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Biografía de Sandro Botticelli: vida, obra y características de ‘El nacimiento de Venus’

Sandro Botticelli fue uno de los pintores más grandes del Renacimiento, autor, entre otros, de 'El nacimiento de Venus' o 'La Primavera'.

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Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi fue el nombre del reconocido pintor del Quattrocento italiano, Sandro Botticelli.

Él, junto a Lorenzo de Medici el Magnífico y Angelo Poliziano, pertenecieron a la tercera generación cuatrocentista. Todos ellos recogieron de la antigüedad clásica la idea de la libertad como medio para conducirse humanamente.

Biografía de Sandro Botticelli

La biografía de Sandro Botticelli es un tanto escasa, se cuenta únicamente con la breve narración del biógrafo del Renacimiento Giorgio Vasari en su Vita de Botticelli, exclusivamente en “La vida de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores” siendo nuestra fuente principal para el desarrollo de su recorrido artístico, y humano.

Nació en Florencia, Italia, el 1 de marzo de 1445, y falleció el 17 de mayo de 1510 en el mismo lugar. Sus padres fueron Smeralda y Mariano di Vanni di Amedeo Filipepi, un curtidor, y tres hermanos, siendo el menor.

Jamás se casó, se dice que quizás tenía un horror al matrimonio, aunque sí se sabe que mantuvo una relación estrecha con Simonetta Vespucci, siendo de inspiración para muchas de sus obras.

El pintor universal

obra la primavera de sandro botticelli
‘La Primavera’ de Sandro Botticelli.

A pesar de que se sabe desarrolló una amplia obra, son dos las que más se le conocen, y le hacen ver como un pintor universal: El nacimiento de Venus y La Primavera, ambas actualmente en la Galería de Uffizi, Florencia – Italia. Se caracterizan por a ambas diosas del amor, por vez primera desde la Antigüedad, son protagonistas, considerando que antes siempre fue la Virgen María.

Es necesario considerar, además, que ambos cuadros no fueron realizados para que un gran número de personas lo contemplase, sino más bien para un cliente determinado y su pequeño entorno. De igual forma, al final de su vida, el mismo artista no concebía como gratas tales lienzos paganos, al menos eso eran para ese entonces.

Entorno sociocultural

Botticelli fue una persona un tanto acomplejada, especialmente por estar rodeado de un entorno social determinado en el que acontecían múltiples situaciones con una gran rapidez: la segunda mitad del siglo XV en plena Florencia. En torno a este tiempo, ocurrió tanto el auge como la misma caída de los Medici.

Asimismo, surge el Humanismo, y con ello la invasión de Carlos VIII de Francia , mientras también ocurría la ocupación de Girolamo Savonarola (nuevo líder de la ciudad). El ritmo en el que surgía tantas nuevas políticas en medio de un entorno cultural, iba quedando en al menos decientas de las obras que se conservan del artista.

El artista enfermizo

Una de las cosas que argumentó Vasari sobre Botticelli, es que éste era una persona un tanto insegura y atormentada. Considerando no solo que era el hijo menor, sino que al nacer su madre tenía 40 años y su padre 50, por lo que se decía su salud siempre fue un poco débil.

Además de ello, era visto por los médicos como un hijo tardío. Más allá de eso, vio el éxito de sus hermanos mientras él, a la sombra de estos, decidió simplemente ser pintor. El primer taller en el que estuvo fue en el de Filipo Lippi, gracias a su padre, pasando luego al taller de Andrea del Verrocchio.

Pintor de frescos

A medida que marchaba el Renacimiento, Sandro Botticelli estaba ya pintando frescos, desde los 25 años y de forma independiente, en diversas capillas. Realizaba escenas típicas de devociones del momento, así como algunos pocos retratos de la élite de Florencia.

Habrá que considerar que en torno a ello, estaban Giotto y Massaccio en su mejor momento, desarrollando pasajes cuya finalidad consistía en alcanzar la mayor veracidad posible, sin dejar de lado lo sacro como fundamento. La mitología pagana no estaba en desarrollo para ese entonces.

La mitología pagana

Sin embargo, esto no sería una limitante para Botticelli, quién gracias a encontrarse en el lugar indicado (la corte de los Medici), y con las personas apropiadas, pudo ejecutar tales obras. En medio de esta familia florentina como benefactora, estuvo el artista.

Más adelante, en 1481, justamente en ese momento en el que estuvo el papado y Florencia buenas relaciones, existió un séquito de artistas seleccionados para partir a Roma con la finalidad de decorar las paredes de la Capilla Sixtina, siendo Botticelli uno de los elegidos, junto a Domenico Ghirlandaio, uno de sus más grandes rivales.

Ícono del arte universal del Quattrocento

El tiempo en el que estuvo en Roma, quizás un poco después o un poco antes (no se sabe con exactitud), lo que sí se puede asegurar es que es la época en la que comienza a recibir encargos privados, considerados hoy íconos del arte universal del Quattrocento.

