Pocas historias del Génesis han dejado una huella tan profunda en la cultura occidental como la destrucción de Sodoma y Gomorra. El relato, narrado en los capítulos 18 y 19 del Libro del Génesis, condensa en pocas páginas algunos de los momentos más dramáticos de toda la narrativa bíblica: la visita de los ángeles a Abraham, la famosa negociación entre Abraham y Dios sobre cuántos justos bastan para salvar una ciudad, la llegada de los ángeles a Sodoma, la violencia de los sodomitas, la huida de Lot y su familia, la lluvia de fuego y azufre y la mujer de Lot convertida en estatua de sal.
Lo curioso es que el relato bíblico dice mucho menos de lo que la tradición posterior le ha atribuido. El texto del Génesis no define con precisión cuál fue el «pecado de Sodoma» que motivó su destrucción y la identificación de ese pecado con la homosexualidad, que ha dominado la interpretación occidental durante siglos es, como veremos, una lectura tardía y parcial que contradice a los propios profetas bíblicos posteriores. La tradición exegética judía, cristiana e islámica ha leído este texto de maneras muy distintas, y el debate sobre su significado sigue siendo uno de los más vivos de la hermenéutica bíblica contemporánea.
Este artículo recorre el relato en su complejidad literaria y teológica, el debate arqueológico sobre la ubicación de las ciudades, las interpretaciones del pecado de Sodoma a lo largo de la historia y la enorme vida cultural que este texto ha tenido desde la antigüedad hasta hoy.
El contexto narrativo: Abraham, los ángeles y la promesa
El relato de Sodoma y Gomorra no comienza en Sodoma sino en la encina de Mamré, donde Abraham recibe la visita de tres extraños que resultan ser mensajeros divinos. Este episodio, narrado en el capítulo 18, establece el contraste fundamental del relato: la hospitalidad de Abraham frente a la hostilidad de los sodomitas.
Abraham ve a los tres visitantes y corre a su encuentro, se inclina ante ellos y les ofrece agua, descanso y comida, preparando un banquete generoso con pan fresco, ternera tierna, mantequilla y leche. Esta hospitalidad extravagante es el polo positivo del relato: Abraham, el justo, acoge al extranjero con generosidad incondicional. Sodoma, como veremos, hará exactamente lo contrario.
Durante la visita, los mensajeros anuncian a Abraham que Sara, su esposa anciana y estéril, concebirá un hijo. Sara, que escucha desde dentro de la tienda, ríe, de ahí el nombre Isaac, Yitzhak, «él ríe» y el anuncio profético queda establecido.
Después de este episodio, dos de los mensajeros parten hacia Sodoma mientras el tercero, identificado implícitamente como Yahvé, se queda con Abraham. Es entonces cuando comienza uno de los pasajes más extraordinarios de toda la Biblia: la negociación de Abraham con Dios sobre el destino de Sodoma.
La negociación de Abraham: ¿castigará Dios al justo con el impío?
Antes de actuar, Dios revela a Abraham su intención de destruir Sodoma y Gomorra porque «su pecado es muy grave» pero Abraham no acepta pasivamente esta decisión. En un diálogo de una audacia teológica sin precedentes, el patriarca desafía a Dios con una pregunta que es al mismo tiempo filosófica y moral:
¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío. Lejos de ti. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
Esta pregunta —»¿no ha de hacer lo que es justo el Juez de toda la tierra?»— es una de las afirmaciones más audaces de toda la literatura religiosa antigua. Abraham no está suplicando sino argumentando: si Dios es el Juez universal, entonces debe actuar con justicia universal. La destrucción indiscriminada de justos e impíos no sería digna del Dios que Abraham conoce.
Dios acepta el argumento. Si hay cincuenta justos en Sodoma, perdonará la ciudad por amor a ellos. Abraham entonces comienza una negociación descendente que es al mismo tiempo cómica y profundamente seria: ¿y si hubiera cuarenta y cinco? ¿Y cuarenta? ¿Y treinta? ¿Y veinte? ¿Y diez? En cada ronda, Abraham se disculpa por su atrevimiento («no se enoje mi Señor») y en cada ronda Dios acepta el nuevo umbral. El límite final es diez: si hay diez justos en Sodoma, la ciudad será perdonada.
