Desmitificación de la crónica americana de Bernal a favor de Cortés

El francés Christian Duverger, historiador, antropólogo y arqueólogo especializado en las civilizaciones mesoamericanas, es el autor del ensayo en forma de novela (acción para captar mayor número de lectores) “Crónica de la eternidad. ¿Quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España?”.

portada cronica de la eternidad En ésta, Duverger declara, después de 400 años de la escritura de la conquista de América de Bernal Díaz del Castillo, que no es éste sino Hernán Cortés, a quien le pertenece la “licencia” de la crónica que narra tal conquista. El historiador, se basa en que Bernal, al que considera “una expresión del genio popular” y a lo que añade: “no dudo de su existencia, pero sí de que fuese el auténtico cronista de la conquista de América”, que escribió su crónica a los 84 años, medio siglo después de la conquista, lleva al autor a plantearse cuestiones como: ¿Cómo puede recordar con tantos detalles la conquista después de tantos años? ¿Cómo pudo, según su relato, estar al lado de Hernán Cortés y Carlos V y no aparecer en ninguna carta ni registro? ¿Cómo pudo un soldado como él, sin ningún tipo de formación, escribir de forma literaria la crónica de la conquista?

Ante tales preguntas, Duverger, fundamenta su teoría de que el verdadero cronista es Cortés, alegando en su obra que Hernán era un hombre culto y con formación, autor de obras literarias y conocedor de los clásicos, que escribió el manuscrito de su versión de la conquista con tal veracidad que (el manuscrito, que fue encontrado en Guatemala por uno de los hijos de Bernal Díaz y entregado de inmediato a su padre) la mitificación y la imagen de héroe cronista de Bernal ha prevalecido durante estos 400 años.

Ahora bien, el francés al principio dudó si publicar su novela acerca de esta cuestión por considerar la conquista de América “un tema muy sensible”, especialmente para españoles y mexicanos, sobre todo teniendo en cuenta que Hernán Cortés está infravalorado y tiene una imagen negativa en muchos lugares del mundo.

Hernán Cortés es considerado “el villano de la historia”, culpable, junto a Pizarro de la extinción de los indígenas y responsable de un baño de sangre. A lo que Duverger alega que es una imagen totalmente falsa, que hubo mayores baños de sangre en guerras europeas, que en siglo XVI el “equilibrio de poderes” estaba a favor de Cortés y no de la Corona y que en el siglo XVIII fue considerado en México “el padre de la Independencia” de los países de Latinoamérica.

Estas independencias mexicanas no sentaron bien a Estados Unidos en el siglo XIX y se empezaron a divulgar documentos falsos sobre la actuación de Cortés en la conquista, oscureciendo gravemente su imagen”, aclara también el autor francés. Además, Cortés era ya un autor prohibido, y tuvo que escribir de forma anónima, a modo de soldado raso, su manuscrito sobre la versión de la conquista.

Al contrario que Cortés, Bernal Díaz del Castillo es un “héroe” en México, un héroe que ha cronificado el logro más universal del país y que aparece en los libros de texto.

Por todo ello Duverger admite la dificultad de que en México y todo el mundo, un personaje mitificado durante 400 años, se esfume de repente para dar paso a otro personaje considerado sanguinario.

Aún así Duverger no desespera, no escapa de polémicas, y afirma que: “Es difícil desterrar ideas que llevan presentes cuatro siglos y fácil que las nuevas se rechacen, pero con el tiempo y un gran cambio mental, mis tesis se irán asentando poco a poco”.

Casi graduada en Marketing por la Universidad Rey Juan Carlos, titulación elegida por vocación como buena apasionada de la comunicación y gran adicta a analizar continuamente cada spot publicitario que se me presenta. Muy perfeccionista…muy creativa…y muy, muy inquieta. Vivo de la imaginación, por lo que puedo aportar distintas ideas y puntos de vista. Adoro dibujar y cualquier cosa que trate de diseño, artista frustrada. Curiosa de todo lo antiguo y amante de la egiptología desde que tengo uso de razón; Egipto marcado en mi piel. Aunque no soy historiadora, Red Historia, me da la oportunidad de compartir esta pasión y de hacer sentir la misma inquietud que siento yo.