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Historia del Imperio Jemer

by Marcelo Ferrando Castro
5 enero, 2020 - Updated on 16 octubre, 2025
in Noticias
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historia del imperio jemer

Angkor Wat

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El Imperio Jemer fue una de las civilizaciones más poderosas del sudeste asiático entre los siglos IX y XV. Su legado monumental, encabezado por el templo de Angkor Wat, sigue asombrando al mundo más de 500 años después de su caída. Este imperio dominó vastos territorios que hoy corresponden a Camboya, Tailandia, Laos y Vietnam, dejando una huella arquitectónica y cultural que define la identidad camboyana hasta nuestros días.

Fundado oficialmente en el año 802 cuando Jayavarman II se proclamó «rey universal» en las montañas de Phnom Kulen, el Imperio Jemer alcanzó su apogeo durante los siglos XI y XII. En su momento de mayor esplendor, controlaba las principales rutas comerciales del sudeste asiático y había desarrollado uno de los sistemas hidráulicos más sofisticados del mundo preindustrial. La capital, Angkor, llegó a ser la ciudad más grande del planeta antes de la Revolución Industrial, con una población que algunos estudios estiman en medio millón de habitantes.

El poder jemer se sustentaba en tres pilares fundamentales: un sistema de irrigación extraordinariamente complejo que permitía varias cosechas anuales de arroz, una estructura religiosa que divinizaba al rey mediante el culto del Devaraja, y una red de templos monumentales que manifestaban el poder terrenal y espiritual de sus gobernantes. Angkor Wat, construido por Suryavarman II en el siglo XII, representa la cúspide de esta arquitectura religiosa y sigue siendo el mayor complejo religioso del mundo.

La caída del Imperio Jemer fue tan dramática como su ascenso. Una combinación de factores —el colapso de su sofisticado sistema hidráulico debido a sequías y cambios climáticos, las constantes guerras con el reino siamés de Ayutthaya, la conversión religiosa del hinduismo al budismo theravada, y posibles crisis económicas— llevaron al abandono gradual de Angkor. En 1431, tras un devastador ataque siamés, la capital fue definitivamente abandonada y la corte se trasladó hacia Phnom Penh. La selva tropical comenzó a reclamar los templos, ocultándolos durante siglos hasta su redescubrimiento occidental en el siglo XIX.

Hoy, Angkor Wat aparece en la bandera de Camboya como símbolo nacional y es Patrimonio de la Humanidad desde 1992, testimonio silencioso de un imperio que dominó el sudeste asiático durante más de seis siglos.

Índice:

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  • El nacimiento del imperio Jemer (802 d.C.)
    • Los reinos precedentes: Funan y Chenla
    • Jayavarman II y la unificación
    • El culto del Devaraja: el rey-dios
  • La construcción del imperio: Indravarman I y Yasovarman
    • Indravarman I: el arquitecto del poder
    • Yasovarman I y la fundación de Angkor
    • El sistema hidráulico: la columna vertebral del imperio
  • La Edad de Oro: Suryavarman II y Angkor Wat
    • El reinado de Suryavarman II
    • La construcción de Angkor Wat
    • Angkor en su apogeo
  • Jayavarman VII, el último gran emperador
    • La catástrofe cham de 1177
    • La conversión al budismo mahayana
    • Angkor Thom y el templo del Bayón
    • El legado ambivalente de Jayavarman VII
  • La caída del Imperio Jemer
    • Crisis del sistema hidráulico
    • Cambio climático y transformaciones ambientales
    • Las invasiones siamesas
    • La conversión al budismo theravada
    • El abandono de Angkor
  • Legado del Imperio Jemer
    • Angkor Wat en la cultura camboyana actual
    • Influencia arquitectónica en el sudeste asiático
    • El redescubrimiento occidental
    • Lecciones del colapso jemer
  • Cronología del Imperio Jemer
  • Preguntas frecuentes sobre el Imperio Jemer
    • ¿Cuándo existió el Imperio Jemer?
    • ¿Por qué se llama Imperio Jemer y no Imperio de Angkor?
    • ¿Qué territorios controló el Imperio Jemer en su apogeo?
    • ¿Cómo fue posible que los jemeres construyeran Angkor Wat sin maquinaria moderna?
    • ¿Por qué colapsó el Imperio Jemer?
    • ¿Qué le pasó a Angkor después de ser abandonada?
    • ¿Cuál es la diferencia entre Angkor Wat y Angkor Thom?
    • ¿Qué relación tiene el Imperio Jemer con la Camboya moderna?
  • Bibliografía sobre el imperio Jemer
    • Fuentes primarias y epigrafía
    • Estudios modernos en español
    • Obras especializadas en inglés
    • Recursos digitales y académicos
  • Explora más sobre el Sudeste Asiático en Red Historia

El nacimiento del imperio Jemer (802 d.C.)

Los reinos precedentes: Funan y Chenla

Antes del surgimiento del Imperio Jemer, el territorio del actual Camboya estuvo dominado por dos reinos que sentaron las bases de la futura grandeza angkoriana: Funan y Chenla. El reino de Funan, cuyo nombre proviene del chino «Fu-nan«, floreció entre los siglos I y VI d.C. en el delta del Mekong. Este reino se benefició enormemente de su posición estratégica en las rutas marítimas que conectaban India con China, convirtiéndose en un importante centro comercial donde convergían mercaderes de ambas civilizaciones.

Funan adoptó elementos culturales indios que resultarían fundamentales para el desarrollo posterior del Imperio Jemer: el hinduismo, el sistema de escritura sánscrito, conceptos arquitectónicos y la organización política inspirada en los reinos de la India. Los comerciantes y brahmanes indios no llegaron como conquistadores, sino como transmisores de una cultura que los pueblos del sudeste asiático adaptaron a sus propias necesidades y tradiciones.

Hacia el siglo VI, Funan fue absorbido por Chenla, un reino que emergió en el curso medio del Mekong. Chenla representa un eslabón crucial entre Funan y el Imperio Jemer, pues fue durante este periodo cuando se consolidaron muchas de las prácticas religiosas y políticas que definirían a los jemeres. Sin embargo, Chenla sufrió una fragmentación en el siglo VIII, dividiéndose en lo que las fuentes chinas llaman «Chenla de Tierra» (al norte) y «Chenla de Agua» (al sur). Esta división creó un vacío de poder que sería aprovechado por un joven príncipe llamado Jayavarman.