La negociación termina y Dios se va. El lector sabe ya lo que ocurrirá: no habrá diez justos en Sodoma y la ciudad será destruida, pero el episodio ha establecido algo fundamental: la destrucción de Sodoma no es un acto de poder arbitrario sino el resultado de una investigación divina que ha pasado por el filtro de la justicia negociada con el justo más eminente de la generación.
La tradición rabínica elaboró este episodio con admiración. Abraham es el modelo del tzaddik que intercede por su generación, que no acepta pasivamente el juicio divino sino que lo cuestiona en nombre de la justicia. El Midrash compara favorablemente a Abraham con Noé: mientras Noé construyó el arca sin interceder por sus contemporáneos, Abraham intercedió activamente por Sodoma aunque sus habitantes le eran ajenos. En este sentido, Abraham es moralmente superior a Noé.
Los ángeles en Sodoma: hospitalidad e intimidación
Los dos ángeles llegan a Sodoma al atardecer y encuentran a Lot sentado a la puerta de la ciudad. Lot, que como Abraham es un extranjero en Sodoma (se estableció allí después de separarse de su tío), los recibe con la misma hospitalidad que Abraham: se inclina, los invita a su casa, les prepara comida y les ofrece alojamiento.
Pero antes de que puedan acostarse, «los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, rodearon la casa, desde el joven hasta el viejo, todo el pueblo sin faltar uno». Los sodomitas exigen a Lot que entregue a sus huéspedes: «sácalos, para que los conozcamos».
El verbo hebreo usado aquí, yada (conocer), es el mismo que se usa en otros contextos bíblicos para referirse a la relación sexual. La mayoría de los intérpretes tradicionales han leído la demanda como una exigencia de violación colectiva de los huéspedes de Lot. Esta lectura es la base de la identificación del «pecado de Sodoma» con la homosexualidad que ha dominado la tradición occidental.
La respuesta de Lot al intento de los sodomitas es uno de los pasajes más perturbadores del Génesis. Para proteger a sus huéspedes, Lot ofrece a sus propias hijas: «He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré, y haced con ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado». Esta oferta, que desde cualquier perspectiva moral moderna es indefendible, ha desconcertado a los intérpretes durante siglos.
La tradición rabínica nunca exculpó a Lot de este acto, aunque reconoció su hospitalidad inicial. La exégesis cristiana patrística tendió a interpretar la oferta de Lot como un mal menor para evitar un mal mayor, pero esta justificación tampoco resulta satisfactoria. El texto no comenta ni condena la oferta de Lot: simplemente la registra y esa ausencia de comentario es parte de la complejidad moral del relato.
Los sodomitas rechazan la oferta y amenazan con tratar peor a Lot que a sus huéspedes, momento en que los ángeles intervienen, ciegan a los agresores y revelan a Lot su identidad y su misión: han venido a destruir la ciudad porque «el clamor de ellos ha subido de punto delante de Yahvé».
El pecado de Sodoma: lo que dice realmente el texto bíblico
La identificación del pecado de Sodoma con la homosexualidad es tan extendida en la tradición cultural occidental que sorprende descubrir cuánto contradice esta identificación el propio texto bíblico.
El Libro de Ezequiel (16:49-50) es el pasaje más explícito de toda la Biblia sobre cuál fue el pecado de Sodoma y es completamente distinto a la lectura sexual: «He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso. Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí». El pecado de Sodoma en Ezequiel es la soberbia, la opulencia indolente y la falta de solidaridad con los pobres. No hay ninguna referencia sexual.
El Libro de Isaías (1:10, 3:9) usa Sodoma como metáfora de la injusticia social y la corrupción de los líderes de Israel, sin referencia a la sexualidad.
El Libro de la Sabiduría (19:13-14), texto deuterocanónico, identifica el pecado de los sodomitas con la hostilidad hacia los extranjeros: «los egipcios recibieron con toda justicia los castigos por sus pecados, pues mostraron una hostilidad más odiosa hacia los extranjeros. Los sodomitas no recibieron a los extranjeros que no conocían, pero aquellos habían esclavizado a huéspedes benefactores».
En el Nuevo Testamento, Jesús menciona Sodoma en contextos que tienen que ver con el rechazo de los mensajeros y la falta de hospitalidad, no con la sexualidad (Mateo 10:14-15, Lucas 10:12).
