La Mano Negra: ¿Sociedad Secreta?

La leyenda de “La Mano Negra” ha hecho correr ríos de tintas sobre la Andalucía del 1883. Una organización que, para muchos, trascendió la crónica de sucesos e incluso las incipientes luchas políticas, para llegar a convertirse en una suerte de sociedad secreta con ciertos tintes masónicos. ¿La conocéis?

Ilustración de "La Mano Negra", por Mak

La leyenda de “La Mano Negra” ha hecho correr ríos de tintas sobre la Andalucía del 1883. Una organización que, para muchos, trascendió la crónica de sucesos e incluso las incipientes luchas políticas, para llegar a convertirse en una suerte de sociedad secreta con ciertos tintes masónicos.

¿Qué hay de verdad en todo ello? ¿Existió realmente dicha sociedad o acaso se trató de una mera y morbosa farsa orquestada para justificar ciertos ajusticiamientos y dar un empujón a las rotativas?

Puede parecer baladí el recordarlo, pero ha de tenerse en cuenta el panorama económico, social y político de la España de finales del siglo XIX. Una sociedad convulsa, de un más que marcado catolicismo, que proyectaba en aquel entonces más sombras y terror que luz y discernimiento a sus fieles. Era la España de las dos velocidades, un país culto y analfabeto al mismo tiempo, que se debatía entre una eminente industrialización y la dureza agraria de su territorio.

Así era aquella España, una sociedad con ganas de evolución, de modernización, pero frenada en su avance por la tradición. Una sociedad que avanzaba dos pasos y retrocedía tres, siempre avanzando a empellones.

Y en este lodazal social, dos voces se elevaban sobre una población expectante, aquella que ascendía severa desde el púlpito y aquella otra que se expresaba con el tintineo metálico de las máquinas de escribir y el continuo rodar de las rotativas, que pudiese parecernos la luz entre las tinieblas pero que lo cierto es que más que ilustrar al pueblo, transitaba por otros derroteros, económicos, por supuesto. Sí, triste es reconocerlo para quien escribe estas líneas, pero no deja de ser cierto que en la España del XIX cuajaban las tesis de Randolph Hearst.

¿Por qué contar todo esto? ¿Qué importancia tiene en relación a la leyenda de la Mano Negra?
En aquel caldo de cultivo que mezclaba analfabetismo y formación, ruralización y servidumbre, opulencia y hambruna comenzaron a crecer ciertos círculos de ilustrados en las zonas rurales de Andalucía. Reuniéndose en secreto en las cartujas, intentaban hacer llegar al pueblo tímidas ideas republicanas, intentando concienciar a la clase agraria en las convicciones comunistas, en aquellos días en que reinaba la servidumbre y en los que un campesino se deslomaba de sol a sol durante toda su vida, por trabajar una tierra que siempre le sería ajena y cuyo esfuerzo apenas le daba para vivir.

Esto pronto llegó a oídos de los terratenientes andaluces, sobre todo a aquellos de Jerez de la Frontera, y no es de extrañar que la inquietud se apoderase de ellos, pues aquellas nuevas ideas revolucionarias que abogaban por campesinos unidos en colectividad, trabajando una tierra propia por igual, les hacía erizar la piel. Por un lado, por el temor a que abandonasen la tierra que les trabajaban, por otro el que todos los latifundios tenían dueño (los propios terratenientes) y de algún lugar tendrían que obtener estas cooperativas la tierra que pretendían trabajar.

Pronto empezarían las revueltasaquí y allá, nada escandaloso y demasiado trascendente, pero si lo suficiente preocupante para el gobierno de Sagasta, en aquellos días en que como he mencionado, el progreso en España era de doble velocidad.

La ejecución de los anarquistas de Jerez

El 4 de diciembre de 1882, las fuerzas de seguridad, detuvieron a varios campesinos acusados de cometer asesinato y de súbito, le siguieron treintenas más, llegando a casi 300 detenidos, inculpados todos ellos de pertenecer a una sociedad secreta de corte anarquista que trataba de desequilibrar al gobierno, y a la que el periodismo daría el nombre de “La mano Negra” (por lo que mencioné anteriormente, aquello del sensacionalismo…la prensa haría su agosto en aquellos meses).

¿Fueron ciertos los actos criminales que se le imputaron a ésta organización secreta?
Es cierto que hubo delitos, hubo incendios y homicidios, robos (era una época de hambrunas), pero que estos estuviesen relacionados con La Mano Negra es algo que hoy niega la gran mayoría del ámbito académico. Crímenes los hay todos los días y los había entonces, pero lo cierto es que las fuerzas del orden hilaron fino relacionándolos con la supuesta Mano Negra, y el mundo del periodismo, no hizo sino enfatizar esa idea en sus tabloides.

El juicio que se llevó a cabo contra los integrantes de la presunta organización terrorista, fue sin embargo, bastante chapucero. Se presionó a falsos testigos para que declarasen en contra de los acusados, se sacaron “confesiones” a golpe de estaca y las pruebas eran inexistentes, salvo que contemos como tal, un trozo de papel encontrado bajo una piedra y que rezaba “Mano Negra, ¡Toda una prueba de peso!“.

El resultado de esta negra mácula en la Historia española se saldó con una dura represión de los grupos idealistas de corte anarquista y la muerte en la horca de los siete “presuntos” líderes terroristas, en la Plaza del Mercado de Jerez, para escarnio público.

Así fue como los tabloides, aquellos que pretendían ilustrar y desterrar el oscurantismo, conformaron y difundieron uno de los muchos oscuros sucesos que emponzoñan aquellos tiempos de cambio y reforma que el gobierno de Sagasta no supo aceptar.

Ilustración La Mano Negra: Makimaus en Wikimedia
Imagen Ejecución de los anarquistas: Dominio Público

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