A pesar de ello, podría decirse que la obra de Botticelli es un tanto más ingenua, al menos mucho más en tanto a la obsesiva anatomía expuesta por Miguel Ángel, o el escrutinio científico de Leonardo da Vinci. Al menos tres de sus más grandes obras, se saben fueron realizadas para los Medici: La Primavera, El nacimiento de Venus y Palas y el centauro.

venus y marte de sandro botticelli
‘Venus y Marte’, de Sandro Botticelli.

Quizás, hayan sido los Vespucci los que encargaron otra de sus célebres obras, Venus y Marte, desarrollada por esta época. Muchas de ellas no poseen documentación que pueda ayudar a datarlos con mayor precisión. Lo que sí se sabe en torno al ambiente fantástico que generó en sus pinturas, es que estuvieron amparadas por Lorenzo el Magnífico.

Lo que sí se sabe es que con Lorenzo de Medici a diario un cúmulo de intelectuales se reunía. Con filósofos neoplatónicos como Pico de la Mirandolla o Marsilio Ficino, e incluso poetas tales como Angello Poliziano, fueron al menos algunos de los que influenciaron en el artista mucho de la cultura clásica que ayudaría al desarrollo de su obra.

Exclusivo para un público reducido

Las obras que Botticelli comenzaría a desarrollar en este medio intelectual y cultural, derivaban de una visión peculiar de la mitología y la filosofía de tal élite en aquellas reuniones.

Habrá que considerar que el artista no intentó plasmar la mitología tal como estaba escrita, sino que agregaba o eliminaba personajes, los mezclaba y transformaba a medida que agregaba ciertos elementos florentinos.

Aquellas obras eran, sin duda, para el deleite exclusivo de quienes poseyeran una visión mitológica y filosófica en particular; especialmente de aquellas personas que construían sus propias charlas en privado.

Para ese entonces, los únicos que lograban comprenderlo eran este reducido número de personas. Florencia en sí misma, ni el resto del mundo, estaba preparada para su ingenio.

El abandono del Humanismo

En la década de 1490, en Botticelli se crearía alguna ruptura quizás, moral e intelectual. Su obra cambiaría radicalmente. Dejaría los temas mitológicos para centrarse en los religiosos, pero además reconstruyendo casi la mística medieval.

adoracion de los magos de botticelli
‘La Adoración de los Magos’, de Sandro Botticelli.

Según su biógrafo, Vasari, simplemente dejó de abrazar el Humanismo para seguir, cobardemente, a Savonarola.

Fue el momento en el que cayeron en desgracia los Médici, y llegó a imponerse este fraile en Florencia. Se convirtió en el hombre con mayor poder en la ciudad entre 1494 y 1498. Desarrolló en 1497 las famosas hogueras de las vanidades, en la que se quemaron una gran cantidad de joyas, maquillaje, y muchas obras de arte que consideraba lujuriosas.

Últimos días de Botticelli

Afortunadamente, muchas de las obras “Venus” de Botticelli se salvaron, quizás porque estaban fuera de la ciudad. Cuenta Giorgio Vasari en su obra ‘Las Vidas‘ que para el artista el poder que ejerció Savonarola fue demoledor.

Su producción bajó considerablemente. Fue gracias a muchos de sus amigos, y admiradores que se mantuvo en pie, de otra manera quizás no hubiera sobrevivido. Botticelli ya se consideraba viejo e inútil, tuvo que andar en muletas, estado con el que llegaría al final de sus días, falleciendo.

El redescubrimiento cuatro siglos después

Las composiciones mitológicas creadas por Sandro Botticelli no formaron parte de los cánones de lo que se consideraba buena pintura en la época. Una de las cosas que se buscaba era la perspectiva, detalle que el artista reusó a desarrollar. No solo abusaba de la anatomía, sino de la línea.

Las excesivas geometrías expuestas por Botticelli en obras como El nacimiento de Venus, con un alargado cuello, senos simétricos, vientre abultado, entre otros, quedarían en el olvido hasta el siglo XIX, cuando sería nuevamente redescubierta y valorada.

El universo de este artista se redescubre, se comienza a apreciar, con la premisa de que sus cuerpos jamás serían exactos porque jamás el hombre podría aprehenderlo de esta manera. La belleza iba más allá de la idea de la perfección geométrica.

Obras más representativas de Botticelli

Sandro Botticelli fue un artista enfocado a lo que su contexto sociopolítico y cultural le ofreció. Mientras estuvo siendo protegido por los Medici, se dedicó a desarrollar obras consideradas paganas por enfocarse a pasajes mitológicos, cuando el mayor terma a representar para entonces era el religioso.

Sin embargo, cuando éstos caen, Botticelli abandona tales temas pictóricos, y vuelve a los temas religiosos, bajando su producción artística. Quizás por ello sus obras más representativas son de este primer periodo mitológico, y aunque cabe considerar La Primavera como una de ellas, nos enfocaremos en la más icónica en la historia del arte, El nacimiento de Venus.