La Carta de Judas (versículo 7) sí hace una referencia explícita a la «fornicación» y a ir «en pos de vicios contra naturaleza» en relación con Sodoma y Gomorra, y esta es la base textual del Nuevo Testamento para la interpretación sexual. Sin embargo, la referencia es ambigua: el texto griego habla de sarkos heteras (carne diferente/extraña), que algunos intérpretes leen como referencia al intento de relación sexual con ángeles (seres de naturaleza diferente a la humana) más que a la homosexualidad como tal.
La tradición rabínica clásica interpretó el pecado de Sodoma principalmente como una violación extrema de la hospitalidad y la justicia social, no como homosexualidad. El Talmud menciona que los sodomitas tenían leyes que prohibían la caridad y la hospitalidad con los extranjeros y que castigaban a quienes las practicaban. La crueldad institucionalizada hacia el extranjero era el pecado central, del que la agresión a los ángeles era la expresión más extrema.
La interpretación sexual dominó la tradición cristiana occidental a partir de los escritos de algunos Padres de la Iglesia, se consolidó en la Edad Media y dio origen al término «sodomía» como denominación de las relaciones homosexuales. Esta identificación ha tenido consecuencias históricas devastadoras para las personas homosexuales, que durante siglos fueron perseguidas, torturadas y ejecutadas bajo leyes que invocaban el pecado de Sodoma como justificación bíblica.
La exégesis contemporánea, tanto en contextos académicos como en muchas tradiciones religiosas progresistas, rechaza la reducción del pecado de Sodoma a la homosexualidad y recupera las lecturas más antiguas centradas en la violación de la hospitalidad, la injusticia social y la soberbia.
La destrucción: lluvia de fuego y azufre
La destrucción de Sodoma y Gomorra, junto con las ciudades del llano (Adma y Zeboim también son mencionadas) ocurre al amanecer del día siguiente a la llegada de los ángeles. El texto describe el mecanismo con una precisión que ha fascinado a los intérpretes durante siglos:
Entonces Yahvé hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Yahvé desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
La imagen de la lluvia de fuego y azufre desde el cielo es una de las más poderosas de toda la iconografía religiosa occidental. Ha dado nombre a un tipo de predicación el «fuego y azufre» del sermón amenazante y ha inspirado representaciones artísticas desde la antigüedad hasta el cine moderno.
El texto sitúa la destrucción en la «llanura del Jordán» o Kikkar haYarden, una región que el Génesis describe anteriormente como extraordinariamente fértil, «como el jardín de Yahvé, como la tierra de Egipto», antes de que Lot la eligiera para establecerse. La transformación de esa tierra fértil en el paisaje desolado del Mar Muerto y sus alrededores es parte del trasfondo geográfico del relato.
La mujer de Lot: la estatua de sal
Mientras la familia de Lot huye, uno de los ángeles da una instrucción explícita: «Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas». La mujer de Lot desobedece: «miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal».
La mujer de Lot no tiene nombre en el texto bíblico, lo que la ha convertido en una figura a la vez anónima y universalmente reconocida. Su destino ha sido interpretado de maneras muy diferentes a lo largo de la historia. La lectura más obvia es la de la desobediencia castigada: la orden era clara, la mujer la incumplió y pagó las consecuencias. Pero esta lectura deja preguntas sin responder: ¿por qué es tan grave mirar atrás? ¿Qué significa exactamente ese gesto?
Una interpretación más profunda ve en el mirar atrás un acto de apego, de incapacidad para dejar ir lo que se pierde. La mujer de Lot no puede huir completamente porque una parte de ella permanece en la ciudad destruida. La estatua de sal no es tanto un castigo como una metáfora de la parálisis del duelo: quedarse petrificada en el momento de la pérdida.
La tradición rabínica le dio nombre: Idit o Edith. El Midrash elaboró su historia con detalle: era una mujer de Sodoma, integrada en su comunidad, que lamentaba la destrucción de su ciudad y de sus amigos. Su transformación en sal sería así el precio de la lealtad a un lugar condenado, más que el castigo de una desobediencia simple.
