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El exorcismo: historia, rituales y tradiciones

by Marcelo Ferrando Castro
18 junio, 2026
in Historia de las Religiones
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Sacerdote realizando un ritual de exorcismo sobre una persona arrodillada en un círculo de luz, con una entidad demoníaca ascendiendo en el humo, rodeado de textos sagrados de distintas tradiciones religiosas

Representación alegórica de un exorcismo en un espacio ritual circular iluminado desde el suelo. El exorcista —con hábito monacal— extiende la mano sobre la persona arrodillada mientras una figura demoníaca asciende en el humo hacia la oscuridad, simbolizando la expulsión de la entidad. Los objetos dispuestos en los laterales tienen una carga simbólica precisa: a la izquierda, un libro de oraciones cristiano, una cruz y un frasco de agua bendita; a la derecha, lo que parece un Corán abierto con cuentas de oración; al fondo, rollos de pergamino que evocan los textos apócrifos y cabalísticos. El conjunto resume visualmente el argumento del artículo: el exorcismo es una práctica transversal a múltiples tradiciones religiosas, cada una con sus textos, sus métodos y sus especialistas rituales. Crédito: Red Historia

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El exorcismo es uno de los rituales más antiguos y universales de la historia religiosa de la humanidad: la práctica de expulsar una entidad espiritual (demonio, espíritu maligno, alma errante) que ha tomado posesión de una persona, un lugar o un objeto. Su presencia en tradiciones tan distintas como el judaísmo cabalístico, el catolicismo romano, el islam, el pentecostalismo evangélico y las religiones afroamericanas no es una coincidencia sino un dato antropológico fundamental: la idea de que ciertas enfermedades, comportamientos o sufrimientos tienen una causa espiritual que requiere una intervención ritual específica es una de las constantes más persistentes del pensamiento religioso humano.

El término procede del griego exorkismos, derivado de exorkizein, «conjurar» o «hacer jurar» y designa originalmente el acto de obligar a una entidad espiritual a abandonar un cuerpo o un lugar mediante la invocación de una autoridad superior. En el contexto judío y cristiano esa autoridad es el nombre de Dios o de Jesucristo; en el islámico, los versículos del Corán y en las tradiciones afroamericanas, las deidades o los ancestros que tienen poder sobre los espíritus perturbadores.

La historia del exorcismo en Occidente tiene un hilo conductor que va desde los exorcismos del Nuevo Testamento, donde Jesús expulsa demonios con una autoridad que asombra a sus contemporáneos, hasta el Rituale Romanum de 1614, el manual oficial del exorcismo católico que estuvo vigente sin modificaciones sustanciales hasta 1999 y desde ahí hasta los debates contemporáneos sobre la frontera entre la patología psiquiátrica y la experiencia religiosa. En ese recorrido, los arcángeles Miguel y Rafael tienen papeles precisos: Rafael como el primer exorcista documentado en la literatura bíblica (su victoria sobre Asmodeo en el Libro de Tobías) y Miguel como el príncipe que venció a Satanás en la guerra celestial y cuyo nombre se invoca en el rito católico de exorcismo mayor.

Índice:

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  • Los orígenes: exorcismo en el Próximo Oriente antiguo
  • El primer exorcismo bíblico: Rafael y Asmodeo
  • Los exorcismos de Jesús en el Nuevo Testamento
  • El exorcismo en el catolicismo: del Rituale Romanum al siglo XXI
  • El exorcismo en el judaísmo: el dybbuk y la tradición cabalística
  • El exorcismo en el islam: la ruqya y los jinn
  • El exorcismo en las religiones afroamericanas
  • El exorcismo pentecostal: fe, espectáculo y controversia
  • El debate contemporáneo: posesión, psiquiatría y religión
  • El exorcismo en las principales tradiciones
  • Artículos relacionados sobre arcángeles y demonología
  • Fuentes y bibliografía
  • Preguntas frecuentes sobre el exorcismo
    • ¿Cuál es la diferencia entre un exorcismo menor y un exorcismo mayor en el catolicismo?
    • ¿Qué relación tienen Miguel y Rafael con el exorcismo?
    • ¿Es el dybbuk judío lo mismo que un demonio cristiano?
    • ¿Qué es la ruqya islámica y quién puede practicarla?
    • ¿Por qué el exorcismo pentecostal es tan espectacular en comparación con el católico?
    • ¿Está científicamente demostrado que la posesión demoníaca existe?
    • ¿El exorcismo es solo una práctica del pasado?

