La historia de las apuestas. Ya lo hacían los antiguos griegos

historia y origen de las apuestas

Las apuestas deportivas han conquistado España en los últimos años. Hoy en día, esta actividad se ha convertido en una de las formas de ocio y entretenimiento más populares del mundo, ya que aporta un plus de emoción y adrenalina a la amplia variedad de eventos disponibles en las casas de apuestas.

Esta modalidad de apuestas en la que los aficionados intentan predecir los resultados de una competición deportiva ha evolucionado enormemente en las ultimas décadas, unida a la irrupción de internet y los avances tecnológicos. Las apuestas modernas, tal como las conocemos hoy en día, se popularizaron durante el siglo XVIII en Inglaterra.

A pesar de ello, el verdadero origen de la historia de las apuestas deportivas se remonta cientos de años antes, cuando los antiguos griegos apostaban en competiciones deportivas.

La civilización griega, hace más de dos mil años, fue la primera en apostar en sus disciplinas deportivas favoritas. Cada cuatro años, los antiguos griegos celebraban los Juegos Olímpicos, una serie de competiciones atléticas disputadas por representantes de diversas ciudades-estado griegas desde el año 776 a.C., cuando se celebraron los primeros JJ.OO. en la villa griega de Olimpia.

Al igual que los aficionados al deporte harán en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que tendrán lugar del 24 de julio al 9 de agosto, los griegos también apostaban a los ganadores de cada disciplina olímpica. Años más tarde, esta actividad pasó a manos de los romanos, que hicieron suya esta pasión por las apuestas.

La historia de las apuestas continúa en el Imperio Romano, en donde se convirtieron en un negocio, realizándose apuestas por parte de los espectadores en los circos romanos, ya fuera en los combates de gladiadores o las carreras de cuadrigas.

Tras la caída del Imperio Romano, las apuestas fueron uno de los factores de la popularización de los torneos de caballeros, que servían para que los caballeros se mantuvieran en forma en tiempos de paz, o el tiro con arco durante la Edad Media.

A pesar de ello, esta práctica se empezó a extender de forma exponencial a finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando las apuestas deportivas vivieron su época de esplendor. Alrededor del año 1780, apareció en Inglaterra la modalidad que ha llegado a nuestros días.

En aquella época, los aficionados a los deportes empezaron a apostar a las carreras de caballos, una competición que sigue siendo una de las más populares en las casas de apuestas, especialmente en los países anglosajones.

Las apuestas deportivas, enfocadas principalmente a las carreras de caballos y galgos, se instalaron en la cultura británica. De hecho, poco a poco empezaron a ocupar las páginas de los periódicos londinenses, que llegaron a crear secciones exclusivas dedicadas a esta actividad.

Además, también se abrieron locales físicos para que los aficionados a los deportes pudieran realizar sus apuestas.

Medio siglo después, las apuestas llegaron a Estados Unidos, donde se convirtieron en un auténtico éxito. A partir de la década de 1930, esta actividad se extendió por la mayoría de países europeos.

Finalmente, en la evolución de la historia de las apuestas, la irrupción de internet ha supuesto una auténtica revolución en el mundo de las apuestas deportivas, que ha desembocado en un crecimiento exponencial en la cantidad de operadores en el sector, la facturación del mismo y el comportamiento de los usuarios.

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