El Congreso de Troppau es uno de los tres congresos que tras la constitución de la Santa Alianza, pondría en jaque a las cortes europeas y el equilibrio obtenido tras la caída de Napoleón.

Unos años después del Congreso de Viena y de la constitución de la Santa Alianza mediante la Conferencia de Aquisgrán, hubo 3 sucesos que pondrían en jaque a la corte europea y al equilibrio establecido tras la caída de Napoleón: la sublevación liberal en España, el asesinato del duque de Berry en Francia y la revolución de Nápoles. Todos ellos, indujeron a Rusia y a Austria a poner en práctica el principio de intervención.

Congreso de Troppau

Así surge el Congreso de Troppau en octubre de 1820. Tiene la intención de dar solución a las distintas revoluciones que había habido a lo largo del continente, con especial interés en el caso de Nápoles. Gran Bretaña se opone directamente a una intervención en el reino italiano, por lo que sólo envía observadores, al igual que hizo Francia.

La postura de Austria, por el contrario, es mucho más belicista y pretende que la Santa Alianza intervenga en Nápoles y en aquellos estados que presenten un problema contra el estado absolutista. Viendo que no obtiene el apoyo  de los países más occidentales, convence a Prusia y a Rusia para que den su visto bueno.

El acta final de este congreso establecía que se considerarían “legítimas las actuaciones tomadas por los gobiernos absolutistas”. En cambio, las revoluciones de origen popular, “al ser ilegítimas”, provocarían que las potencias no reconocieran los gobiernos que se forman a raíz de ellas e, incluso, “pudieran tomar medidas de intervención”. El nuevo protocolo también avisaba que cualquier país que hubiese “sufrido modificaciones” debido a revueltas internas, sería expulsado de la Alianza.

Estas medidas al final también fueron suscritas por Francia, quien temía que las revoluciones liberales en España les afectase. En cambio, Gran Bretaña permaneció firme en su postura en contra del intervencionismo en países soberanos.

En cualquier caso, el Congreso de Troppau fue el primer paso de un proceso que se culminaría con el Congreso de Laibach y el Congreso de Verona. Mostraría, además, la incompatibilidad de las potencias y la fragilidad del equilibrio europeo, ya que sólo el objetivo común de eliminar la herencia de Napoleón fue lo que las movía.

Apasionado por la Historia, es licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual. Desde pequeño le encantaba la Historia y acabó por explorar sobre todo los siglos XVIII, XIX y XX.

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