Reino Chenla hacia el 700. Crédito: Tanakorn Srichaisuphakit en Wikimedia.

Jayavarman II y la unificación

El año 802 marca convencionalmente el nacimiento del Imperio Jemer, cuando Jayavarman II realizó una ceremonia ritual en las montañas de Phnom Kulen proclamándose «chakravartin» o emperador universal. Este acto no fue simplemente una declaración política, sino un evento religioso de profundo significado que estableció las bases ideológicas del imperio durante los siguientes seis siglos.

Los orígenes exactos de Jayavarman II permanecen envueltos en el misterio. Algunas inscripciones sugieren que pasó parte de su juventud en Java, en la corte de la dinastía Sailendra, donde habría adquirido conocimientos sobre administración, arquitectura y rituales religiosos que luego aplicaría en su propio reino. Esta experiencia javanesa explicaría la sofisticación con la que organizó su imperio desde sus inicios.

Lo que sí está claro es que Jayavarman II logró unificar los fragmentados territorios de la antigua Chenla mediante una combinación de conquistas militares, alianzas matrimoniales y astucia diplomática. Estableció su capital en diversos lugares antes de finalmente asentarse en la región de Angkor, cerca del gran lago Tonle Sap, una ubicación que resultaría crucial para el futuro del imperio por sus excepcionales recursos hídricos y agrícolas.

El culto del Devaraja: el rey-dios

La innovación más significativa de Jayavarman II fue la instauración del culto del Devaraja, literalmente «rey-dios». Este concepto no implicaba que el rey fuera considerado una deidad en sí mismo, sino que era la encarnación terrenal de un dios, típicamente Shiva, y que su poder derivaba directamente del orden cósmico. El ritual del Devaraja establecía un vínculo místico entre el rey, los dioses y la prosperidad del reino.

Este culto tenía implicaciones políticas profundas. Al presentarse como intermediario entre el mundo divino y el terrenal, el rey jemer concentraba un poder absoluto que no podía ser cuestionado sin desafiar el orden cósmico mismo. Los grandes templos que caracterizarían al Imperio Jemer no eran simplemente lugares de culto, sino manifestaciones físicas de esta conexión divina: el rey construía una «montaña sagrada» (el Monte Meru de la cosmología hindú) para establecer su legitimidad y asegurar la prosperidad de su reino.

El sistema del Devaraja también resolvía un problema práctico de sucesión. En teoría, cuando un rey moría, su sucesor debía realizar una nueva ceremonia de consagración para establecer su propia conexión divina. Esto permitía cierta flexibilidad en la sucesión, aunque en la práctica generó numerosos conflictos sucesorios que marcarían la historia del imperio.

Jayavarman II reinó hasta aproximadamente el año 850, estableciendo firmemente las bases del imperio. Su hijo Jayavarman III continuó su obra, pero fue con Indravarman I cuando el imperio comenzó verdaderamente a manifestar su grandeza arquitectónica y su sofisticación hidráulica, preparando el terreno para los siglos de esplendor que seguirían.

La construcción del imperio: Indravarman I y Yasovarman

Indravarman I: el arquitecto del poder

Indravarman I, quien reinó entre 877 y 889, transformó el concepto de imperio jemer de una entidad política en una manifestación física de poder sin precedentes. Su reinado marcó el comienzo de la tradición constructora que definiría a los jemeres durante siglos. No se conformó con heredar un reino; decidió dejarlo marcado en piedra para la eternidad.

Su primera gran obra fue el embalse Indratataka, un baray o reservorio artificial de dimensiones impresionantes que almacenaba agua para irrigación y consumo. Este embalse no era simplemente una obra de ingeniería práctica, sino una declaración de dominio sobre los elementos naturales. Los jemeres habían comprendido algo fundamental: quien controlara el agua en una región dominada por monzones extremos controlaría la riqueza agrícola y, por tanto, el poder político. Indravarman I también inició la construcción del templo de Preah Ko en 879, dedicado a sus ancestros y a Shiva. 

Pero su legado arquitectónico más importante fue el Bakong, el primer templo-montaña construido completamente en piedra del Imperio Jemer. El Bakong estableció el modelo arquitectónico que culminaría tres siglos después en Angkor Wat: una pirámide escalonada que representa el Monte Meru, rodeada de fosos que simbolizan los océanos cósmicos.

Yasovarman I y la fundación de Angkor

Yasovarman I, quien reinó de 889 a 910, dio el paso definitivo que cambiaría la historia del imperio: fundó Yasodharapura, la primera ciudad en lo que se convertiría en el complejo de Angkor. Esta decisión no fue arbitraria. La ubicación, al norte del lago Tonle Sap y en una llanura atravesada por pequeños ríos, ofrecía ventajas estratégicas excepcionales para el desarrollo del sistema hidráulico que sostendría al imperio.

Crédito: Depositphotos.

Yasovarman construyó el Baray Oriental, un embalse aún más grande que el de su predecesor, con dimensiones de 7 kilómetros de largo por 1.8 kilómetros de ancho. Este reservorio podía almacenar más de 50 millones de metros cúbicos de agua, asegurando múltiples cosechas anuales de arroz incluso durante la estación seca. El arroz era el oro del sudeste asiático y los jemeres habían descubierto cómo multiplicar su producción mediante la ingeniería hidráulica.

En el centro de su nueva capital, Yasovarman erigió el templo de Phnom Bakheng sobre una colina natural, estableciendo el eje central de lo que se convertiría en Angkor. Desde su cima se dominaba toda la llanura circundante, una manifestación visual del poder del rey-dios sobre su territorio. Los historiadores estiman que bajo su reinado, la población de Yasodharapura superaba ya los 100.000 habitantes, convirtiéndola en una de las mayores ciudades del mundo en ese momento.

El sistema hidráulico: la columna vertebral del imperio

Lo que distinguía al Imperio Jemer de otros reinos contemporáneos no era únicamente su arquitectura monumental, sino el sofisticado sistema hidráulico que la hacía posible. Este sistema era mucho más que una serie de embalses y canales; era una red integrada que gestionaba el ciclo anual de lluvias monzónicas para maximizar la producción agrícola.

