El Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas

El Popol Vuh o “Libro de la Comunidad” es el libro sagrado de los mayas y recuperado gracias a la redacción de los quichés guatemaltecos.

Cuando los conquistadores españoles llegaron en el siglo XVI a la antigua zona del Mayab, en concreto el área central de Guatemala, seguramente no fueron conscientes de la riqueza y variedad cultural, étnica y lingüística de los habitantes de esas tierras. De entre los misioneros enviados por la Iglesia y las órdenes eclesiásticas durante y después de la conquista, muchos de ellos fueron cuanto menos inconscientes al destruir la mayor parte de la literatura y el saber escrito maya, que se sabe fue copioso.

Primera página de la transcripción del Popol Vuh realizada por el fraile Franciso Ximénez
Primera página de la transcripción del Popol Vuh realizada por el fraile Franciso Ximénez

Sin embargo, los nativos conservaban la consciencia de su pasado histórico y sus raíces culturales y realizaron recopilaciones de textos antiguos y de la ciencia, religión y costumbres de sus antepasados.

Esta literatura indígena (eliminando toda la errónea concepción ofensiva del concepto) ha sido ciertamente ignorada, cuando no se ha destruido, hasta bien entrado el siglo XIX. La mayor parte de ella se conserva gracias a personas, eclesiásticas en su mayor parte, que realmente se preocupaban por conocer estas ricas culturas.

El Popol Vuh o “Libro de la Comunidad” en su traducción del maya ki’che’ y recientemente declarado Patrimonio Cultural de Guatemala, constituye una de las obras más fieles e importantes para el estudio etnográfico, histórico y religioso de los antiguos mayas y otras muchas civilizaciones de Centroamérica. Aunque anónimo, se sabe que fue redactado por los propios quichés guatemaltecos alrededor de 1544.

Hasta nosotros ha llegado gracias a la motivación del fraile Francisco Ximénez, misionero en el territorio quiché, donde tuvo buenas relaciones con los nativos y a los que no cesó de intentar comprender. La confianza ganada entre el pueblo le granjeó la excepcional oportunidad de conocer el texto, a cuyo estudio dedicó prácticamente su vida. Tal fue el interés del fraile por conocer el sustrato cultural y religioso de aquellos nativos quiché, que se empeñó en la transcripción a caracteres latinos de la obra, escrita en la lengua original, y a añadir traducciones en castellano al margen para facilitar su comprensión.

La transcripción fue olvidada durante mucho tiempo, hasta que investigadores de la incipiente ciencia de la historia y la antropología se dedicaran en los siglos XIX y XX a estudiarla, interpretarla, traducirla y perfeccionarla. El texto original se conserva en la Biblioteca Newberry de Chicago y sus páginas han sido digitalizadas y presentadas al mundo por la Universidad de Ohio, con transcripciones en k’iche’, español e inglés.

En cuanto al variado contenido de la recopilación realizada por los modernos mayas quiché, se considera válida la división en tres bloques temáticos: primero, una descripción  de la creación y el origen del hombre; segundo, el drama mitológico de los hermanos Hunahpú e Ixbalanqué; y una tercera parte menos literaria en el sentido estético de la palabra que compendia la historia de los antiguos mayas de Guatemala, con una lista de sus reyes y acontecimientos más importantes. Esta última constituye una fuente esencial para la investigación de la evolución política y social de estos estados antiguos.

Aquí podéis leer gratis el Popol Vuh.

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.

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