Publicado el: Mie, ago 24th, 2011

Causas de la Revolución Industrial

A diferencia de otros acontecimientos, las causas de la Revolución Industrial se remontan a hechos ocurridos varios años atrás, comenzando por la gran Revolución Comercial, propiciada por la expansión europea de los siglos XVI y XVII, momento en que se crearon estrechas relaciones comerciales con África, Asia y América.

Debido a esta expansión, comenzó a generarse una gran demanda en el continente europeo que, para poder satisfacerla, las industrias se vieron en la necesidad de crecer, más cuando sólo se realizaba el servicio doméstico, es decir, el artesano que trabajaba en su casa o taller y que recibía la materia prima del comerciante para luego venderle el producto terminado.

La aparición del ferrocarril favoreció la migración del campo a la ciudad

Al no dar abasto, se crearon las primeras máquinas, pero a su vez aparecen las fábricas, donde más personas trabajaban produciendo mucho más en menor cantidad de tiempo, dando inicio aquí al capitalismo comercial, que en un futuro daría vida a los bancos.

Pero para que existiera una gran demanda era necesaria una gran población, y es por eso que la Revolución Comercial va de la mano con la Revolución Demográfica, otra de las causas centrales de la Revolución Industrial.

Hacia 1800, Europa estaba poblada por 187 millones de personas y para 1900, ya superaba los 400 millones, y esto sin contar la gran cantidad de personas que emigraron a otros países y continentes. Gran Bretaña pasó de 16,5 millones de habitantes a 41,5 millones en el siglo XIX, y varios fueron los factores para que esto sucediera.

Tras las pestes que azotaron Europa en siglos anteriores, diversos avances no sólo médicos, sino en la higiene, hicieron posible un aumento desmedido de la población europea. Las causas de la Revolución Demográfica podrían resumirse en las siguientes:

  • Reducción de la mortalidad infantil (Reino Unido pasa de 26,9% a 18,2% y Francia de un 27,7% a un 19,5%).
  • Mayor cuidado de la higiene con la aparición del jabón, el tratamiento clorado del agua de las ciudades y los sistemas de alcantarillado.

Este crecimiento pudo ser aún mayor, de no haber existido tres grandes frenos:

  1. Epidemias: Tras la peste, apareció el cólera, que cobró millones de vidas en varias etapas hasta finales del siglo XIX.
  2. Hambrunas: Entre 1846 y 1848 aconteció la última en Irlanda, que dejó prácticamente vacía la isla.
  3. Alta mortalidad infantil: Si bien mencionamos el descenso en algunos países, en otros como Rusia o los países mediterráneos las elevadas tasas de mortalidad infantil cobró millones de vidas de niños durante los siglos XVIII y XIX.

Los países que se fueron industrializando, mantenían elevadísimas tasas de crecimiento pese a lo que mencionábamos anteriormente, y debemos sumarle las emigraciones, siendo Inglaterra el líder con 17 millones de personas que partieron, principalmente a EEUU. La Revolución del Transporte, otra de las centrales en la Revolución Industrial, permitió el traslado masivo de personas, tanto entre continentes sino también entre el campo y la ciudad.

Las fábricas permitieron producir mucha más cantidad, más rápido y a menor costo

Y aquí es donde pasamos a la Revolución de la Agricultura, que de no haberse modernizado sería difícil que aconteciera la Industrial. En el siglo XVIII se duplicó la población en las ciudades de Inglaterra y Gales la agricultura fue la responsable de mantener la gran cantidad de personas nuevas en los territorios.

Cuatro fueron sus aportes: los alimentos, el mercado, el capital y los hombres y consistió en gran medida en un progreso técnico con la irrigación, los abonos, la maquinaria y la rotación de cultivos. El aumento del precio de los cereales y con ello, el aumento de los ingresos de las familias, comenzaron a generar un gran mercado interno.

Los cambios de mayor importancia fueron, en primer lugar, el cercamiento de los campos (y la desaparición de las tierras comunales frente a la propiedad privada) que dio inicio a una nueva mentalidad capitalista, lo que provocó que los trabajadores, al no poder adquirir tierras y sin empleo en el campo, se trasladasen a las ciudades a enrolarse como trabajadores industriales asalariados.

En segundo lugar, el cambio en los tipos de cultivo, como por ejemplo el Norfolk (inventado por Charles Townshend), que consistió en la rotación de plantación de cuatro hojas, alternando entre cuatro productos diferentes que generalmente eran nabos, cebada o avena, trébol y trigo, que cultivados en ese orden, mejoraban el rendimiento de la tierra.

El tercer cambio fundamental es la introducción de nuevas herramientas, como el arado de hierro colado o la sembradora mecánica, disminuyendo el esfuerzo del trabajador y otorgando una mayor velocidad de producción.

Finalmente, las Revolución Científica ocupó un lugar de importancia durante el siglo XVIII, al permitir que se crearan nuevas fuentes de energía y máquinas, que terminaron por favorecer el trabajo del hombre.

Imagen ferrocarril: Il Castigliano en Flickr
Imagen fábricas: Arguez en Flickr

Comentarios

  1. […] político-social que se produjo en Europa a fines del siglo XVIII. La importancia de esta revolución ideológica trascendió fronteras y sirvió de motor de cambio, en muchos países europeos que […]

  2. [...] os dejamos el enlace a las causas de la Revolución Industrial y por supuesto, el de las consecuencias de la Revolución Industrial. Comparte Tagged as: [...]

  3. [...] demandas productivas surgidas tras la Revolución Industrial propiciaron que se diseñaran, desarrollaran y perfeccionaran las vías de comunicación y los [...]

  4. [...] cambio político-social que se produjo en Europa a fines del siglo XVIII. La importancia de esta revolución ideológica trascendió el ámbito nacional francés y sirvió de modelo, de motor de cambio, en [...]

  5. YAMILE dice:

    ME ENCANTA TODO ESTO ME GUSTA LEER MUCHO

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