El origen de la “herejía” de Akenatón

Akenatón es conocido como el faraón hereje, pero para encontrar el origen de esta “herejía”, los expertos aconsejan ir más atrás en el tiempo, hasta Amenhotep II.

Con los medios tecnológicos con los que contamos hoy en día, es normal que se investiguen descubrimientos de hace muchos años, dado que actualmente podemos encontrar mucha más información que hace dos o tres décadas, por ejemplo, lo que nos permite afinar mucho más y ser más precisos.

Actualmente se pueden saber más cosas sobre muchos personajes importantes de la historia y gracias a los muchos descubrimientos realizados personajes como el faraón Akenatón tienen una historia más palpable.

Él era Amenhotep IV, quien luchó por una conversión religiosa en el Antiguo Egipto y en su lucha se enfrentó a los poderosos sacerdotes de Amón-Ra, hasta que al final consiguió cerrar los templos gracias al ejército y hacer que solamente se venerase a un único dios, Atón.

Según la historia, tanto el faraón como su propia familia estaban más interesados en la naturaleza y la poesía que en gobernar. Asimismo eran representados como personas delgadas, de cuellos altos, cráneos alargados y frentes inclinadas.

Akenatón
Akenatón

Los expertos recomiendan hacer una retrospectiva en el tiempo para conocer un poco mejor cuál fue el origen de la herejía del faraón, exactamente hasta la época de Amenhotep II, quien ordenó la construcción de la Gran estela de la Esfinge, hallada en Guiza.

Su hijo Tutmosis IV, gobernador de Heliópolis en lugar de Tebas, puede ser la clave dado que contrajo matrimonio con la hija del rey de Mitani, revelando que existió cierta libertad de pensamiento al no seguir lo que podría denominarse como disciplina tebana.

Quizá por ello, Tutmosis IV comenzó a sentirse más identificado con la deidad solar de Heliópolis (Atón) que con la que adoraban en Tebas (Amón-Ra).

Por su parte, durante el reinado de Amenhotep III poco o nada tenían que ver entre sí los sacerdotes de Amón-Ra en Tebas y los de Atón de Heliópolis, quienes basaban sus creencias en las primeras dinastías.

Durante el mandato de este rey, dictó su poder declarando que Ra era el dios de los dos horizontes, el de la salida y el de la puesta del sol. Por su parte, Atón dejó de ser un dios para convertirse en un medio para diferenciar entre Amón-Ra y Ra-Horakthi.

La adoración a Atón hizo que se convirtiese en un culto monoteísta o henoteísta y si se estudia en profundidad la historia, se puede observar una gran lucha por no dejar esta religión exclusivamente en manos de los sacerdotes y el único representante es el propio faraón.

Esto hizo que al perder sus privilegios, el clero se opuso al culto a Atón y continuaron venerando a sus antiguos dioses, pero todo cambió con la muerte de Tutmosis IV, donde se volvió a la situación anterior y con la llegada de la dinastía XIX se borraron casi todos los vestigios de aquella aventura teocrática.

Fundador y Director de Red Historia. Desde pequeño me ha atraído la Historia y la comunicación (igual que viajar, la fotografía o el fútbol), y tras haber estudiado Historia en la Universidad, necesitaba poder compartir con todas las personas interesadas la gran cantidad de noticias que no siempre encontramos de forma fácil y complementarlo con artículos informativos de los acontecimientos y personajes (entre otras cosas) más importantes de nuestro pasado. Así nació Red Historia, un proyecto que esperamos que continúe creciendo gracias a vosotros. Marcelo Ferrando Castro

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