En el relato del Génesis, la serpiente es el animal más astuto del paraíso. Convence a Eva de que coma del árbol del conocimiento del bien y del mal, le promete que sus ojos se abrirán y que será como Dios y provoca la expulsión de Adán y Eva del Edén. Para la tradición judía y cristiana, la serpiente es el tentador, el enemigo, el diablo. Pero en el siglo II hubo cristianos que la veían de otra manera: como la portadora del conocimiento que el dios creador quería ocultar a la humanidad.
Los ofitas, cuyo nombre procede de la palabra griega ophis, serpiente, son el grupo gnóstico asociado a la veneración de la serpiente del Edén. Según los heresiólogos, interpretaban la serpiente como una manifestación de la Sabiduría divina, la veneraban en sus ritos y usaban un diagrama del universo con los nombres de los arcontes que el alma debía atravesar tras la muerte. Epifanio de Salamina llegó a afirmar que guardaban una serpiente viva en una caja y que, en su eucaristía, la dejaban arrastrarse sobre el pan antes de comerlo.
Como en el caso de los cainitas, no está claro que los ofitas fueran un grupo organizado con ese nombre, pero la idea de la serpiente como reveladora aparece en varios textos gnósticos de Nag Hammadi y algunos investigadores piensan hoy que la mitología ofita fue una de las fuentes del gnosticismo setiano.
La serpiente que trajo el conocimiento
La interpretación ofita de la serpiente parte de la misma lógica que la de otros gnósticos. Si el dios que creó a Adán y Eva y les prohibió comer del árbol del conocimiento es un ser inferior e ignorante, su prohibición no es un mandato del Dios verdadero, sino una forma de mantener a la humanidad en la ignorancia y quien animó a Adán y Eva a comer del árbol no fue un tentador, sino un liberador.
Esta lectura aparece en varios textos de Nag Hammadi. En la Hipóstasis de los arcontes y en Sobre el origen del mundo, el principio espiritual femenino entra en la serpiente, a la que el texto llama el Instructor, para enseñar a Adán y Eva la verdad sobre su origen. El Testimonio de la verdad, otro texto de Nag Hammadi, contiene una lectura muy crítica del relato del Génesis: se pregunta qué clase de dios es este que prohíbe a Adán el conocimiento, que no sabe dónde está Adán cuando lo busca en el jardín y que, al ver que ha comido del árbol, lo expulsa por envidia para que no coma también del árbol de la vida y concluye que ese dios se ha mostrado malicioso y envidioso.
El sistema ofita según Ireneo
Ireneo de Lyon describe hacia el año 180 un sistema que la tradición posterior, empezando por Teodoreto de Ciro en el siglo V, atribuyó a los ofitas, aunque Ireneo no les da ese nombre.
Según este sistema, en el principio existe el Primer Hombre, el Padre de todas las cosas. De él procede el Segundo Hombre, el Hijo del Hombre y junto a ellos está el Espíritu Santo, la Primera Mujer. De la unión de los tres nace Cristo, pero una parte de la luz se desbordó y cayó a las regiones inferiores: es Sofía, también llamada Prúnico.
Sofía dio a luz a Yaldabaot, que a su vez engendró a seis hijos, los arcontes de los siete cielos, que corresponden a los siete planetas: Yaldabaot, Iao, Sabaot, Adonaios, Eloaios, Oraios y Astafaios. Varios de estos nombres son nombres o títulos del Dios de la Biblia hebrea. Yaldabaot, como en otros mitos gnósticos, se proclamó el único dios.
En este sistema, la serpiente tiene un papel ambiguo. De la ira de Yaldabaot surgió un hijo en forma de serpiente, al que llamaban Ofiomorfo, el de forma de serpiente. Por otro lado, Sofía usó a la serpiente del paraíso para que Adán y Eva desobedecieran a Yaldabaot y comieran del árbol del conocimiento. La serpiente es así, a la vez, un instrumento de la Sabiduría y un poder del mundo inferior, que después de la caída fue arrojado a la tierra y se convirtió en el diablo.
El diagrama de los ofitas
La noticia más detallada sobre los ofitas procede de Orígenes, que en su obra Contra Celso, escrita hacia el año 248, responde a las críticas del filósofo pagano Celso contra los cristianos. Celso había descrito un diagrama que, según él, usaban los cristianos y Orígenes aclara que pertenece a los ofitas, a quienes no considera cristianos.