En la literatura moderna, la figura de la mujer de Lot se ha convertido en un símbolo poderoso de la memoria, el duelo y la imposibilidad de olvidar. La poeta Anna Ajmátova escribió un poema memorable titulado «La mujer de Lot» (1924) que invierte la moraleja tradicional: la mujer mira atrás no por desobediencia sino por amor, y su conversión en sal es la dignificación de ese amor que no puede rendirse ante la destrucción.
El episodio de Lot y sus hijas: el origen de Moab y Ammón
El relato de Sodoma no termina con la destrucción de las ciudades. El capítulo 19 concluye con uno de los episodios más perturbadores del Génesis: Lot y sus dos hijas se refugian en una cueva en las montañas. Las hijas, convencidas de que han sobrevivido a la destrucción total del mundo y de que no quedan hombres sobre la tierra, deciden embriagar a su padre y acostarse con él en noches sucesivas para preservar la descendencia.
De esas uniones nacen Moab y Ben-Ammí, ancestros epónimos de los moabitas y los amonitas, dos pueblos que serán vecinos y rivales permanentes de Israel a lo largo de toda la historia bíblica.
El episodio ha sido leído de maneras muy distintas. Algunos intérpretes ven en las hijas de Lot una exculpación parcial: actuaron de buena fe, convencidas de que eran las últimas supervivientes de la humanidad, con la intención de preservar la vida. Otros ven en el relato una etiología negativa: los moabitas y amonitas son presentados como pueblos de origen incestuoso, lo que refleja el antagonismo histórico entre Israel y esos pueblos. Es el equivalente narrativo de la maldición de Canaán en el episodio de Noé: el origen determina el carácter del pueblo.
La Rut del libro homónimo del Antiguo Testamento es moabita, descendiente de Moab, lo que complica la lectura puramente negativa: de la línea «manchada» de Lot desciende una de las figuras más admiradas de toda la narrativa bíblica, la bisabuela del rey David.
La arqueología de Sodoma: ¿existieron realmente estas ciudades?
La búsqueda arqueológica de Sodoma y Gomorra es uno de los debates más vivos de la arqueología bíblica. Durante siglos, la destrucción de las ciudades fue considerada un evento sobrenatural sin correlato arqueológico posible, pero desde mediados del siglo XX, varios yacimientos del sur del Jordán y del Mar Muerto han sido propuestos como candidatos.
La región del Mar Muerto es el escenario más probable para las ciudades del llano bíblico, tanto por la geografía del Génesis (la llanura del Jordán, la proximidad a Zoar) como por la presencia de azufre y betún natural en la región. El Mar Muerto y sus alrededores contienen depósitos de azufre, sal y betún que son geológicamente únicos en la región y que podrían haber alimentado tanto el relato bíblico como un evento catastrófico real.
Tell el-Hammam, un gran yacimiento del Bronce Medio en la llanura del Jordán al noreste del Mar Muerto (en la actual Jordania), ha sido propuesto como el candidato más firme para Sodoma por el arqueólogo Steven Collins desde 2005. Las excavaciones han revelado una ciudad importante del Bronce Medio (ca. 2000-1500 a.C.) que fue destruida de forma abrupta y permaneció abandonada durante varios siglos. En 2021, un equipo de investigadores publicó en la revista Scientific Reports un artículo que proponía que Tell el-Hammam fue destruido por la explosión de un bólido cósmico (un asteroide o cometa que explotó en la atmósfera), basándose en evidencias de temperaturas extremas, vitrificación de materiales y microdiamantes encontrados en el yacimiento. Esta propuesta, aunque llamativa, ha sido recibida con escepticismo por parte de la comunidad arqueológica, que señala que las mismas evidencias pueden tener explicaciones alternativas.
Bab edh-Dhra y Numeira, dos yacimientos al sureste del Mar Muerto excavados en los años 70 y 80, fueron propuestos como Sodoma y Gomorra por algunos arqueólogos debido a sus capas de destrucción del Bronce Antiguo. Sin embargo, su cronología (ca. 3000-2350 a.C.) es anterior al período patriarcal del Génesis, lo que complica la identificación.
La posición mayoritaria en la arqueología académica es que no es posible identificar Sodoma y Gomorra con certeza arqueológica y que el relato bíblico puede preservar una memoria de eventos catastróficos reales en la región del Mar Muerto sin que ello implique una correspondencia directa con ciudades específicas identificables.