Los orígenes: exorcismo en el Próximo Oriente antiguo

La práctica de expulsar espíritus malignos es anterior a las tradiciones bíblicas y tiene raíces profundas en las culturas del Próximo Oriente antiguo. En Mesopotamia, los textos de la serie Maqlu, un conjunto de tablillas cuneiformes del primer milenio a.C. que constituyen el manual de magia apotropaica más completo de la antigüedad, describen rituales elaborados para expulsar brujas, demonios y espíritus malignos mediante conjuros, fumigaciones e invocaciones a los grandes dioses. El especialista ritual que realizaba estos exorcismos era el ashipu, un sacerdote exorcista cuya función era diagnosticar la causa espiritual de una enfermedad y aplicar el remedio ritual apropiado.

En el antiguo Egipto, los textos de los Papiros Mágicos Griegos, una colección de manuales mágicos que combinan elementos egipcios, griegos y judíos, compilados entre los siglos II a.C. y V d.C., contienen numerosas fórmulas de exorcismo que invocan tanto a dioses egipcios como a figuras del judaísmo y el incipiente cristianismo. La permeabilidad entre estas tradiciones en el contexto del Mediterráneo helenístico es uno de los datos más interesantes para comprender cómo el exorcismo cristiano primitivo absorbió elementos de tradiciones más antiguas.

Lo que distingue al exorcismo bíblico de sus precedentes mesopotámicos y egipcios no es tanto la estructura del ritual, que comparte muchos elementos, sino la teología que lo sustenta. En Mesopotamia, el exorcismo era una negociación entre el especialista ritual y el demonio, mediada por los grandes dioses. En la tradición bíblica, el exorcismo es una manifestación del poder soberano de Dios sobre todas las entidades espirituales, incluidos los demonios, que no pueden resistir cuando se invoca ese poder con la autoridad adecuada.

El primer exorcismo bíblico: Rafael y Asmodeo

El primer exorcismo detallado de la literatura bíblica no aparece en el Nuevo Testamento sino en el Libro de Tobías, un texto deuterocanónico (canónico para católicos y ortodoxos, no incluido en el canon hebreo ni en el protestante) que narra cómo el arcángel Rafael ayudó al joven Tobías a liberar a su futura esposa Sara del acoso del demonio Asmodeo.

Asmodeo, cuyo nombre deriva probablemente del persa Aeshma Daeva, el demonio de la ira en el zoroastrismo, había matado a siete maridos de Sara en la noche de bodas antes de que pudiera consumar el matrimonio. Rafael, viajando de incógnito bajo la identidad del joven Azarías, instruyó a Tobías sobre cómo preparar el remedio: quemar el corazón y el hígado de un pez sobre brasas en la habitación nupcial. El humo resultante hizo huir a Asmodeo hasta Egipto, donde Rafael lo persiguió y lo ató.

Lo que hace singular este exorcismo en el contexto de la literatura bíblica es su método: no hay palabras de poder, no hay invocación del nombre divino, no hay confrontación directa. El exorcismo opera a través de medios materiales (el humo del pescado) que funcionan como vehículo de la intervención angélica. Es un modelo de exorcismo terapéutico y discreto, coherente con el perfil de Rafael como arcángel de la sanación que actúa a través de remedios concretos más que a través del combate abierto.

La conexión de Rafael con el exorcismo se confirma en el Libro de Enoc, donde Dios le ordena atar al ángel caído Azazel en el desierto de Dudael: «Rafael, ata a Azazel de pies y manos y arrójalo a las tinieblas» (1 Enoc 10:4). Esta función de contención de los seres malignos (atar, apresar, limitar) define a Rafael como el arcángel exorcista por excelencia en la tradición apócrifa, aunque la tradición cristiana medieval terminara transfiriendo esa función principalmente a Miguel.

