William Shakespeare: una visión de su obra a través del arte

pintura ofelia waterhouse
"Ofelia", de John William Waterhouse

Cuando hablamos de figuras tan universales como William Shakespeare, nos referimos a personalidades que trascienden del campo o la profesión a la que se dedican, influyendo de manera directa en otros grandes genios. No pocos han sido los que han admirado su obra, e imbuidos por sus personajes y sus historias han dejado que estas penetren en las suyas propias.

En el siglo XIX, el editor John Boydell creó un museo llamado Boydell Shakespeare Gallery desde el que encargó a grandes pintores británicos pinturas que representaran pasajes y personajes de las obras de Shakespeare. Dentro del contexto del incipiente nacionalismo inglés decimonónico, la galería serviría para ensalzar la figura del mayor y más mundialmente conocido literato del país británico. 

En este post viajaremos a través de los dramas de Shakespeare de una manera muy gráfica, repasando las representaciones artísticas inspiradas por las obras del dramaturgo que consideramos más relevantes y bellas.

Hamlet en el arte

Una de las obras maestras de la tragedia shakespereana es la historia de Hamlet, en la que pasiones humanas como la venganza y la locura se mezclan con la duda existencial, conduciendo a los personajes a un dramático desenlace. La traición de su tío, que le es revelada a Hamlet a través de la aparición espectral de su padre, lleva al personaje a un estado mental etéreo, en el que se cuestiona muchos aspectos de la vida rayando el desquicio, y que se repite en otros personajes como la bella Ofelia.

Hamlet, William Morris Hunt, 1864, óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Boston
Hamlet, William Morris Hunt, 1864, óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Boston

El arte decimonónico nos ha ofrecido un centenar de imágenes de la figura de Hamlet en todas sus versiones, desde el aspecto vengativo hasta el consternado e invadido por la locura.

Una de las imágenes más impactantes, que mejor capta la sensibilidad del personaje y la angustia que le corrompe cuando se entera de que la muerte de su padre es fruto de una traición, la encontramos en la obra del retratista y paisajista estadounidense William Morris Hunt.

Su retrato refleja la congoja del joven, que posa de pie y cabizbajo, ataviado de luto, en un balcón del castillo de Elsinor. Al fondo, un paisaje nublado y turbio, que termina por fundirse en negro en la parte superior, acompaña los sentimientos del personaje principal.

Además de la calidad retratística, que refleja fielmente la aflicción que transmite del personaje en la tragedia de Shakespeare, es destacable el detallismo con el que Hunt ambienta la estética de su pintura.

Además de realizar una representación de cuerpo completo, con un Hamlet vestido con la indumentaria propia del siglo XIX, el pintor imagina el entorno arquitectónico figurando la silueta de los edificios y una de las torres del magestuoso Elsinor.

La gama cromática acompaña de igual manera el carácter melancólico de la escena, con tonos tenues que hacen resaltar el negro de las vestiduras de Hamlet y, por tanto, su condición de luto.

De igual manera, la composición es característica de los retratos de la época: Hamlet es un miembro de la nobleza y, como tal, recibe el trato propio de los retratos reales y cortesanos del momento, pero es esa mirada cabizbaja la que rompe de lleno con lo que cabría esperar de un retrato tradicional.

En definitiva, se nos presenta la faceta más humana  y sentimental de Hamlet en una obra que rebosa romanticismo en cuanto al tratamiento de las emociones en el rostro humano.

Igual de dramática e inspiradora ha sido para muchos la muerte de Ofelia. La bella mujer está enamorada de Hamlet, sin embargo se declara en un momento equivocado y es rechazada.

Cuando en un arrebato de locura Hamlet asesina a su padre, Polonio, fiel consejero del Rey, la pobre Ofelia se sume en un estado de euforia desmedida y pierde la cordura, vagando por el castillo entonando canciones sin sentido y adornando con flores todo lo que ve.

El caos de su locura la dirige finalmente a una muerte trágica, pues termina por caer a un lago en uno de sus desvaríos idílicos y se ahoga, aunque el autor no deja muy claro si lo hace por accidente o por voluntad propia, es decir, suicidio.

Las representaicones de Ofelia que encontramos en el arte giran en torno a esas dos facetas del personaje: la belleza que irradia y el estado en que acaba por sumirse.

Así mismo, el pasaje de la muerte en el lago, que en la obra se nos narra indirectamente, es muy recurrente en las representaciones artísticas.

La obra de John William Waterhouse

John William Waterhouse, pintor británico muy influido por el neoclasicismo, que desarrolló una pintura de corte casi hiperrealista, supo captar la belleza de Ofelia en una representación en la que la imagen que se nos ofrece de la mujer es del todo encantadora y paradisíaca.

De ahí que destaque en blanco el vestido de la joven y palidezca sus carnaciones, haciendo resaltar el personaje del entorno natural.

La escena nos traslada a un ambiente bucólico, en el que el personaje principal es tratado casi como si fuera una Venus griega o una Eva, acentuando las formas femeninas en una postura relajada en la que el movimiento viene dado por las piernas flexionadas y el brazo acariciando su cabello.

Y con todo, hay en ella una mirada perdida, aunque embaucadora, que nos recuerda que el personaje ha perdido sus cabales.

En La muerte de Ofelia (1851-52) del simbolista John Everett Millais se nos presenta una imagen similar, aunque más agónica, pues vemos a una Ofelia tumbada sobre el agua y rodeada de flores, que parece lanzar un último suspiro antes de morir. 

El simbolismo, movimiento de finales del siglo XIX que descartaba la representación objetiva y preconizaba un arte sugestivo cargado de imágenes simbólicas y sinestesias, vio en el personaje de Ofelia y su trágica muerte un medio óptimo para canalizar la transmisión de sentimientos contrapuestos, como son la belleza física y el desvarío mental.

Otros como el inglés George Frederick Watts y el francés Ernest Hébert también retrataron a la bella Ofelia.

El romanticismo y la obra de Shakespeare

Y así mismo, algunos autores del romanticismo, como Eugéne Delacroix, inspirados por la estética medieval y renacentista y por las magníficas tragedias de Shakespeare, que evocaban paisajes exóticos y dramas existencialistas, representaron algunas de las escenas más características de la obra.  El pintor también realizó su propia versión de La muerte de Ofelia en 1853.

Hamlet y Horacio en el cementerio, Eugéne Delacroix, ca. 1839, óleo sobre lienzo
Hamlet y Horacio en el cementerio, Eugéne Delacroix, ca. 1839, óleo sobre lienzo

Hemos dejado para el final la pintura de Delacroix, Hamlet y Horacio en el cementerio (1839), en la que aplica toda la estética romanticista a uno de los episodios más emotivos de la obra trágica: el momento en que Hamlet y su fiel guardia Horacio acuden al cementerio donde un enterrador y su compañero excavan la tumba de Ofelia.

En un entorno natural y volátil que recuerda a La balsa de la medusa, un sombrío Hamlet acompañado de su fiel guardia Horacio dialoga con el enterrador y su compañero, tal y como se relata en la tragedia.

Avatar

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.