Durante la temporada de lluvias, que se extiende aproximadamente de mayo a octubre, el sudeste asiático recibe precipitaciones torrenciales. Sin un sistema de gestión, esta agua simplemente inundaría los campos y fluiría hacia el mar. Los ingenieros jemeres desarrollaron una red de barays, canales y diques que capturaban el agua de lluvia y la distribuían gradualmente durante la estación seca, permitiendo hasta tres cosechas anuales.

El Tonle Sap, el gran lago que aún hoy domina el paisaje camboyano, jugaba un papel crucial en este sistema. Durante la temporada de lluvias, el lago puede expandirse hasta cinco veces su tamaño normal, actuando como un regulador natural de las inundaciones. Los jemeres aprendieron a aprovechar este fenómeno, construyendo canales que conectaban el lago con sus campos y embalses.

Esta abundancia agrícola generaba excedentes masivos que liberaban mano de obra para proyectos de construcción. Miles de trabajadores podían dedicarse durante meses a tallar piedra, transportar bloques de arenisca desde canteras lejanas y erigir templos monumentales. El sistema hidráulico no solo alimentaba al imperio; financiaba su grandeza arquitectónica.

La Edad de Oro: Suryavarman II y Angkor Wat

El reinado de Suryavarman II

El siglo XII trajo consigo el apogeo absoluto del Imperio Jemer bajo el reinado de Suryavarman II, quien gobernó aproximadamente entre 1113 y 1150. Su ascenso al poder no fue pacífico. Suryavarman llegó al trono tras derrotar a su tío en una guerra civil, pero una vez consolidado su poder, demostró ser uno de los gobernantes más capaces de la historia jemer.

Suryavarman II rompió con una tradición que había durado siglos: mientras sus predecesores habían dedicado sus templos a Shiva, él se declaró devoto de Vishnu, el dios preservador del hinduismo. Esta decisión religiosa tendría profundas implicaciones en el diseño y orientación de su obra maestra arquitectónica.

En términos militares, Suryavarman expandió las fronteras del imperio hasta su máxima extensión. Lanzó campañas exitosas contra el reino de Dai Viet (Vietnam) y contra los cham, estableciendo el dominio jemer sobre vastos territorios. También estableció relaciones diplomáticas con China, enviando embajadas a la corte del emperador Song, lo que intensificó el comercio y trajo nuevas influencias culturales al imperio.

La construcción de Angkor Wat

Angkor Wat no es simplemente el templo más grande jamás construido; es una declaración teológica, cosmológica y política tallada en piedra. Suryavarman II inició su construcción alrededor de 1113 y su edificación continuó durante las siguientes tres o cuatro décadas, consumiendo recursos y mano de obra a una escala casi incomprensible.

El templo ocupa 162 hectáreas y está rodeado por un foso de 190 metros de ancho que simboliza el océano cósmico. Una calzada elevada de más de 350 metros conecta la entrada occidental con el templo principal, flanqueada por balaustradas decoradas con nagas, las serpientes míticas que protegen los lugares sagrados. A diferencia de otros templos jemeres que miran al este, Angkor Wat está orientado hacia el oeste, la dirección asociada con Vishnu.

La estructura se eleva en tres niveles concéntricos, cada uno más sagrado que el anterior, culminando en cinco torres que representan los cinco picos del Monte Meru. Los muros están cubiertos por más de 3.000 metros cuadrados de bajorrelieves que narran episodios del Ramayana y el Mahabharata, las grandes epopeyas hindúes, así como escenas de batallas históricas y procesiones celestiales.

Uno de los relieves más célebres representa el «Batido del Océano de Leche«, un mito hindú donde dioses y demonios cooperan para extraer el elixir de la inmortalidad. Esta escena de más de 50 metros de longitud muestra a 92 asuras (demonios) y 88 devas (dioses) tirando de la serpiente Vasuki, que está enrollada alrededor del Monte Mandara. Es una obra maestra de narrativa visual que aún hoy fascina a los visitantes.

Batido del Océano de Leche. Circa 1860. Victoria and Albert Museum / Dominio Público.

La construcción de Angkor Wat requirió aproximadamente 5 millones de toneladas de piedra arenisca, transportada desde canteras ubicadas a más de 50 kilómetros de distancia. Se estima que entre 300.000 y 500.000 personas participaron en algún momento del proceso constructivo, incluyendo artesanos, escultores, ingenieros y trabajadores comunes. Fue el equivalente medieval de un programa espacial: un proyecto que concentraba los recursos de toda una civilización en una única obra monumental.

Angkor en su apogeo

Durante el reinado de Suryavarman II, Angkor se había convertido en la ciudad más grande del mundo preindustrial. Estudios recientes basados en tecnología LIDAR (detección por luz y láser) han revelado que el complejo urbano de Angkor se extendía por más de 1.000 kilómetros cuadrados, con una población estimada entre 750.000 y un millón de habitantes en su momento de máximo esplendor.

La ciudad no era únicamente un conjunto de templos. Angkor era una metrópolis bulliciosa con mercados, talleres de artesanos, barrios residenciales, palacios de madera (que no han sobrevivido) y una extensa red de carreteras que la conectaban con el resto del imperio. El comercio florecía: sedas chinas, especias de las islas, oro, jade y cerámicas circulaban por sus mercados. Embajadores de reinos lejanos llegaban para rendir tributo o establecer alianzas.

El sistema hidráulico había alcanzado su máxima sofisticación. La red de canales, embalses y diques se extendía por cientos de kilómetros, regulando el flujo de agua con una precisión que permitía la agricultura intensiva durante todo el año. Los campos de arroz rodeaban la ciudad en todas direcciones, produciendo los excedentes que sustentaban esta extraordinaria concentración urbana.

Suryavarman II murió alrededor de 1150, posiblemente durante una campaña militar contra Dai Viet. Le siguió un periodo de inestabilidad que culminaría en uno de los episodios más dramáticos de la historia jemer: la invasión y saqueo de Angkor por los cham en 1177, un desastre que paradójicamente daría lugar al reinado del último gran emperador jemer.