Los exorcismos de Jesús en el Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento presenta a Jesús como el exorcista por excelencia y los exorcismos ocupan un lugar central en los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) como manifestaciones del Reino de Dios que irrumpe en la historia. La diferencia fundamental entre los exorcismos de Jesús y los de sus contemporáneos judíos no es el método sino la autoridad: mientras los exorcistas judíos invocaban el nombre de Dios o de ángeles para expulsar los demonios, Jesús expulsa los demonios por su propia autoridad, sin fórmulas rituales intermedias.

El exorcismo del endemoniado de Cafarnaún (Mc 1:23-26) es el primero que narra el Evangelio de Marcos y establece el tono de todos los demás: Jesús se encuentra en la sinagoga con un hombre poseído por un «espíritu inmundo» que lo reconoce: «Sé quién eres: el Santo de Dios» y Jesús lo expulsa simplemente ordenando: «¡Cállate y sal de él!». La reacción de los presentes es significativa: «¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva con autoridad! Manda incluso a los espíritus inmundos y le obedecen» (Mc 1:27). La autoridad, no la técnica, es lo que define el exorcismo de Jesús.

El exorcismo más elaborado del Nuevo Testamento es el del endemoniado de Gerasa (Mc 5:1-20), donde Jesús se enfrenta a un hombre poseído por una legión de demonios: «Me llamo Legión, porque somos muchos», que habita entre los sepulcros y cuya fuerza es tan extraordinaria que nadie puede sujetarlo con cadenas. Jesús permite a los demonios entrar en una piara de cerdos, que se precipitan al mar. La escena combina el drama del enfrentamiento entre Jesús y los demonios con una dimensión simbólica rica: la legión, término militar romano, que abandona al hombre y entra en los cerdos ha sido interpretada como una alusión a la ocupación romana de Israel, con los cerdos como símbolo de impureza.

La autoridad de Jesús sobre los demonios se extiende a sus discípulos: en Marcos 6:7 los envía de dos en dos dándoles «autoridad sobre los espíritus inmundos» y en Lucas 10:17 los 72 regresan diciendo «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre». El nombre de Jesús se convierte así en el instrumento del exorcismo cristiano, una tradición que el libro de los Hechos muestra ya en plena operación en las primeras comunidades cristianas.

El exorcismo en el catolicismo: del Rituale Romanum al siglo XXI

La Iglesia católica tiene la tradición exorcista más sistemática y documentada de todas las tradiciones religiosas occidentales, con un ritual oficial que ha evolucionado a lo largo de siglos pero que mantiene una continuidad estructural notable desde la antigüedad cristiana.

Los exorcismos menores (bendiciones, aspersiones con agua bendita, oraciones de protección) forman parte de la liturgia ordinaria desde los primeros siglos del cristianismo. Los exorcismos mayores, destinados a personas que se consideran poseídas por un demonio, requieren autorización episcopal y la intervención de un sacerdote específicamente designado como exorcista.

El Rituale Romanum de 1614, promulgado bajo el papa Paulo V, codificó por primera vez el ritual de exorcismo mayor en un manual oficial que estuvo vigente sin modificaciones sustanciales durante casi cuatro siglos. El ritual describe los signos que permiten reconocer una posesión auténtica (hablar lenguas desconocidas, revelar cosas ocultas, mostrar fuerza sobrehumana, reaccionar violentamente a los objetos sagrados) y prescribe un procedimiento que incluye la recitación de salmos, el evangelio de Juan, letanías de los santos y fórmulas de exorcismo directo que invocan a la Santísima Trinidad y, específicamente, al arcángel Miguel.

La oración a San Miguel, «San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio», es un elemento central de la espiritualidad exorcista católica y su inclusión en el ritual refleja el papel de Miguel como el gran antagonista de Satanás en la cosmología cristiana. La conexión entre Miguel y el exorcismo no tiene base directa en los textos bíblicos (donde es Rafael quien exorciza) sino en la tradición medieval que transfirió a Miguel la función de combatiente supremo contra el mal en todas sus formas.

