‘Catalina la Grande, retrato de una mujer’, de Robert K. Massie

Catalina la Grande, retrato de una mujer‘ ofrece todos los requisitos que se esperan de una buena novela: suspense, pasiones, intrigas políticas… y está dirigido a los lectores que conocen superficialmente la vida de esta gran mujer, y a su vez se presenta como una lectura excelente para aquellos interesados en leer una historia bien escrita.

El escritor Robert K. Massie, ganador del premio Pulizter de biografía en 1987 por su famosa obra Pedro el Grande, ha vuelto a sus orígenes literarios narrando la vida de la zarina con más renombre en Rusia: Catalina II la Grande, también llamada en su tiempo la Semíramis del Norte.

Catalina nació en Stettin, en 1729. Hija de unos príncipes alemanes venidos a menos, se casó a los 15 años con Pedro III, que en palabras del autor, era un hombre triste de aspecto y mente que prefería jugar con sus soldaditos de juguete a yacer en el lecho conyugal con su mujer. Sobre su primera noche de bodas, Catalina escribió en sus memorias: “Todo permaneció en su sitio, y así siguió durante los nueve años venideros”.

Fue la propia Isabel I de Rusia, tía de Pedro III, la que incitó a Catalina a buscar fuera del matrimonio, otras formas de asegurar la sucesión del Imperio Ruso. Una de las razones por la que la Semíramis del Norte ha tenido tanta fama en la historia, ha sido por la gran cantidad de amantes que se la atribuían. Según cuentan, el fruto de estas relaciones fueron sus tres hijos, incluido Pablo I, el que sería sucesor al trono y reconocido como hijo legítimo de Pedro III.

Tras la muerte de Isabel I, Rusia quedaría en manos de Pedro III, aunque sería por poco tiempo (únicamente reinaría durante seis meses), ya que su incompetencia como nuevo zar del Imperio, le supuso la enemistad de bastantes sectores de la población rusa. En julio de 1762, hubo un golpe de estado que proclama a Catalina como nueva gobernante de Rusia, y en ese mismo mes, su marido es asesinado, supuestamente por encargo de su propia esposa. Reinó sola hasta el día de su muerte en San Petersburgo en 1796.

Su política interior estuvo influida por los principios de la Ilustración Francesa. Tuvo mucha relación con los grandes filósofos y escritores franceses de su tiempo, entre ellos Diderot, creador y precursor de la Enciclopedia, y en especial con Voltaire, con el que mantenía una continuada correspondencia. Intervino en las particiones de Polonia y mantuvo largas luchas contra los turcos, además su gobierno tuvo que hacerle frente a la mayor revolución rusa que se conocía hasta entonces impulsada por Yemelián Pugachov.

Robert K. Massie asegura que Catalina II y Pedro el Grande fueron los dos grandes gobernantes que consiguieron alzar a Rusia de un pasado medieval, al mundo moderno del siglo XVIII. Catalina hizo posible la unión de la cultura rusa con la cultura europea, y se la atribuyen una gran parte de los logros culturales del siglo XIX en este país: la poesía, la literatura, la música, e incluso el baile.

El autor ya ha sido galardonado con la primera Medalla de Carnegie para la Excelencia en la ficción por esta fabulosa biografía, que es sin duda un gran libro que hace honor a una gran mujer.

‘Catalina la Grande, retrato de una mujer’, de Robert K. Massie
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