El diagrama representaba el universo como un sistema de círculos concéntricos. En el exterior había un gran círculo, Leviatán, el monstruo marino de la Biblia, que según los ofitas era el alma del universo y lo rodeaba todo. Debajo aparecía Behemot, otro monstruo bíblico. En el interior estaban los círculos de los siete arcontes, cada uno con su nombre y su forma animal.
| Arconte | Forma animal |
|---|---|
| Miguel | León |
| Suriel | Toro |
| Rafael | Serpiente o dragón |
| Gabriel | Águila |
| Tautabaot | Oso |
| Erataot | Perro |
| Onoel o Tartaraot | Asno |
Los cuatro primeros nombres son los de los arcángeles de la tradición judía y cristiana, convertidos aquí en poderes del mundo inferior. Los rostros animales recuerdan a los arcontes de la Pistis Sophia y al Yaldabaot con cabeza de león del Apócrifo de Juan y anticipan la iconografía de los demonios medievales.
Según Orígenes, los ofitas enseñaban a sus iniciados las fórmulas que debían pronunciar ante cada uno de estos arcontes cuando su alma ascendiera tras la muerte. Las fórmulas comenzaban con un saludo al arconte, al que se nombraba por su nombre y terminaban con una declaración del origen divino del alma, que le permitía pasar. Es el mismo tipo de contraseñas que aparecen en el Primer Apocalipsis de Santiago y en los ritos de los marcosianos.
Orígenes añade una acusación sorprendente: los ofitas no admitían en su grupo a nadie que no hubiera maldecido antes a Jesús. Es probable que la acusación sea falsa o que se refiera a algún malentendido, porque otras fuentes presentan a los ofitas como cristianos.
La serpiente en la eucaristía
Epifanio de Salamina, a finales del siglo IV, añade a los ofitas un detalle que ha hecho fortuna. Según su relato, los ofitas guardaban una serpiente viva en una caja. Durante su eucaristía, colocaban los panes sobre una mesa, abrían la caja y dejaban que la serpiente saliera y se arrastrara entre los panes. Después, cada uno besaba a la serpiente y comía el pan sobre el que había pasado y consideraban que así participaban del conocimiento.
Es difícil saber si la descripción de Epifanio es real. Epifanio era un polemista apasionado que a menudo exageraba o recogía rumores, y la imagen de una eucaristía con una serpiente tenía un evidente valor propagandístico. Pero el uso ritual de serpientes era conocido en algunos cultos de la Antigüedad, como los misterios de Sabacio o el culto de Asclepio, por lo que la noticia no es imposible.
La serpiente de bronce
Los ofitas y también otros grupos como los peratas, daban gran importancia a otro episodio bíblico relacionado con la serpiente: la serpiente de bronce que Moisés levantó en el desierto. Según el libro de los Números, cuando los israelitas fueron atacados por serpientes venenosas, Dios ordenó a Moisés que hiciera una serpiente de bronce y la colocara sobre un mástil y todo el que la miraba quedaba curado.
El Evangelio de Juan había usado ya esta imagen para hablar de Cristo: igual que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Para los ofitas, esta comparación confirmaba que la serpiente era una imagen de Cristo, el salvador que da la vida a quienes lo contemplan.
La serpiente en la Antigüedad
La veneración de la serpiente no era algo extraño en el mundo antiguo. En Egipto, la cobra era símbolo de la realeza y de la protección divina. En Grecia, la serpiente estaba asociada a Asclepio, el dios de la medicina, cuyo bastón con una serpiente enroscada sigue siendo hoy el símbolo de la medicina. El agathos daimon, el buen espíritu protector de la casa, se representaba a menudo como una serpiente y el uróboros, la serpiente que se muerde la cola, era un símbolo de la eternidad y del ciclo del universo.
En las gemas mágicas de la época imperial, junto a las de Abraxas, aparece con frecuencia Chnubis, una serpiente con cabeza de león rodeada de rayos, que se usaba como amuleto contra las enfermedades. La imagen recuerda al Yaldabaot de los setianos y muestra hasta qué punto las imágenes de serpientes con atributos divinos circulaban en el ambiente religioso en el que surgió el gnosticismo.