En 1999 la Iglesia publicó una versión revisada del ritual de exorcismo, el De Exorcismis et Supplicationibus Quibusdam, que mantiene la estructura esencial del de 1614 pero incorpora una advertencia explícita: el exorcista debe asegurarse de que el caso no tiene una explicación psiquiátrica antes de proceder. Esta cautela refleja décadas de debate interno sobre la frontera entre la posesión demoníaca y la enfermedad mental y ha generado una colaboración creciente entre exorcistas y psiquiatras en algunos países.

El caso más famoso de exorcismo del siglo XX es el de Anneliese Michel, una joven alemana que murió en 1976 tras meses de sesiones de exorcismo autorizadas por la diócesis de Wurzburgo. El caso inspiró la película El exorcismo de Emily Rose y generó un debate público intenso sobre los límites de la práctica exorcista. Anneliese sufría epilepsia y probablemente otros trastornos psiquiátricos graves y los dos sacerdotes exorcistas y sus padres fueron condenados por homicidio culposo. El caso sigue siendo el punto de referencia inevitable en cualquier debate contemporáneo sobre el exorcismo católico.

El exorcismo en el judaísmo: el dybbuk y la tradición cabalística

La tradición judía tiene su propia forma de exorcismo, desarrollada principalmente en el contexto de la cábala medieval y centrada en la figura del dybbuk, del hebreo davak, «adherirse», un alma errante de un difunto que se ha adherido al cuerpo de un vivo, generalmente porque tiene asuntos pendientes en el mundo o porque fue atraída por los pecados de la persona poseída.

El concepto del dybbuk no tiene base directa en la Biblia hebrea ni en el Talmud clásico, sino que emerge en la literatura cabalística del siglo XVI, especialmente en el círculo de Isaac Luria en Safed, la ciudad del norte de Israel que fue el centro de la cábala luriánica. La idea de que las almas de los difuntos podían vagar por el mundo y adherirse a los vivos es coherente con la doctrina luriánica de la transmigración de las almas (gilgul) y con la creencia en que ciertas almas tienen dificultades para completar su tránsito al mundo venidero.

El ritual de expulsión del dybbuk, documentado en numerosos casos históricos del siglo XVII al XIX en las comunidades judías de Europa oriental, es realizado por un rabino de reconocida autoridad espiritual y sigue un procedimiento que incluye la identificación del dybbuk (quién fue en vida, por qué se adhirió, qué necesita para irse), la negociación con él mediante argumentos espirituales y la expulsión final con fórmulas cabalísticas y la invocación del nombre divino. El dybbuk sale habitualmente por el dedo meñique del pie, considerado el punto de salida menos peligroso para el cuerpo del poseído.

La obra de teatro El Dybbuk de S. An-ski, estrenada en 1920 y considerada una de las piezas fundamentales del teatro yiddish, popularizó el concepto más allá de las comunidades judías y convirtió al dybbuk en una figura reconocible en la cultura occidental. La diferencia fundamental entre el dybbuk judío y el demonio cristiano es notable: el dybbuk no es una entidad maligna per se, sino un alma humana desorientada o atrapada y el exorcismo no es una batalla contra el mal sino una forma de compasión de ayudar al alma a completar su camino.

El exorcismo en el islam: la ruqya y los jinn

El islam tiene una tradición exorcista viva y activa llamada ruqya (del árabe raqa, «soplar» o «recitar»), que consiste en la recitación de versículos coránicos y plegarias específicas sobre la persona afectada para expulsar a los jinn, seres espirituales creados del fuego, mencionados explícitamente en el Corán, o para contrarrestar el mal de ojo y la magia negra.

El Corán dedica una sura entera a los jinn (la sura 72) y los presenta como seres que pueden ser creyentes o incrédulos, que escuchan la recitación del Corán y que tienen una existencia paralela a la de los seres humanos. La posesión por parte de jinn, mass al-jinn, es un concepto reconocido en la teología islámica, aunque los eruditos debaten los límites precisos de lo que constituye una posesión real frente a una enfermedad.

Los versículos más utilizados en la ruqya son el Ayat al-Kursi (el versículo del trono, Corán 2:255, considerado el más poderoso del Corán para la protección espiritual) y las Muawwidhatain, las dos últimas suras del Corán (113 y 114), que invocan explícitamente la protección de Dios contra el mal. El profeta Mahoma es citado en los hadices como practicante de la ruqya, lo que le confiere una autoridad religiosa de primer orden.