Sodoma y Gomorra en el arte y la cultura
La destrucción de Sodoma y Gomorra ha inspirado una producción artística y cultural extraordinaria a lo largo de los siglos.
En la pintura, el momento más representado es la huida de Lot y la transformación de su mujer. John Martin pintó en 1852 La destrucción de Sodoma y Gomorra, una obra de escala apocalíptica que muestra las ciudades envueltas en llamas bajo un cielo de tormenta, con Lot y sus hijas huyendo en primer plano. Es una de las representaciones más conocidas del tema en la pintura del siglo XIX.
En la literatura, Marcel Proust usó «Sodoma y Gomorra» como título del cuarto volumen de En busca del tiempo perdido (1921-1922), en el que explora la homosexualidad en la sociedad francesa de la Belle Époque. El título es irónico y subversivo: Proust usa el estigma bíblico para nombrar una realidad que su novela trata con complejidad y humanidad.
Lot y sus hijas fue un tema pictórico frecuente en el Renacimiento y el Barroco, no siempre con intención moralizante. Lucas van Leyden, Joachim Wtewael y Guido Reni pintaron versiones del episodio que a veces bordean el erotismo, revelando la ambigüedad con que la tradición artística trató un texto que mezcla catástrofe, supervivencia y transgresión.
En el cine, la destrucción de Sodoma ha aparecido en numerosas producciones bíblicas, desde los grandes espectáculos de Hollywood de los años 50 hasta producciones más recientes. La imagen del fuego cayendo sobre la ciudad corrupta se ha convertido en un arquetipo visual del castigo divino.
El pecado de Sodoma según las fuentes bíblicas: comparativa
| Fuente | Pecado identificado | Referencia |
|---|---|---|
| Génesis 18-19 | Pecado grave sin especificar; hostilidad violenta hacia los forasteros | Génesis 18:20, 19:4-9 |
| Ezequiel | Soberbia, opulencia, ociosidad, falta de solidaridad con los pobres | Ezequiel 16:49-50 |
| Isaías | Injusticia social, corrupción de los líderes | Isaías 1:10, 3:9 |
| Libro de la Sabiduría | Hostilidad hacia los extranjeros | Sabiduría 19:13-14 |
| Evangelios | Rechazo de los mensajeros divinos; falta de hospitalidad | Mateo 10:14-15, Lucas 10:12 |
| Carta de Judas | Fornicación y «carne extraña» (posiblemente intento de relación con ángeles) | Judas 7 |
| Tradición rabínica | Crueldad institucionalizada hacia el extranjero; leyes antisociales | Talmud Sanedrín 109a |
| Tradición cristiana medieval | Homosexualidad (lectura dominante en Occidente desde Agustín) | Agustín, Tomás de Aquino |
| Islam (Corán) | Rechazo del profeta Lot; práctica de «lo que ningún pueblo había hecho» | Corán 7:80-84, 11:77-83 |
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- Biblia Hebrea / Tanakh, Génesis 18-19. Texto masorético. Biblia Hebraica Stuttgartensia.
- Génesis Rabbah, caps. 49-51. Traducción de H. Freedman. Soncino Press, Londres, 1983.
- Talmud Babilónico, tratado Sanedrín 109a. Soncino Press, Londres, 1935.
- El Corán, suras Al-Araf (7:80-84), Hud (11:77-83), Al-Hijr (15:57-77). Traducción de Julio Cortés. Herder, Barcelona, 2005.
- Josefo Flavio. Antigüedades Judías, libro I, cap. 11. Traducción de Luis Farré. CLIE, Barcelona, 2003.
Bibliografía académica:
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- Coogan, Michael D. The Old Testament: A Historical and Literary Introduction to the Hebrew Scriptures. Oxford University Press, 2011.
- Grabbe, Lester L. Ancient Israel: What Do We Know and How Do We Know It? T&T Clark, Londres, 2007.
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- Nissenbaum, Arie. «Dead Sea Asphalts: Historical Aspects». En: AAPG Bulletin 62 (1978), pp. 837-844.
- Silberman, Neil Asher y Finkelstein, Israel. La Biblia desenterrada. Siglo XXI, Madrid, 2003.
- Speiser, E.A. Genesis. The Anchor Bible, vol. 1. Doubleday, Garden City, 1964.
