Reconstruyen la imagen de un homínido del Mesolítico encontrado en León

Carles Lalueza-Fox, experto en ADN antiguo y miembro del Consejo Supremo de Investigaciones Científicas (CSIC), ha reconstruido la imagen de un homínido del Mesolítico (10.000 – 5.000 a. C.) llamado La Braña 1, cuyos restos se encontraron en el yacimiento homónimo de la localidad de Valdegueros, en León. El individuo, de 7.000 años de antigüedad, ha permitido recomponer el genoma humano de los cazadores-recolectores europeos del período.

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Piel oscura y ojos azules son sus rasgos más característicos. Según ha declarado el investigador catalán, su característico tono de piel tiene origen en la reminiscencia africana en los genes europeos de su ADN, aunque no se puede saber exactamente el tono. Por otro lado, el azul de los ojos se debe a que su genoma poseía las variaciones propias que cualquier europeo actual con el mismo color de ojos tendría en su ADN, con fenotipos (a grandes rasgos, variaciones genéticas que cambian según las características del ambiente) propios del norte de Europa.

De este modo, los datos apuntan a que el homínido de La Braña provendría del norte de Europa (quizá Suecia o Finlandia), así como la población que vivía en las zonas próximas al yacimiento leonés. Una teoría bastante estimable dado que según las investigaciones, sus antecesores provienen del yacimiento del Paleolítico Superior siberiano de Mal’Ta, en el Lago Baikal (Rusia), cuyos genomas se reconstruyeron hace pocos meses. Estas afirmaciones sugieren la posibilidad de una continuidad genética entre las poblaciones de Eurasia, atestada además por las evidencias arqueológicas y las similitudes entre sus producciones materiales, como las Venus Paleolíticas.

El yacimiento de La Braña fue descubierto por casualidad y excavado por el arqueólogo Julio Manuel Vidal Encinas. Las características ambientales del sitio, con una temperatura regular al encontrarse en un área montañosa a 1500 metros por debajo del nivel del mar, han permitido su excepcional conservación, así como la recuperación del ADN de los dos cuerpos encontrados, La Braña 1 y La Braña 2.

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.