La ruqya contemporánea es un fenómeno de enorme extensión en el mundo árabe e islámico, con practicantes (los raqis) que tienen una demanda creciente en países como Marruecos, Egipto, Arabia Saudí y entre las comunidades musulmanas de Europa. Existe un debate interno en el islam entre quienes consideran la ruqya una práctica legítima basada en el Corán y la sunna y quienes la rechazan como una forma de superstición que puede derivar en prácticas mágicas prohibidas.

El exorcismo en las religiones afroamericanas

Las religiones afroamericanas —el candomblé brasileño, la santería cubana, el vudú haitiano y sus variantes en otros países de América Latina y el Caribe— tienen sus propios conceptos de posesión espiritual y sus propios rituales de expulsión, aunque con una diferencia fundamental respecto a las tradiciones abrahámicas: en estas tradiciones, no toda posesión es negativa.

En el candomblé y la santería, la posesión por los orixás o orishas, las deidades del panteón yoruba, es el momento central de la práctica religiosa, el punto en que lo divino irrumpe en el mundo a través del cuerpo de un iniciado. Esta posesión sagrada es buscada, preparada y ritualizada, no temida. Lo que sí requiere expulsión es la posesión por entidades no bienvenidas: espíritus de muertos sin resolver, entidades maliciosas o energías negativas que afectan a una persona sin su consentimiento.

El ritual de expulsión en estas tradiciones es realizado por el babalorixá o ialorixá, el sacerdote o sacerdotisa del candomblé, o por el santero en la santería y combina elementos de diagnóstico ritual (la consulta con el oráculo de Ifá o la tirada de caracoles) con limpiezas corporales, baños rituales, ofrendas a las deidades y en casos más graves ceremonias de expulsión específicas. La distinción entre curación, protección espiritual y exorcismo es más fluida en estas tradiciones que en las abrahámicas.

El vudú haitiano tiene la figura del bòkò, el practicante que trabaja con ambas manos, con lo sagrado y con lo oscuro y rituales específicos para tratar con los lwa maliciosos o con los zonbi, que en la tradición vudú original no son muertos vivientes sino personas cuya alma ha sido capturada por un bòkò. La expulsión de estas entidades requiere la intervención de los grandes lwa protectores y la autoridad del sacerdote vodú.

La extensión de estas tradiciones en América Latina es enorme y frecuentemente subestimada: el candomblé tiene millones de practicantes en Brasil, la santería es practicada en Cuba, Estados Unidos y entre las diásporas cubanas de todo el mundo y el vudú es la religión mayoritaria de Haití. En muchos casos, sus practicantes combinan estas tradiciones con el catolicismo, creando formas de religiosidad sincrética donde el exorcismo cristiano y el ritual afroamericano coexisten.

El exorcismo pentecostal: fe, espectáculo y controversia

El pentecostalismo es el movimiento religioso de crecimiento más rápido del siglo XX en América Latina, África y Asia, y el exorcismo (junto con la sanación por fe y el hablar en lenguas) es uno de sus elementos rituales centrales. Los servicios de liberación pentecostales, transmitidos por televisión y redes sociales, son uno de los fenómenos religiosos más visibles y más debatidos del mundo contemporáneo.

El fundamento teológico del exorcismo pentecostal es el mismo que el del exorcismo cristiano primitivo: la autoridad del nombre de Jesús sobre los demonios, derivada directamente de los evangelios. Lo que distingue al exorcismo pentecostal es su dimensión performativa y colectiva: no es un ritual privado realizado por un sacerdote autorizado sobre un individuo, sino una ceremonia pública donde el pastor expulsa demonios ante una congregación que participa activamente con oraciones, cantos y la imposición de manos.

Figuras como el pastor brasileño Valdemiro Santiago, el obispo Edir Macedo (fundador de la Igreja Universal do Reino de Deus) o el pastor colombiano César Castellanos han llevado el exorcismo pentecostal a audiencias de millones a través de la televisión y las redes sociales. Las escenas de personas que gritan, se agitan, vomitan o caen al suelo durante las sesiones de liberación son simultáneamente el elemento más atractivo para sus seguidores y el más criticado por sus detractores.