Jayavarman VII, el último gran emperador

La catástrofe cham de 1177

En 1177, el Imperio Jemer sufrió una humillación sin precedentes. Una flota del reino de Champa (actual Vietnam central) navegó por el sistema de ríos y canales, llegando hasta el corazón de Angkor sin encontrar resistencia efectiva. Los cham saquearon la ciudad, incendiaron palacios y templos de madera, y según las crónicas, llevaron consigo un inmenso botín. El rey jemer fue asesinado o depuesto, y el imperio pareció al borde del colapso.

Fue en este momento desesperado cuando emergió Jayavarman VII, quien ya tenía más de 50 años. No está completamente claro su linaje exacto, pero tenía vínculos con la familia real y había pasado años en el exilio o en provincias remotas del imperio. Lo que sí está claro es que poseía excepcionales habilidades militares y organizativas.

Jayavarman VII reunió un ejército, expulsó a los cham de Angkor y lanzó una contraofensiva que no solo recuperó los territorios perdidos, sino que conquistó el propio reino de Champa, convirtiéndolo temporalmente en una provincia jemer. Esta victoria militar restauró el prestigio del imperio y estableció a Jayavarman como uno de los gobernantes más poderosos del sudeste asiático.

La conversión al budismo mahayana

A diferencia de sus predecesores hinduistas, Jayavarman VII era budista mahayana, y su conversión religiosa transformaría profundamente el carácter del imperio. El budismo mahayana enfatiza la compasión universal y el concepto del bodhisattva, un ser iluminado que renuncia al nirvana para ayudar a otros seres a alcanzar la iluminación.

Esta filosofía religiosa se reflejó en las políticas de Jayavarman VII. Estableció una red de hospitales (se han identificado restos de 102 en todo el imperio), construyó casas de descanso para viajeros a lo largo de las carreteras principales, y promovió obras públicas a una escala jamás vista. Sus inscripciones hablan de aliviar el sufrimiento de sus súbditos, una preocupación inusual para un monarca de la época.

Sin embargo, su programa constructivo fue tan ambicioso que probablemente contribuyó al eventual agotamiento económico del imperio. Durante su reinado, que se extendió aproximadamente de 1181 a 1218, se construyeron más templos y obras públicas que en cualquier otro periodo de la historia jemer.

Angkor Thom y el templo del Bayón

La obra maestra de Jayavarman VII fue Angkor Thom, literalmente «la gran ciudad», una ciudadela amurallada de 9 kilómetros cuadrados con cinco puertas monumentales. Cada puerta está coronada por cuatro rostros gigantescos que miran hacia los cuatro puntos cardinales, probablemente representaciones del bodhisattva Avalokiteshvara, aunque algunos estudiosos argumentan que podrían ser retratos idealizados del propio Jayavarman.

En el centro de Angkor Thom se eleva el Bayón, el templo-montaña de Jayavarman. Es una de las construcciones más enigmáticas y fascinantes del sudeste asiático. El Bayón está decorado con 54 torres, cada una con cuatro rostros tallados que miran en las cuatro direcciones, sumando un total de 216 rostros que parecen observar todos los rincones del imperio con serena compasión.

Los muros del Bayón están cubiertos por más de un kilómetro de bajorrelieves que narran tanto episodios de la mitología budista como escenas de la vida cotidiana: mercados, peleas de gallos, procesiones, batallas navales contra los cham. Estos relieves proporcionan información invaluable sobre cómo vivían los jemeres comunes en el siglo XII, algo raro en un arte que típicamente se centraba en reyes y dioses.

Jayavarman VII también construyó otros templos importantes como Ta Prohm, dedicado a su madre y diseñado como un monasterio budista, y Preah Khan, dedicado a su padre. Ta Prohm es el templo que la restauración moderna deliberadamente dejó parcialmente cubierto por las raíces de los árboles, creando la icónica imagen de la naturaleza reclamando las obras humanas que hoy atrae a millones de visitantes.

Templo Ta Prohm, Angkor Wat. Crédito: Depositphotos.

El legado ambivalente de Jayavarman VII

Jayavarman VII fue indudablemente el último gran emperador del Imperio Jemer, pero su legado es complejo. Su programa constructivo sin precedentes embelleció el imperio pero también lo agotó económicamente. Miles de trabajadores fueron movilizados durante décadas para sus proyectos, recursos que podrían haberse dedicado al mantenimiento del crucial sistema hidráulico.

Además, su conversión al budismo mahayana rompió siglos de tradición hinduista. Aunque el cambio religioso en sí no fue necesariamente perjudicial, la ruptura con las tradiciones establecidas pudo haber debilitado la cohesión ideológica del imperio. Tras su muerte alrededor de 1218, hubo un periodo de retorno al hinduismo bajo Jayavarman VIII, quien activamente destruyó imágenes budistas y restauró el culto a los dioses hindúes.

Sin embargo, esta reversión fue temporal. Para finales del siglo XIII, el budismo theravada, una forma más austera y monástica del budismo traída de Sri Lanka, comenzó a reemplazar tanto al hinduismo como al budismo mahayana en el imperio. Este cambio religioso tendría profundas implicaciones para la estabilidad del imperio, pues el budismo theravada no apoyaba el concepto del rey-dios que había legitimado el poder jemer durante siglos.

La caída del Imperio Jemer

Crisis del sistema hidráulico

La caída del Imperio Jemer no fue un evento único sino un colapso gradual causado por múltiples factores interrelacionados. El primero y quizás más importante fue el deterioro del sistema hidráulico que había sido la base de la prosperidad jemer durante siglos.

Estudios recientes que combinan arqueología, análisis de sedimentos y registros climáticos han revelado que durante los siglos XIII y XIV, el sudeste asiático experimentó alternancia entre sequías severas e inundaciones catastróficas, posiblemente relacionadas con cambios en el patrón de El Niño. El sofisticado pero delicado sistema de canales y embalses no pudo adaptarse a estas fluctuaciones extremas.

Durante las sequías prolongadas, los barays se secaban y los cultivos fallaban. Durante las inundaciones intensas, los diques se rompían y los canales se colmataban con sedimentos. El mantenimiento de este sistema requería una administración centralizada fuerte y recursos constantes. Sin embargo, las guerras continuas, el agotamiento económico tras el programa constructivo de Jayavarman VII, y la erosión de la autoridad central hicieron cada vez más difícil mantener la infraestructura.

