En busca de los “misterios” del Tesoro de Tomares: 53.000 monedas romanas hallado en 2016

tesoro de tomares

Pudo haber sido ocultado por “miedo” en el ocaso de la “conflictiva” Tetrarquía romana y quien lo enterró habría muerto sin recuperar sus riquezas

Lo inesperado siempre tiene un peso específico por su propia naturaleza de irrupción e impacto. Es el factor sorpresa, como lo llaman los estrategas, aunque muchas veces lo sorpresivo derive simplemente de aspectos incontrolables para las cada vez más tecnificadas dinámicas de los seres humanos.

Es el caso del “tesoro” de 19 ánforas repletas de monedas romanas descubierto en Tomares (Sevilla) el 27 de abril de 2016, de forma absolutamente fortuita y casual.

Aquella jornada, un grupo de operarios cavaba una zanja con una máquina retroexcavadora en el marco de las obras de transformación del olivar de El Zaudín en un parque periurbano, cuando una de las acometidas de la pala mecánica desgarró  de la superficie no sólo tierra, piedras y raíces, sino además restos de cerámica y diversas monedas visiblemente antiguas.

Avisadas las autoridades, el protocolo de protección del patrimonio histórico supuso la extracción del suelo de 19 antiguas ánforas cargadas de monedas, toda vez que la mitad de los recipientes estaban fracturados como consecuencia de la acometida de la pala mecánica.

Una vez constatado que las ánforas contenían unos 600 kilogramos de monedas de bronce acuñadas por el Imperio romano, el descubrimiento de este fabuloso “tesoro” se convirtió en una noticia de alcance mundial, captando la atención de medios de comunicación como los diarios británicos The Guardian o The Telegraph, los rotativos franceses Le Figaro o L’Express o la cadena estadounidense de televisión CNN, por citar algunos ejemplos.

Cargamento masivo de monedas

Los medios de comunicación internacionales no escatimaban en adjetivos, dando cuenta del hallazgo de “un cargamento masivo de monedas romanas”, un “enorme botín” de monedas o de un “tesoro descubierto por azar”.

El impacto del sorpresivo hallazgo se traduce actualmente en una constante expectación en torno a la restauración del ya conocido como “tesoro de Tomares” y sobre la investigación científica promovida para averiguar todo lo posible acerca del mismo.

anfora romana
19 ánforas cargadas de monedas romanas fueron encontradas en Tomares (Sevilla)

Sobre tales extremos versaba, precisamente, una conferencia protagonizada recientemente por el profesor de Arqueología de la Universidad de Sevilla Enrique García Vargas, uno de los expertos del equipo científico organizado para el tratamiento de las monedas y su investigación arqueológica e histórica.

Después de que en diciembre de 2017 estuviesen ya inventariadas 22.474 monedas pertenecientes a las ánforas fracturadas por la máquina retroexcavadora el día del hallazgo, García Vargas recordaba que se calcula que este “excepcional tesoro” está compuesto por unas 53.000 monedas de bronce, porque su número exacto aún no se conoce al seguir cerradas las nueve ánforas descubiertas intactas.

En el momento de la conferencia, según detallaba este profesor de Arqueología, el equipo científico encargado de las monedas había limpiado y restaurado ya 3.200 de ellas y había catalogado histórica y numismáticamente un total de 2.850, fijando el año 312 después de Cristo como fecha más temprana de la “ocultación” del tesoro, al datar de dicho año la moneda más reciente de entre todas las examinadas hasta el momento, a la espera de abrir las ánforas aún selladas.

Así, y siempre merced a las fechas de acuñación de las monedas, el grupo de científicos encargado de su estudio encuadra el enterramiento del “tesoro” en el periodo de la Tetrarquía del Bajo Imperio Romano, un sistema de gobierno instaurado por el emperador Diocleciano en el año 293 después de Cristo, dividiendo el poder entre dos augustos y dos césares.

De hecho, entre las monedas del “tesoro de Tomares” figuran ejemplares acuñados por los diferentes emperadores que se sucedieron durante este periodo “verdaderamente conflictivo” de la historia de la antigua Roma, toda vez que algunas de las cecas desde las que fueron emitidas estas monedas corresponden a ciudades del Imperio Romano “muy alejadas” entre sí, como por ejemplo Londres, Lyon, Roma o Treveris.

Ocultado intencionadamente

Enrique García Vargas aseguraba además que los investigadores no tienen duda de que el “tesoro” fue “ocultado intencionadamente”, pues la excavación arqueológica acometida en el entorno del hallazgo reveló que las ánforas estaban depositadas bajo el suelo del “porche” de una construcción “rústica” que habría formado parte de una “explotación agrícola”, combinada con algún “uso residencial” dado el perfil de diversos fragmentos de cerámica localizados en la zona.

“Bajo un pavimento de cal al que nadie hizo caso” en el porche de este “edificio rústico apartado de la zona residencial”, según Enrique García Vargas, el tesoro habría pasado plenamente desapercibido, incluso cuando esta estructura habría sido expoliada entre la segunda mitad del siglo V y comienzos de la siguiente centuria.

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El Tesoro de Tomares contiene 53.000 monedas romanas de bronce

A partir de ese punto, García Vargas señalaba la necesidad de respuestas en torno al “significado del tesoro”. “¿Por qué lo ocultaron? Y lo más misterioso ¿por qué no lo recuperaron?”, planteó este miembro del equipo investigador, reconociendo que no hay certezas de los “motivos” de tales extremos pero proponiendo algunas hipótesis fruto del contexto histórico y el sentido común.

De tal modo, García Vargas recordaba que el periodo de la Tetrarquía fue una época especialmente “conflictiva” en el Imperio romano dada la división del poder, la inestabilidad y las tensiones políticas, lo que se habría traducido en “momentos de miedo” para la sociedad de aquellos tiempos, con la posibilidad de que el tesoro fuese ocultado para prevenir cualquier consecuencia de la situación geopolítica.

¿Por qué no fue recuperado?

En cuanto al “gran problema de por qué no fue recuperado el tesoro”, García Vargas exponía que, en principio, “se interpreta” simplemente que quien lo enterró habría “muerto” sin haber recogido antes toda aquella riqueza.

A tal efecto, García Vargas destacaba que estas monedas constituyen un gran “testimonio de una época muy conflictiva” del Imperio Romano, así como “un retrato de la verdadera circulación del bronce” en aquel periodo, dada la “importante cantidad” de monedas contenidas en las ánforas y las posibilidades que arroja la investigación de las mismas.

El potencial de este “tesoro” como fuente estadística de aspectos como “el ritmo de acuñación” de monedas en la antigua Roma o “cómo circulaba” el dinero, según este profesor de Arqueología, anima así a “seguir estudiando” este preciado botín sobre el que aún pesan “problemas” científicos por resolver.

Y es que como bien avisaba García Vargas, con nueve ánforas aún cerradas y sus monedas de bronce pendientes de ser examinadas e investigadas, la cronología del tesoro podría resultar alterada si alguna de tales monedas datase de una fecha posterior al año 312, por ejemplo.

No se descarta, así, que este “excepcional tesoro” de 53.000 monedas romanas de bronce oculte todavía nuevas sorpresas, plantee más incógnitas y siga despertando tanto e interés y expectación como hasta ahora ha cosechado.

Imágenes: Junta de Andalucía

En busca de los “misterios” del Tesoro de Tomares: 53.000 monedas romanas hallado en 2016
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Fernando Barroso Vargas

Periodista de Europa Press, colaborador de "Sevillanos de Guardia" en Onda Cero Radio y escritor colaborador en MRN Aljarafe.