- Westermann, Claus (1984). Genesis 1-11: A Commentary. Augsburg Publishing House, Minneapolis.
Recursos digitales:
- Bible Gateway — Génesis 18-19
- Sefaria — Talmud Sanedrín 109a y Génesis Rabbah
Preguntas frecuentes sobre Sodoma y Gomorra
¿Cuál fue realmente el pecado de Sodoma según la Biblia?
El Génesis no lo define explícitamente. Las fuentes bíblicas posteriores dan interpretaciones distintas: Ezequiel lo identifica con la soberbia, la opulencia y la falta de solidaridad con los pobres; Isaías con la injusticia social; el Libro de la Sabiduría con la hostilidad hacia los extranjeros; los Evangelios con el rechazo de los mensajeros. La identificación con la homosexualidad proviene principalmente de la tradición cristiana medieval y contradice a los propios profetas bíblicos. La interpretación más consistente con el conjunto del texto bíblico es la violación extrema de la hospitalidad y la justicia social.
¿Existieron realmente Sodoma y Gomorra?
No hay evidencia arqueológica concluyente que identifique Sodoma y Gomorra con ciudades específicas. El yacimiento de Tell el-Hammam en Jordania ha sido propuesto como el candidato más firme, con evidencias de una destrucción catastrófica en el Bronce Medio que algunos investigadores atribuyen a la explosión de un bólido cósmico. Otros yacimientos como Bab edh-Dhra y Numeira también han sido propuestos. La posición académica mayoritaria es que el relato puede preservar una memoria de eventos catastróficos reales en la región del Mar Muerto sin que sea posible identificar las ciudades con certeza.
¿Por qué se convirtió la mujer de Lot en estatua de sal?
El texto dice que miró atrás desobedeciendo la instrucción de los ángeles. Las interpretaciones van desde el castigo literal de la desobediencia hasta la metáfora del apego y la incapacidad de dejar ir el pasado. La región del Mar Muerto tiene formaciones geológicas de sal que podrían haber inspirado o reforzado el relato. La mujer de Lot no tiene nombre en el Génesis; la tradición rabínica le dio el nombre de Idit o Edith.
¿Por qué ofreció Lot a sus hijas a los sodomitas?
Es uno de los episodios más perturbadores del Génesis. En el contexto cultural del Oriente Próximo antiguo, la obligación de proteger al huésped era de una seriedad extrema: el anfitrión era responsable de la vida de quienes habían aceptado su hospitalidad. La oferta de Lot, aunque moralmente indefendible desde cualquier perspectiva moderna, refleja una jerarquía de obligaciones en que la protección del huésped prevalecía sobre cualquier otra consideración. El texto no comenta ni justifica el acto de Lot.
¿Qué relación tiene Lot con Abraham?
Lot es sobrino de Abraham, hijo de su hermano Harán. Viajó con Abraham desde Ur hasta Canaán. Cuando sus pastores y los de Abraham entraron en conflicto por los pastos, se separaron amistosamente: Abraham eligió las tierras de Canaán y Lot eligió la fértil llanura del Jordán, donde estaban Sodoma y Gomorra. Esta separación es la que lleva a Lot a vivir en Sodoma en el momento de su destrucción.
¿Qué dice el islam sobre Sodoma y Gomorra?
El Corán narra la historia del profeta Lut (Lot) en varios pasajes. Lut es un profeta enviado a su pueblo para advertirles de su conducta, y es rechazado. El texto coránico habla de que el pueblo de Lut practicaba «lo que ningún pueblo había hecho antes», pero las interpretaciones islámicas clásicas no se limitan a la homosexualidad: incluyen la violación de la hospitalidad y el rechazo del mensajero divino. La destrucción viene como castigo por el rechazo del profeta, no solo por la conducta sexual.
¿Qué son exactamente las «cinco ciudades del llano»?
El Génesis menciona cinco ciudades en la llanura del Jordán: Sodoma, Gomorra, Adma, Zeboim y Bela (también llamada Zoar). Estas cinco ciudades formaban una confederación que fue derrotada por una coalición de cuatro reyes en el episodio narrado en el Génesis 14, cuando Lot fue capturado y Abraham lo rescató. En la destrucción del Génesis 19, solo Zoar es perdonada porque Lot pide refugio allí.