Cuando el sistema hidráulico comenzó a fallar, las cosechas disminuyeron, la población se redujo por hambrunas y migraciones, y los ingresos del estado cayeron. Esto a su vez dificultaba aún más el mantenimiento del sistema, creando un círculo vicioso de declive. Los campos que habían sustentado a un millón de personas comenzaron a ser abandonados.

Mapa del sudeste asiático hacia el 1400. Crédito: Berkeley

Cambio climático y transformaciones ambientales

Investigaciones recientes han identificado evidencias de una «megasequía» que afectó al sudeste asiático entre aproximadamente 1345 y 1360, seguida de periodos de inundaciones intensas. Núcleos de sedimentos extraídos del fondo de los barays muestran capas de arena y lodo que indican eventos de erosión masiva, probablemente causados por lluvias torrenciales que superaron la capacidad del sistema de drenaje.

El propio éxito del Imperio Jemer pudo haber contribuido a su vulnerabilidad ambiental. Siglos de agricultura intensiva habían deforestado extensas áreas alrededor de Angkor. La pérdida de cobertura forestal aumentó la erosión durante las lluvias intensas, colmatando canales y embalses con sedimentos. Los árboles que una vez regulaban el flujo de agua habían sido talados para dar espacio a campos de arroz y para proveer madera para construcción.

Además, la concentración de población en Angkor creaba problemas de saneamiento. Con cientos de miles de personas viviendo en una densidad relativamente alta, la gestión de residuos se volvía cada vez más problemática. Hay evidencias arqueológicas de contaminación de fuentes de agua, lo que pudo haber causado brotes de enfermedades que debilitaron a la población.

Las invasiones siamesas

Mientras el Imperio Jemer se debilitaba por crisis internas, un nuevo poder emergía al oeste: el reino siamés de Ayutthaya, fundado en 1351. Los siameses, antiguos tributarios y ocasionales aliados de los jemeres, ahora veían una oportunidad para expandir su territorio a costa de su antiguo señor.

Las crónicas tailandesas registran múltiples incursiones siamesas contra territorios jemeres durante el siglo XIV. Estas no eran simplemente raids de saqueo, sino campañas organizadas destinadas a capturar territorio, población y riqueza. Los siameses gradualmente ocuparon las provincias occidentales del imperio, acercándose cada vez más a Angkor.

En 1431, los ejércitos de Ayutthaya lanzaron un asalto masivo contra Angkor. Las defensas jemeres, debilitadas por décadas de decline, no pudieron resistir. Aunque los detalles exactos son disputados, parece que los siameses saquearon la ciudad, llevándose tesoros, documentos, artesanos y miembros de la corte real. La humillación fue total.

Tras este desastre, la corte jemer tomó la decisión de abandonar Angkor. La capital fue trasladada hacia el sur, primero a Basan, luego a Srei Santhor, y finalmente a Phnom Penh, la actual capital de Camboya. Este movimiento no fue simplemente una retirada táctica; representó un cambio fundamental en la naturaleza del estado jemer.

La conversión al budismo theravada

Un factor cultural y religioso también contribuyó al declive: la conversión del imperio al budismo theravada. A diferencia del hinduismo o el budismo mahayana que habían predominado anteriormente, el theravada enfatizaba la renuncia individual, la vida monástica y el desapego de los asuntos mundanos.

Esta filosofía era incompatible con el concepto del rey-dios que había legitimado el poder jemer durante siglos. Los reyes ya no podían presentarse como encarnaciones divinas cuya voluntad era incuestionable. En el budismo theravada, incluso los reyes están sujetos al karma y deben acumular mérito a través de buenas acciones, no mediante grandes construcciones.

La proliferación de monasterios budistas theravada también significaba que grandes cantidades de recursos —tierra, trabajadores, donaciones— eran desviados hacia la sangha (comunidad monástica) en lugar de hacia el estado. Los monasterios no pagaban tributos y sus tierras no podían ser gravadas. Esto erosionaba la base económica del estado precisamente cuando más necesitaba recursos para mantener el sistema hidráulico y defenderse de amenazas externas.

Además, la ética theravada desalentaba los grandes proyectos constructivos que habían caracterizado al imperio. Los templos theravada eran estructuras modestas comparadas con los monumentos de piedra de siglos anteriores. La energía de la civilización se reorientaba de lo monumental y duradero hacia lo efímero y espiritual.

El abandono de Angkor

El abandono de Angkor no fue instantáneo. Incluso después de que la corte se trasladara al sur, monjes budistas continuaron habitando algunos templos, especialmente Angkor Wat, que fue gradualmente convertido en un centro budista theravada. La población civil disminuyó dramáticamente, pero la ciudad nunca fue completamente deshabitada.

Sin embargo, sin el apoyo de un estado centralizado, el mantenimiento del sistema hidráulico se volvió imposible. Los canales se obstruyeron, los diques se rompieron, los embalses se colmataron con sedimentos. Los campos que habían sostenido a cientos de miles de personas volvieron a ser selva. La naturaleza tropical comenzó a reclamar los templos, con raíces de árboles penetrando entre las piedras y desplazando bloques de arenisca.

Durante los siglos siguientes, Angkor fue conocida por los camboyanos locales pero olvidada por el mundo exterior. Las leyendas locales la describían como una ciudad construida por gigantes o dioses, tan grandiosa que no podía haber sido obra humana. Visitantes ocasionales —monjes, peregrinos, aventureros— dejaban inscripciones en las paredes, pero la gran ciudad que había dominado el sudeste asiático se desvaneció en el misterio y la selva.

Legado del Imperio Jemer

Angkor Wat en la cultura camboyana actual

El Imperio Jemer terminó como entidad política en el siglo XV, pero su legado nunca desapareció completamente de la conciencia camboyana. Angkor Wat, en particular, mantuvo su importancia religiosa como sitio de peregrinación budista durante siglos. Monjes budistas preservaron el templo, evitando que fuera completamente consumido por la selva como ocurrió con otros monumentos de Angkor.

