean Origins. Cambridge: Harvard University Press, 1970.
Preguntas frecuentes sobre los mandeos
¿Quiénes son los mandeos?
Son una comunidad religiosa gnóstica de origen antiguo, que vivió durante siglos en el sur de Irak y el suroeste de Irán y que hoy se encuentra dispersa por todo el mundo, sobre todo en Australia y Suecia. Veneran a Juan el Bautista como su gran profeta, practican el bautismo repetido en agua corriente y creen en un mundo de luz opuesto a un mundo de oscuridad. Son la única comunidad gnóstica de la Antigüedad que ha sobrevivido hasta hoy.
¿Qué significa mandeo?
Procede de la palabra manda, que en su lengua significa conocimiento, el mismo sentido que la palabra griega gnosis. Los mandeos son, literalmente, los conocedores. También se les conoce como nasoreos, sabeos o subba, y los misioneros europeos los llamaron cristianos de San Juan.
¿Son cristianos los mandeos?
No. Aunque veneran a Juan el Bautista y practican el bautismo, consideran a Jesús un falso mesías que pervirtió la enseñanza de Juan. Los misioneros portugueses del siglo XVII los llamaron cristianos de San Juan por error.
¿Qué libro sagrado tienen los mandeos?
Su libro principal es el Ginza Rabba, el Gran Tesoro, que se divide en dos partes que se leen en direcciones opuestas: la derecha trata de la creación, la teología y la moral, y la izquierda del destino del alma tras la muerte. Tienen también un libro de oraciones, el Qolasta, y el Libro de Juan, dedicado a Juan el Bautista.
¿Cuántos mandeos hay hoy?
No hay cifras precisas. Las estimaciones hablan de varias decenas de miles en todo el mundo. En Irak, donde vivían decenas de miles antes de 2003, quedan solo unos pocos miles tras la guerra y la persecución. La mayoría vive hoy en la diáspora, sobre todo en Australia y Suecia.
¿Por qué se bautizan tantas veces los mandeos?
Porque para ellos el bautismo no es un rito único de iniciación, como en el cristianismo, sino una purificación que se repite a lo largo de la vida, tradicionalmente cada domingo y tras cualquier impureza. El agua corriente, que llaman agua viva, es para ellos una emanación del mundo de la luz.
¿Quién es Ptahil?
Es el creador del mundo material en la religión mandea. Es un ser inferior del mundo de la luz, hijo de Abatur, que creó el mundo de forma imperfecta y con la ayuda de los poderes de la oscuridad. Es una figura parecida al Demiurgo del gnosticismo cristiano.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









