Arquitectura funeraria de Paracas

La cultura de Paracas, una de las más importantes de Perú, presenta una característica que quizá tenga más peso que las demás, y es su arquitectura funeraria.

La cultura de Paracas es una importante civilización precolombina que se asentó en el antiguo Perú, en la provincia de Pisco (Ica) entre el año 700 años a.C. y el 200 d.C.

La cultura de Paracas fue contemporánea a la cultura Chavin, que se desarrolló de forma paralela en el norte del Perú. La mayoría de información sobre los Paracas proviene de las excavaciones arqueológicas emprendidas por el arqueólogo peruano Julio C. Tello y su ayudante por aquel entonces, Toribio Mejía Xesspe en 1920.

Manto de Paracas

Hoy es mi intención acercaros, la que quizás es una de las características más definitorias de lo que se conoce acerca de la cultura de Paracas, la arquitectura funeraria de sus necrópolis.

Al hablar de la arquitectura funeraria de Paracas, debemos analizarla en base a dos periodos diferenciados, el periodo de las cavernas y el de las necrópolis.

Periodo de las Cavernas: (700 a.C. – 200 a.C.).
En éste periodo la cultura funeraria estuvo fuertemente influencia por la cultura Chavin del norte del Perú. La arquitectura funeraria tiene un componente subterráneo, pues se erige hacia la profundidad del desierto de Nazca, en vez de ascender sobre su superficie.

Esto puede identificarse con ese sentimiento común a muchos pueblos y tribus ancestrales de buscar la cercanía con la “Madre Tierra”, con el inframundo, el útero materno. Es más, la aparición de momias en tales enterramientos, situadas todas ellas en posición fetal, refuerzan esta tesis del regreso al origen, al seno de la “Pachamama”.

Así, las tumbas Paracas de este periodo fueron excavadas sobre las rocas con una estructura de “botella de cuello alto” y con una profundidad de de más de 6 metros, en cuyo fondo asentaban a sus momias para el descanso eterno. Los momias se encontraron en perfecto estado de conservación, gracias a las condiciones climáticas del desierto de Nazca.

Algunos de estas momias mostraron evidencias de prácticas de trepanaciones y deformaciones craneanas, algo que comparten con pueblos como el egipcio. Sin duda, las deformaciones obedecen a algún patrón estético de disgregación social, utilizado para identificar y “marcar” a la nobleza y alta jerarquía, diferenciándola del resto del pueblo Paraca.

En lo referente a las trepanaciones, su origen puede deberse a técnicas de medicina, quizás para aliviar la presión craneal o como remedio contra las jaquecas y otros males de semejante tipo. La trepanación siempre ha sido un método primitivo con el que las primeras civilizaciones intentaron con mayor o menos fortuna aliviar los males de la mente.

Período de las Necrópolis: (200 a.C – 200 d.C.).
En este periodo el principal asentamiento se traslada desde las orillas del río Ica hacia el rio Pisco y la quebrada de Topara, es posible que por cambios climáticos o por la menor explotación de los recursos de ésta franja de tierras y a la necesidad de cubrir las necesidades de un pueblo cada vez con mayor número de individuos.

En ésta última fase, las necrópolis evolucionaron hacia un multitud de grandes cámaras subterráneas de enterramiento. Su arquitectura no pierde ese componente de afinidad con lo terrestre, pero sí se desarrolla un sistema más complejo y detallado en sus enterramientos.

Los arqueólogos son de la idea de que cada gran cámara sería propiedad de una determinada casta o familia, en donde enterraban a sus antepasados a lo largo de muchas generaciones. Cada momia era situada en posición fetal y fijada a ésta postura mediante vendas de cuero, para posteriormente ser envuelta en elaborados trajes rituales y decorados con amplios ajuares funerarios.

Momia de Paracas conservada en posición fetal

La principal diferencia con el periodo anterior fue la construcción de auténticas necrópolis. Es decir, mientras en época anterior los enterramientos, siguiendo estos patrones, eran puntuales, en éste periodo parecen ser algo común, creándose auténticas necrópolis, de ahí el nombre con el que se identifica ésta última fase.

La proliferación de enterramientos de clases socialespudientes”, cuyos miembros eran enterados con sus mejores galas y ajuares (es de relevancia citar las piezas cerámicas de exquisita manufactura que representan las principales deidades Paracas, que influenciaron sin duda a culturas posteriores como la Inca) hace suponer que fue en ésta fase cuando el pueblo Paraca sufrió una importante explosión demográfica, apareciendo una importante clase nobiliaria, quizás, originada por los descendientes de los principales líderes militares paracas, tras la conquista de nuevos territorios.

En cualquier caso, dentro de la propia nobleza tanto militar como religiosa, se puede identificar una estratificación y diferenciación del grado de influencia de estas familias en el pueblo Paraca.

La razón de ella se encuentra en el diseño y profundidad de cada tumba, y por supuesto de la decoración de las paredes de la misma con cerámicas de diferentes complejidades y calidades.

Por supuesto, la calidad y cantidad de los ajuares y vestimentas con las que sus momias eran enterradas, ayuda a sostener la anterior premisa.

A partir del año 200 d.C. dejaron de encontrarse evidencias arqueológicas puramente Paracas, ello se debe sin duda, a la fusión de su cultura con la de Nazca, pero esto forma parte de otra historia.

Imagen Manto Paracas: Dominio Público en Wikipedia
Imagen momia Paracas: turiscalperu

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