Hoy, Angkor Wat aparece en la bandera de Camboya, el único monumento arquitectónico presente en una bandera nacional. Este símbolo representa la conexión del pueblo camboyano con su glorioso pasado y su identidad como herederos de una gran civilización. Cada camboyano aprende en la escuela sobre el Imperio Jemer y visitar Angkor es casi un rito de iniciación nacional.

templo bayon angkor wat
Ruinas del Templo de Bayón. Crédito: Depositphotos.

Después de los horrores del régimen de los Jemeres Rojos (1975-1979), que paradójicamente tomaron su nombre del antiguo imperio mientras destruían gran parte del patrimonio cultural camboyano, Angkor se convirtió en un símbolo de resistencia y continuidad cultural. Los templos representaban algo que había sobrevivido a invasiones, colonización y guerra civil —un testimonio de la capacidad de la civilización camboyana para perdurar.

Desde que Angkor fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992, el turismo se ha convertido en la principal fuente de ingresos de Camboya. Más de dos millones de visitantes llegan anualmente a Siem Reap para contemplar los templos. Esta afluencia turística ha traído prosperidad pero también desafíos: el desgaste causado por millones de pies, la contaminación, la construcción descontrolada de hoteles, y la necesidad de equilibrar conservación con acceso público.

Influencia arquitectónica en el sudeste asiático

La arquitectura jemer dejó una huella profunda en todo el sudeste asiático. Los conceptos desarrollados en Angkor —el templo-montaña que representa el Monte Meru, la combinación de simbolismo cosmológico con función práctica, el uso de bajorrelieves narrativos— influyeron en construcciones desde Tailandia hasta Java.

Los artesanos jemeres capturados durante las invasiones siamesas fueron llevados a Ayutthaya, donde su experiencia influyó en la arquitectura tailandesa. Muchos elementos que hoy consideramos «típicamente tailandeses» en realidad tienen raíces jemeres: ciertas formas de estupa, técnicas de construcción, motivos decorativos. Los reyes de Ayutthaya se presentaban como herederos legítimos de la tradición angkoriana, copiando rituales de corte y títulos reales jemeres.

Incluso la escritura jemer moderna desciende directamente del sánscrito adaptado durante el periodo angkoriano. El camboyano, el tailandés y el lao comparten elementos de este sistema de escritura, testimonio de la antigua hegemonía cultural del Imperio Jemer en la región.

Los principios de ingeniería hidráulica desarrollados por los jemeres también influyeron en civilizaciones posteriores. Aunque ningún reino del sudeste asiático construyó sistemas comparables en escala a los barays de Angkor, los conceptos de gestión de agua para agricultura intensiva fueron adoptados y adaptados en toda la región.

El redescubrimiento occidental

Aunque Angkor nunca fue completamente olvidada por los camboyanos locales, su «redescubrimiento» por occidentales en el siglo XIX capturó la imaginación global. El naturalista francés Henri Mouhot visitó Angkor en 1860 y sus diarios ilustrados, publicados póstumamente, fascinaron a los lectores europeos con descripciones de templos colosales ocultos en la selva.

La fascinación occidental por Angkor coincidió con el establecimiento del protectorado francés sobre Camboya (1863). Los colonialistas franceses vieron en Angkor una justificación para su presencia: argumentaban que los camboyanos «degenerados» eran incapaces de apreciar o preservar su propio patrimonio, y que Francia tenía la misión civilizadora de restaurar estos monumentos. Esta narrativa paternalista ignoraba convenientemente que monjes budistas habían preservado Angkor Wat durante siglos sin ayuda externa.

dibujo angkor wat
Dibujo Angkor Wat de Louis Delaporte en 1880. Crédito: Dominio Público.

La École Française d’Extrême-Orient, fundada en 1900, inició trabajos sistemáticos de restauración y documentación de Angkor. Sus esfuerzos, que continuaron durante décadas, preservaron muchos templos que de otro modo habrían colapsado. Sin embargo, las primeras restauraciones también cometieron errores, utilizando técnicas inapropiadas que a veces causaron más daño que beneficio.

Desde la década de 1990, equipos internacionales de arqueólogos, conservadores e ingenieros han trabajado en Angkor utilizando tecnologías avanzadas. La tecnología LIDAR, por ejemplo, ha revelado una red de templos, canales y carreteras mucho más extensa de lo que se pensaba, demostrando que Angkor era incluso más grande y compleja de lo que los estudiosos habían imaginado.

Lecciones del colapso jemer

El colapso del Imperio Jemer ofrece lecciones relevantes incluso para el mundo moderno. Su historia demuestra cómo una civilización aparentemente invencible puede desmoronarse cuando múltiples factores de estrés convergen: crisis ambiental, agotamiento de recursos, guerras, cambios religiosos y sociales, y el fracaso en adaptarse a nuevas circunstancias.

La dependencia del imperio en un sistema tecnológico sofisticado pero frágil —la red hidráulica— es particularmente instructiva. Cuando este sistema funcionaba, permitía prosperidad sin precedentes. Cuando comenzó a fallar, amplificó la catástrofe. Las sociedades modernas, dependientes de sistemas igualmente complejos (redes eléctricas, cadenas de suministro globales, infraestructura digital), podrían reflexionar sobre esta vulnerabilidad.

El caso jemer también ilustra cómo el cambio climático puede desestabilizar incluso civilizaciones poderosas. Las sequías y inundaciones extremas que contribuyeron al colapso de Angkor recuerdan que la estabilidad climática no es garantizada, y que las sociedades deben construir resiliencia ante fluctuaciones ambientales.

Finalmente, el legado perdurable del Imperio Jemer demuestra que las civilizaciones no mueren completamente. Aunque el imperio político desapareció, su cultura, religión, arte y tecnología continuaron influyendo en el sudeste asiático durante siglos. Los templos que construyeron aún permanecen, ahora no como símbolos de poder imperial sino como patrimonio de toda la humanidad, recordándonos la grandeza que los seres humanos pueden alcanzar y la fragilidad de incluso las más grandes civilizaciones.