¿Existieron los ofitas?
Como en el caso de los cainitas, muchos historiadores dudan de que los ofitas fueran un grupo organizado. El nombre aparece en los heresiólogos, pero no conocemos a nadie que se llamara a sí mismo ofita y los distintos autores les atribuyen doctrinas diferentes.
Sin embargo, el investigador finlandés Tuomas Rasimus propuso en 2009 una tesis influyente: existió una mitología ofita, con rasgos propios como el papel positivo de la serpiente, los siete arcontes con nombres bíblicos y el diagrama de los círculos, que fue anterior al gnosticismo setiano y que los setianos incorporaron después. Según Rasimus, textos como la Hipóstasis de los arcontes y Sobre el origen del mundo reflejan esta tradición ofita y el Apócrifo de Juan sería una combinación de material ofita y setiano.
Si Rasimus tiene razón, los ofitas no serían una secta marginal, sino una de las fuentes principales del gnosticismo.
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Bibliografía
- Epifanio de Salamina. Panarion. Traducción inglesa de Frank Williams. Leiden: Brill, 2009-2013.
- Apócrifo de Juan (manuscritos de Nag Hammadi, traducción de B. Layton, 1987)
- Ireneo de Lyon. Contra los herejes. Edición de Carlos Ignacio González. México: Conferencia del Episcopado Mexicano, 2000.
- Orígenes. Contra Celso. Edición de Daniel Ruiz Bueno. Madrid: BAC, 1967.
- Pearson, Birger A. Ancient Gnosticism: Traditions and Literature. Minneapolis: Fortress Press, 2007.
- Piñero, Antonio; Montserrat Torrents, José y García Bazán, Francisco (eds.). Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi. 3 vols. Madrid: Trotta, 1997-2000.
- Rasimus, Tuomas. Paradise Reconsidered in Gnostic Mythmaking: Rethinking Sethianism in Light of the Ophite Evidence. Leiden: Brill, 2009.
- Rudolph, Kurt. Gnosis: The Nature and History of Gnosticism. San Francisco: Harper & Row, 1983.
- Witte, Bernd. Das Ophitendiagramm nach Origenes’ Contra Celsum VI 22-38. Altenberge: Oros, 1993.
Preguntas frecuentes sobre los ofitas
¿Quiénes eran los ofitas?
Eran una corriente gnóstica del siglo II cuyo nombre procede de la palabra griega ophis, serpiente. Veneraban a la serpiente del Edén como portadora del conocimiento que el dios creador, un ser inferior, quería ocultar a la humanidad. Las fuentes principales son Ireneo de Lyon, Orígenes y Epifanio de Salamina.
¿Por qué veneraban a la serpiente?
Porque interpretaban que el dios que prohibió a Adán y Eva comer del árbol del conocimiento era un ser inferior que quería mantenerlos en la ignorancia. La serpiente, al animarlos a comer, les dio el conocimiento verdadero, y por eso la consideraban una manifestación de la Sabiduría divina o una imagen de Cristo.
¿Qué era el diagrama de los ofitas?
Era una representación del universo como un sistema de círculos concéntricos, descrita por Orígenes en Contra Celso. En el exterior estaba Leviatán, el alma del universo, y en el interior los círculos de los siete arcontes, con nombres como Miguel o Gabriel y formas animales como león, toro u oso. Los ofitas aprendían fórmulas para superarlos tras la muerte.
¿Es verdad que usaban una serpiente en la eucaristía?
Lo afirma Epifanio de Salamina, que cuenta que dejaban a una serpiente viva arrastrarse sobre los panes antes de comerlos. Es difícil saber si es cierto, porque Epifanio era un polemista que a menudo recogía rumores. El uso ritual de serpientes existía en algunos cultos antiguos, pero la noticia no está confirmada por otras fuentes.
¿Qué relación hay entre los ofitas y los setianos?
Ambos comparten muchos elementos, como Yaldabaot, Sofía y los arcontes. El investigador Tuomas Rasimus ha propuesto que existió una mitología ofita anterior a la setiana, que los setianos incorporaron después, de modo que los ofitas serían una de las fuentes del gnosticismo setiano.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









