Biografía del conde de Saint-Simon, padre del socialismo francés

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Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon

Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon fue el padre del socialismo francés en el siglo XIX. Su positivismo penetró en el ideario de los franceses y llegó a influenciar a teorías posteriores.

Autores como Friedrich Engels sostuvieron que fue el encargado de crear la base sobre la que todos los movimientos de la segunda mitad del siglo XIX se sustentarían.

Nació el 17 de octubre de 1760 en París en el seno de una familia aristocrática. Ya desde joven, rompió con su familia e ingresó en el ejército en 1777 para luchar junto a los insurrectos norteamericanos. Las ideas que movieron a Saint-Simon provenían de la ilustración y del romanticismo, dos movimientos que fueron creciendo dentro de su ser con el paso del tiempo.

Al comenzar la Revolución Francesa, abjuró de su condición nobiliaria y, en 1803, publicó su primera obra importante: la “Carta de un habitante de Ginebra a sus contemporáneos”.

En ella elaboró su doctrina de la capacidad y manifestó su deseo de la creación de un nuevo poder espiritual supraestatal. Saint-Simon abogaba por construir una religión de la ciencia que sustituyera al catolicismo.

Tras la caída y el regreso de Napoleón, se unió a él durante los Cien Días y después se sumó a la oposición contra los Borbones. En esta etapa de su vida, se empezó a ver que, cada vez con mayor intensidad, Saint-Simon tenía fe en los nuevos propietarios burgueses de los bienes nacionales.

Para él, el término “industrial” tenía el mismo sentido que la palabra “productor”. Dentro de su doctrina, Saint-Simon quería construir una sociedad nueva con todos los productores, al mismo tiempo que excluiría a todos los ociosos. Todas estas ideas las plasmó en su obra “La parábola” en 1819.

Un balazo que provocó que se quedase tuerto, hizo que Saint-Simón atravesase un periodo de desaliento, en el que evolucionó hacia un socialismo planificador y tecnocrático.

Este cambio se reflejó sobre todo en dos obras: el “Catecismo de los industriales” de 1824 y “El nuevo cristianismo” de 1825. Se convirtió un icono entre los socialistas, aunque también influyó de forma determinante en Stuart Mill, Luis Napoleón y Auguste Comte.

No obstante, su muerte el 19 de mayo de 1825 no frenó el desarrollo de su obra, ya que el sansimonismo se difundió con rapidez, sobre todo gracias a Bazard, Enfantrin, Chevalier, Carnot y Leroux, quienes hicieron del diario “Le Globe” el órgano del movimiento.

Desde el plano ideológico y retórico, quedó claro que las ideas de Saint-Simon fueron las que impulsaron el desarrollo comercial e industrial de Francia en la segunda mitad del siglo XIX, gracias a seguidores como los hermanos Pereire y De Lesseps.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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