Cronología del Imperio Jemer

Año/Periodo Evento clave Significado
802 Jayavarman II se proclama «chakravartin» en Phnom Kulen Fundación oficial del Imperio Jemer y establecimiento del culto del Devaraja (rey-dios)
877-889 Reinado de Indravarman I Construcción del embalse Indratataka y el templo Bakong, primeros grandes proyectos hidráulicos y arquitectónicos
889-910 Reinado de Yasovarman I Fundación de Yasodharapura (primera ciudad de Angkor) y construcción del Baray Oriental
944-968 Reinado de Rajendravarman II Restauración del poder jemer tras periodo de inestabilidad, construcción de Pre Rup
1002-1050 Reinado de Suryavarman I Expansión territorial hacia el oeste, construcción del Baray Occidental
1113-1150 Reinado de Suryavarman II Edad de oro del imperio, construcción de Angkor Wat, máxima expansión territorial
1177 Invasión y saqueo de Angkor por el reino de Champa Crisis más grave del imperio hasta ese momento, devastación de la capital
1181-1218 Reinado de Jayavarman VII Último gran emperador, expulsión de los cham, conversión al budismo mahayana, construcción de Angkor Thom y el Bayón
1243-1295 Reinado de Jayavarman VIII Retorno al hinduismo, destrucción de imágenes budistas, inicio del declive imperial
Siglo XIII-XIV Adopción del budismo theravada Cambio religioso fundamental que erosiona el concepto del rey-dios
1345-1360 Megasequía en el sudeste asiático Crisis del sistema hidráulico, hambrunas, colapso de la infraestructura
1351 Fundación del reino de Ayutthaya Emergencia del principal rival siamés del Imperio Jemer
1431 Saqueo de Angkor por Ayutthaya Abandono de Angkor como capital, traslado de la corte hacia el sur
1432-1584 Declive final y abandono gradual Angkor gradualmente abandonada, aunque Angkor Wat continúa como sitio de peregrinación budista
1860 Henri Mouhot «redescubre» Angkor para Occidente Inicio del interés arqueológico internacional y estudios sistemáticos
1992 Angkor declarada Patrimonio de la Humanidad por UNESCO Reconocimiento global y inicio de esfuerzos coordinados internacionales de conservación

Preguntas frecuentes sobre el Imperio Jemer

¿Cuándo existió el Imperio Jemer?

El Imperio Jemer existió oficialmente desde el año 802, cuando Jayavarman II se proclamó «chakravartin» o emperador universal, hasta 1431, cuando la capital Angkor fue saqueada por el reino siamés de Ayutthaya y posteriormente abandonada. Sin embargo, algunos historiadores extienden su existencia hasta 1432 o incluso más tarde, considerando que aunque la corte se trasladó hacia el sur, el estado jemer continuó existiendo, solo que sin el control de Angkor. En total, el imperio duró aproximadamente 630 años, aunque su periodo de mayor poder y esplendor se concentró entre los siglos XI y XIII.

¿Por qué se llama Imperio Jemer y no Imperio de Angkor?

Jemer (o Khmer en inglés) es el nombre del grupo étnico que constituía la mayoría de la población del imperio y que aún hoy forma el 90% de la población de Camboya. El término «Imperio de Angkor» también se usa frecuentemente porque Angkor fue su capital más importante y el símbolo más reconocible de su civilización. Sin embargo, «Imperio Jemer» es técnicamente más preciso porque el imperio existió antes de que Angkor fuera fundada (802 vs 889) y continuó después de que Angkor fuera abandonada. Además, el imperio se extendía mucho más allá de Angkor, incluyendo vastos territorios en lo que hoy es Tailandia, Laos y Vietnam.

¿Qué territorios controló el Imperio Jemer en su apogeo?

En su momento de máxima expansión durante el reinado de Suryavarman II (1113-1150), el Imperio Jemer controlaba la mayor parte de lo que hoy es Camboya, el sur y centro de Tailandia hasta la península malaya, el sur de Laos, y partes del sur de Vietnam. El imperio dominaba las principales rutas comerciales terrestres y fluviales del sudeste asiático continental. Sin embargo, este territorio no era un estado unitario en el sentido moderno; muchas regiones eran reinos tributarios que reconocían la supremacía jemer pero mantenían cierta autonomía local. El corazón del imperio siempre fue la región alrededor del lago Tonle Sap en el actual Camboya.

¿Cómo fue posible que los jemeres construyeran Angkor Wat sin maquinaria moderna?

La construcción de Angkor Wat fue posible gracias a una combinación de factores: abundante mano de obra, ingeniería sofisticada, y una economía agrícola extraordinariamente productiva que generaba suficientes excedentes para liberar a miles de trabajadores de las tareas agrícolas. Se estima que entre 300,000 y 500,000 personas participaron en la construcción durante las tres o cuatro décadas que tomó completarlo. La piedra arenisca se extraía de canteras a más de 50 kilómetros de distancia y se transportaba probablemente mediante balsas por canales y ríos durante la temporada de lluvias, cuando el nivel del agua era alto. Una vez en el sitio, los bloques se movían mediante rodillos, rampas y trabajo coordinado de cientos de hombres. No se usaba mortero; las piedras se tallaban con tal precisión que encajaban perfectamente por peso y fricción.

¿Por qué colapsó el Imperio Jemer?

El colapso del Imperio Jemer fue multicausal, resultado de varios factores que convergieron durante los siglos XIV y XV. El factor más importante fue probablemente el colapso del sofisticado sistema hidráulico que sostenía la agricultura intensiva, causado por una combinación de sequías extremas, inundaciones catastróficas, y falta de mantenimiento debido al debilitamiento del estado central. Otros factores incluyeron las constantes guerras con los reinos vecinos, especialmente con Ayutthaya; el agotamiento económico tras décadas de construcción monumental; la conversión al budismo theravada que erosionó el concepto del rey-dios; y posibles epidemias. Ninguno de estos factores por sí solo habría destruido el imperio, pero su convergencia creó una tormenta perfecta de crisis que el estado jemer no pudo superar.

¿Qué le pasó a Angkor después de ser abandonada?

Angkor nunca fue completamente abandonada. Cuando la corte real se trasladó hacia el sur en el siglo XV, la población civil disminuyó dramáticamente, pero monjes budistas continuaron habitando varios templos, especialmente Angkor Wat, que se convirtió en un importante centro de peregrinación budista theravada. Durante los siglos siguientes, la selva tropical reclamó gradualmente gran parte de la ciudad: raíces de árboles penetraron entre las piedras, muros colapsaron, canales se llenaron de sedimentos.

