Aficionado alemán encuentra ¿el tesoro de los Nibelungos?

Un cazatesoros aficionado ha encontrado un enorme tesoro en un bosque de Alemania, que hace pensar si no se trata del mítico Tesoro de los Nibelungos.

En el estado federado oriental de Alemania, Renania-Palatinado, un cazatesoros aficionado ha encontrado con su detector de metales un tesoro romano con piezas de oro y plata que podría tratarse del mítico tesoro de los Nibelungos.

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El ajuar, valorado en 1 millón de euros, está compuesto por diversos objetos de metales preciosos: joyas, broches, cuencos de plata, atavíos ceremoniales, e incluso figurillas que adornaron un antiguo trono, según los arqueólogos.

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Según cuenta la leyenda germana, que inspiró la ópera de Wagner ‘El oro del Rhin’, los nibelungos eran unas criaturas que vivían bajo tierra y se dedicaban a la extracción de oro y plata. Según el cantar medieval, estaban gobernados por el príncipe Nibelung y habían reunido un botín de gran valor, que custodiaba el príncipe. El arqueólogo Axel von Berg ha declarado que “en términos de fechas y geografía, el descubrimiento coincide con la época de la leyenda de los nibelungos.”

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Sin embargo, los mitos no dejan de ser relatos fantásticos, y no hay pruebas suficientes que permitan afirmar que se trata del erario de este pueblo legendario.  Lo que sí se puede afirmar es que se ubica entre los años 406-407 d. C, en la época inicial de la caída del Imperio, cuando el poder romano en Germania tambaleaba.

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El tesoro ha sido puesto a disposición del departamento de cultura de Maguncia, capital del estado de Renania-Palatinado, y se ha iniciado una pesquisa para averiguar si su descubridor ha vendido alguna de las piezas antes de entregarlas a las autoridades. Algo que no resulta tan descabellado, dado el tentador valor de las piezas recuperadas.

¿Creéis que podría tratarse del mítico Oro del Rhin o simplemente es un tesoro más de los muchos que se trasladaron a Roma en los años previos a su caída?

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.