Biografía de Charles de Gaulle

Charles de Gaulle fue una de las figuras más relevantes de Francia durante el siglo XX. Su trabajo como militar y como político le llevó a la cúspide de la sociedad gala y se ganó un respeto por parte de todos ellos que llega hasta nuestros días. En política exterior destacó por reconciliar a su país con los alemanes y a influir de forma determinante en la construcción de la Unión Europea.

De Gaulle nació el 22 de noviembre de 1890 en Lille. Desde pequeño resaltó por su inteligencia y su interés por el ejército. Este sueño se materializó al unirse a la Academia de Oficiales de Saint-Cyr. La entrada de Francia en la Primera Guerra Mundial le otorgó el rango de Capitán. Aun siendo herido en su bautismo de fuego (primera misión en el frente) el 15 de agosto de 1914 en Dinant, siguió luchando en el frente hasta que poco tiempo después, el 10 de marzo de 1915, volvió a recibir varios disparos en la batalla del Somme.

El 2 de marzo de 1916, volvió a recibir graves heridas y se vio obligado a rendirse ante los alemanes. Estos le procuraron los auxilios necesarios pero lo acabaron internando. Su rebeldía provocó que lo trasladasen a un campo de concentración, donde conoció al militar soviético Mijaíl Tujachevsky. Aunque intentó escaparse varias veces, no pudo hacerlo y se tuvo que conformar con elaborar discursos políticos sobre el estado de la guerra frente a sus compañeros prisioneros.

Al final de la Gran Guerra, de Gaulle regresó a Francia y recibió grandes honores por las batallas en las que había participado, pero sobre todo por su valentía. Su carácter y su pensamiento durante el conflicto siempre estuvo marcado por su oposición frente a la idea de guerra de trincheras que se estableció a lo largo del frente. Entre 1932 y 1937, De Gaulle estuvo destinado en la Secretaría de Defensa Nacional, donde criticó las ideas de los políticos encargados de la defensa del país, quienes pensaban que Francia tenía que prepararse para un tipo de guerra similar a la Gran Guerra. Por el contrario, él abogaba por la implantación de un ejército motorizado, con tanques y moderno. Todas estas cuestiones las plasmó en su libro “Hacia el ejército profesional” (1934), que le otorgó gran prestigio y reputación.

La invasión alemana de Francia en 1940, hizo que De Gaulle aconsejara al Gobierno francés abandonar el país y asentarse en Argelia. Pero los mandatarios lo desoyeron. La guerra le puso al frente de una división acorazada en la batalla de Francia y acabó siendo ascendido a General de Brigada y nombrado subsecretario de Estado para la Defensa Nacional en el gabinete de Raynaud.

Viendo que Pétain planificaba la rendición, optó por exiliarse en junio de 1940 en Gran Bretaña. Desde allí asumió el mando de la Francia Libre (o combatiente) y proclamó el 18 de junio un llamamiento en el que anunciaba que los franceses continuarían la guerra al lado del Reino Unido, rechazando así el armisticio firmado por el Gobierno colaboracionista francés. Su misión consistió en obtener la progresiva incorporación de las colonias francesas a la contienda, al mismo tiempo que encargó a Jean Moulin la organización de la resistencia en la propia Francia en 1942.

Junto con el general Gilraud, De Gaulle creó en junio de 1943 en Argelia el Comité Francés de Liberación Nacional. Esta institución política sería el futuro gobierno provisional de la República Francesa y estaría presidida por el propio De Gaulle. Tras el fin de la guerra, el comité se instaló en Francia en agosto de 1944 como Gobierno Provisional de la República.

Pero la vida como político le duraría poco tiempo en esta etapa a Charles de Gaulle. En enero de 1946 dimitió para manifestar su oposición al proyecto de constitución de la IV República y al “juego de los partidos”. Para respaldar aún más su reticencia a la nueva carta magna, fundó el “Reagrupamiento del Pueblo Francés” (R.P.F.), un movimiento que pretendía defender sus ideas. No obstante, fracasó en 1953 y De Gaulle optó por abandonar la política, dedicándose en cuerpo y alma a la redacción de “Memorias de Guerra” (1954-1959).

Por su parte, Francia se encontraba en una situación límite, rozando la guerra civil, debido a los conflictos internos, la desorganización estatal y, sobre todo, la Crisis de Argelia de mayo de 1958. En esta tesitura, De Gaulle fue llamado al poder por la sociedad francesa e invitado por el presidente Coty a formar un nuevo gobierno. El antiguo militar asumió el cargo y la Asamblea Nacional le encomendó la tarea de redactar una nueva constitución, que fue aprobada mediante referéndum y se convirtió en la base de la V Republica, en la que De Gaulle fue elegido presidente en diciembre del 58.

Charles de Gaulle

Frente al problema argelino, el recién nombrado presidente francés aplicó el principio de la autodeterminación, por lo que Argelia logró la independencia en 1962. Así comenzaría el proceso de descolonización a la mayor parte de las colonias francesas.

El 22 de enero de 1963, De Gaulle consiguió la firma de Adenauer en el Tratado del Elíseo, que establecía la reconciliación franco-germana. Esto, sumado a la creación del Mercado Común Europeo, aumentó la relación de ambos países y solventó la mayoría de las rencillas que habían sido la causa de las grandes guerras del siglo XX.

Viendo que su mandato se terminaba, De Gaulle modificó mediante un referéndum las reglas para la elección del presidente de la República francesa, lo que le permitió volver a ostentar el cargo a partir de 1965. Es aquí, en la etapa final de su gobierno, donde empezó a aplicar ciertas medidas que no fueron del todo acertadas. Estas se dieron sobre todo en política interior, ya que no cumplió las promesas de reformas anunciadas en el apartado social, administrativo y regional. En cambio, en el aspecto exterior, de Gaulle procuró mantener la autonomía francesa frente a las grandes potencias, especialmente ante la OTAN (Francia la abandonó en 1966). Gracias a su experiencia militar, desarrolló la defensa nacional y practicó una metodología de distensión y cooperación con la URSS, China y los países del Tercer Mundo.

Sin embargo, los problemas sociales y económicos (De Gaulle no llegó a dominar la inflación del país), provocaron el movimiento de Mayo del 68. Estas protestas fueron la expresión de una insatisfacción creciente y se materializaron mediante el voto negativo en el referéndum de 1969 sobre la regionalización y la reforma del Senado. Este fracaso provocó la dimisión de De Gaulle, que murió un año después, en Colombe-les-Deux-Eglises en 1970.

En general, se puede afirmar que De Gaulle fue vital para la reconstrucción de Francia durante la Segunda Guerra Mundial y después de la misma. Fue un político cuyas ideas han permanecido vivas hasta ahora, ya que se creó una ideología denominada “gaullismo” que sigue presente dentro del parlamento francés y de la sociedad gala.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.