Los camboyanos locales siempre conocieron la ubicación de los templos principales, pero para el mundo exterior, Angkor se convirtió en una ciudad perdida. El «redescubrimiento» occidental en el siglo XIX por exploradores como Henri Mouhot capturó la imaginación global y eventualmente condujo a los esfuerzos de restauración que continúan hasta hoy.

¿Cuál es la diferencia entre Angkor Wat y Angkor Thom?

Angkor Wat y Angkor Thom son dos complejos diferentes dentro del área más amplia de Angkor. Angkor Wat es un templo individual, el más grande jamás construido, dedicado originalmente al dios hindú Vishnu y construido por Suryavarman II en el siglo XII. Angkor Thom, cuyo nombre significa «gran ciudad», es una ciudadela amurallada de 9 kilómetros cuadrados construida por Jayavarman VII a finales del siglo XII, después de que los cham saquearan Angkor.

En el centro de Angkor Thom se encuentra el templo de Bayón, famoso por sus torres con rostros gigantes. Mientras Angkor Wat es hinduista en origen (aunque posteriormente se convirtió en budista), Angkor Thom fue concebida desde el inicio como una ciudad budista mahayana. Angkor Wat está orientado hacia el oeste; Angkor Thom tiene puertas en los cuatro puntos cardinales.

¿Qué relación tiene el Imperio Jemer con la Camboya moderna?

El Imperio Jemer es el antepasado directo de la Camboya moderna. Los camboyanos son los descendientes del pueblo jemer que construyó Angkor, hablan una lengua directamente derivada del jemer antiguo, y consideran el Imperio Jemer como el periodo dorado de su historia. Angkor Wat aparece en la bandera camboyana y es el símbolo nacional más importante. Sin embargo, la historia de Camboya después del siglo XV fue de decline y victimización, perdiendo territorios ante Tailandia y Vietnam, siendo colonizada por Francia, y sufriendo los horrores del régimen de los Jemeres Rojos en los años 70. La memoria del Imperio Jemer funciona como recordatorio de que Camboya fue alguna vez una gran potencia regional, alimentando el orgullo nacional y la identidad cultural. El turismo a Angkor es hoy la principal fuente de ingresos del país.

Bibliografía sobre el imperio Jemer

Fuentes primarias y epigrafía

  • Las inscripciones en piedra son la principal fuente primaria sobre el Imperio Jemer, escritas en sánscrito y jemer antiguo. El «Corpus des Inscriptions du Cambodge» recopila más de 1.200 inscripciones que proporcionan información sobre reyes, fechas, donaciones a templos y aspectos de la vida jemer.
  • Las crónicas chinas también ofrecen valiosa información externa sobre el imperio, especialmente los relatos de embajadores y viajeros que visitaron Angkor. El más importante es el diario de Zhou Daguan, un emisario chino que visitó Angkor en 1296-1297 y dejó descripciones detalladas de la vida cotidiana en la capital.

Estudios modernos en español

  • Daguan, Zhou. «Memorias sobre las costumbres de Camboya». Miraguano Ediciones, 2009. (Traducción del relato del embajador chino que visitó Angkor en 1296-1297, fuente primaria esencial sobre la vida en el imperio)
  • Gómez Tabanera, José Manuel. «Los jemeres: historia de Camboya». Historia 16, 1986. (Introducción general en español al Imperio Jemer, aunque algo desactualizado)

Obras especializadas en inglés

  • Chandler, David. «A History of Cambodia». Westview Press, 2008. (La historia más completa de Camboya desde tiempos antiguos hasta el presente, con énfasis en el periodo Angkor).
  • Coe, Michael D. «Angkor and the Khmer Civilization». Thames & Hudson, 2003. (Estudio comprehensivo del Imperio Jemer con énfasis en arqueología y arte)
  • Higham, Charles. «The Civilization of Angkor». University of California Press, 2001. (Análisis detallado de la arqueología, sociedad y economía del Imperio Jemer)
  • Mabbett, Ian y David Chandler. «The Khmers». Blackwell Publishers, 1995. (Estudio académico riguroso sobre la historia, religión y cultura jemer)
  • Stone, Richard D. «The Hydraulic Civilization of Angkor: Exploring Cambodia’s Ancient City». Journal of Southeast Asian Studies, 2006. (Análisis del crucial sistema hidráulico jemer)

Recursos digitales y académicos

  • Proyecto EFEO (École Française d’Extrême-Orient): institución francesa que lleva más de un siglo estudiando y restaurando Angkor mantiene una extensa base de datos de investigaciones.
  • UNESCO World Heritage Centre – Angkor: información oficial sobre el sitio Patrimonio de la Humanidad, incluyendo informes de conservación y estudios técnicos.
  • Greater Angkor Project: proyecto de investigación que utiliza tecnología LIDAR para mapear la extensión completa de Angkor, revelando una ciudad mucho más grande de lo que se pensaba.
  • Khmer Architecture Database: Base de datos digital con fotografías, planos y descripciones de cientos de templos jemeres, invaluable para estudios arquitectónicos.

Explora más sobre el Sudeste Asiático en Red Historia

Si te ha interesado la historia del Imperio Jemer, estos artículos complementan y expanden diferentes aspectos de esta fascinante civilización:

Angkor Wat: arquitectura y simbolismo del templo más grande del mundo – Descubre los secretos arquitectónicos, el simbolismo religioso y la construcción de esta maravilla que representa la cúspide del arte jemer.

Templo de Bayón: los rostros de Jayavarman VII en Angkor Thom – Explora el enigmático templo budista construido por el último gran emperador jemer, famoso por sus torres con rostros gigantes que observan en todas direcciones.

Otras civilizaciones del sudeste asiático:

Borobudur y la dinastía Sailendra: el budismo en Java – Contemporáneo del Imperio Jemer, descubre el mayor templo budista del mundo construido en la isla de Java, Indonesia.

Reino de Sukhothai: el nacimiento de Tailandia – Conoce el primer reino tailandés independiente que emergió tras el declive del Imperio Jemer y sentó las bases de la Tailandia moderna.

Volver al índice general: Historia del sudeste asiático – Explora otros imperios, reinos y civilizaciones que florecieron en esta región fascinante.

Tags: Historia de CamboyaSudeste asiático
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