El nacimiento de Venus, 1482 – 1485

el nacimiento de venus de botticelli
‘El Nacimiento de Venus’, la obra más importante de Sandro Botticelli.

El nacimiento de Venus o La nascita di Venere del pintor italiano Sandro Botticelli, se sabe que fue realizado entre los años 1482 y 1485 en pleno Renacimiento, siendo, además, el primero realizado sobre tela en Tuscania, Italia. Desarrollado como parte de la renovación de la mitología de la Antigüedad Clásica.

Características de El nacimiento de Venus

Gracias a la protección de los Médici, se pudo realizar esta obra que rompía con los cánones del momento. Botticelli se inspira en la equivalente diosa egipcia Isis, así como en Ienmanjá en Umbanda. Algunas posibles que fungieron de inspiración para el artista fueron:

  • El Himno de Homero de 1488 que fue publicado por Dometrio Calcocondilas.
  • El poema de Angelo Poliziano (1454 – 1494), uno de los que también era protegido de Lorenzo de Medici, y que también formaba parte de las charlas diarias mencionadas.
  • La metamorfosis de Ovidio (43 a.C. – 17/18 d.C.), en la que se describen los diversos mitos griegos de la creación del mundo desde distintos elementos, hasta la creencia de que los dioses mutaron a mortales.

La mitología del nacimiento de Venus

Según la mitología, Saturno (Cronos), dios del tiempo, al desgarrar los genitales de su padre Caelos (Urano), los lanza al mar, fertilizándolo. A partir de ello, logra engendrar a Venus, quien gracias a la ayuda del viento, es trasladada hasta la orilla de la isla en una concha marina.

Las llamadas “Horas” la llevan hasta el lugar de los “Inmortales”.

Elementos iconográficos

Los personajes son los fundamentales para desarrollar, desde un punto de vista iconográfico, las características que enmarcan esta obra de Botticelli, los cuales son Venus, Céfiro, Cloris y las Horas. Siendo Venus, en efecto, la que protagoniza el cuadro, ubicada justo en el centro de ella.

Venus posa desnuda, sobre la mítica concha que la llevó a la orilla desde su cuerpo, yacente con sutileza genera cierta línea sinuosa, con el cuello un tanto desproporcionado, sobre este la cabeza reclinada hacia la izquierda, mientras a la derecha, se inclina sus caderas.

Parece evidente que su larga cabellera flote levemente en el aire, gracias al dios del viento que sopla a su izquierda. Además, hace uso de la misma para cubrirse con delicadeza ente sus piernas, mientras, con igual sutileza, su mano izquierda se posa sobre su pecho, dejando al descubierto solo su seno derecho.

Céfiro, el dios del viendo, junto a su pareja Cloris (diosa de las flores), se ubican a su izquierda. A ambos se le representaron con alas a medida que flotan en el aire, envueltos medianamente con telas que cubren con delicadeza parte de sus cuerpos.

Gracias a los soplidos de Céfiro, logra llevar a Venus hasta la costa, donde la mujer alusiva a la alegoría las Horas la espera, tres diosas de las estaciones. Esta, a la derecha del cuadro, con su blanco vestido de flores, se encuentra preparada para recibirla, con un manto rosa abrigador también de flores, cubrir a Venus.

Composición del Nacimiento de Venus

Los cuerpos que representó Botticelli muestran una clara desproporción, aunque para su propósito en particular, con la intención de crear una armoniosa y equilibrada composición.

Asimismo, logró crear un modelo de belleza particular que hoy día aún acompaña a la humanidad, a pesar de que en su momento no fue gratamente recibida, sino más bien, ignorada. Su nombre genera una cierta alusión a lo que sería, aunque descubierto a posterior, un ideal de la feminidad para el arte renacentista.

La concha marina

La concha marina, para la iconografía del arte, es la representación de la fertilidad, siendo la que sostiene a Venus. A propósito del Renacimiento, es símbolo, también, del renacer personal, la cual logra traer la virtud consigo, perfectamente expuesta en esta composición con tales intenciones por el artista.

El paisaje del Nacimiento de Venus

En efecto, Sandro Botticelli rechazó uno de los fundamentos que para el Renacimiento sería de gran importancia en una composición: la profundidad.

Es por ello que notamos en El nacimiento de Venus, un paisaje escasamente trabajado. Si notamos el detalle que genera la espuma en combinación al brillo del agua, hace que se quiebre la ilusión de profundidad.

Sin embargo, a la derecha, en ese paisaje boscoso, parece haber sido mejor lograda, o al menos con mayor detalle.

De igual manera, su interés máximo era generar un contexto específico, descuidando, quizás con intención, el resto de los elementos, para obligar al espectador a centrarse en los personajes.

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