La controversia tiene varias dimensiones. La primera es teológica: muchas Iglesias evangélicas más tradicionales critican el exorcismo pentecostal por su teatralidad y por atribuir a los demonios causas que en realidad tienen explicaciones psicológicas o sociales. La segunda es psicológica: varios estudios académicos han documentado que las manifestaciones físicas de los exorcismos pentecostales son coherentes con estados disociativos inducidos por la tensión emocional, la música, la sugestión y la presión grupal. La tercera es sociológica: el exorcismo pentecostal tiene una función social real en comunidades con acceso limitado a la atención psicológica y psiquiátrica, donde el ritual de liberación puede proporcionar un marco de sentido y un alivio genuino a personas que sufren.

Lo que no admite debate es su escala: el pentecostalismo tiene entre 500 y 600 millones de seguidores en el mundo y el exorcismo es parte integral de su práctica. Ignorarlo o reducirlo a «teatro» es un error de análisis tanto como tomarlo literalmente sin contexto.

El debate contemporáneo: posesión, psiquiatría y religión

La pregunta que el exorcismo plantea a la modernidad: ¿es la posesión una realidad espiritual o una enfermedad mental mal diagnosticada?, no tiene una respuesta sencilla y los intentos de reducirla a uno de sus dos términos tienden a empobrecer el fenómeno.

Desde el lado de la psiquiatría, varios de los síntomas clásicamente asociados a la posesión (alteraciones de personalidad, voces internas, comportamientos violentos, amnesia de los episodios) son coherentes con diagnósticos como el trastorno disociativo de identidad, la esquizofrenia, la epilepsia del lóbulo temporal o el trastorno de estrés postraumático. El caso de Anneliese Michel es el ejemplo más citado de las consecuencias trágicas que puede tener tratar una enfermedad mental como una posesión demoníaca.

Desde el lado de la antropología y los estudios religiosos, la reducción de la posesión a psicopatología ignora su dimensión cultural y su eficacia simbólica. En culturas donde la posesión es un marco explicativo culturalmente reconocido, el ritual exorcista puede tener efectos terapéuticos reales no a pesar de su dimensión religiosa sino precisamente a través de ella: proporciona un nombre para el sufrimiento, una narrativa que lo explica y un procedimiento ritual que promete resolverlo.

La Iglesia católica, consciente de este debate, ha incorporado en su protocolo actual la consulta psiquiátrica previa al exorcismo mayor. Algunas diócesis han creado equipos mixtos de exorcistas y psiquiatras que trabajan conjuntamente en los casos que se les presentan. Es un reconocimiento pragmático de que la frontera entre lo espiritual y lo psicológico no siempre es clara, y de que la prudencia pastoral exige no confundir una con el otro.

El exorcismo en las principales tradiciones

TradiciónEntidad expulsadaMétodo principalEspecialista ritualTextos de referencia
Judaísmo (dybbuk)Alma errante de difuntoFórmulas cabalísticas, nombre divinoRabinoLiteratura cabalística luriánica
CatolicismoDemonioRituale Romanum, invocación de MiguelSacerdote exorcistaEvangelios, Rituale Romanum 1614/1999
IslamJinn malignoRuqya, versículos coránicosRaqiCorán, hadices del Profeta
PentecostalismoDemonio, espíritu de enfermedadNombre de Jesús, imposición de manosPastorEvangelios, Hechos de los Apóstoles
Candomblé/SanteríaEspíritu no bienvenido, energía negativaLimpiezas, ofrendas, ceremoniasBabalorixá, santeroTradición oral yoruba
Vodú haitianoLwa malicioso, alma capturadaRitual del bòkò, invocación de lwa protectoresHoungan, mamboTradición oral fon-ewe-yoruba

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Fuentes y bibliografía

Fuentes:

  • Biblia de Jerusalén: Marcos 1:23-26, 5:1-20; Lucas 10:17; Tobías 12:15.
  • Charles, R. H. (ed.) (1912). The Book of Enoch or 1 Enoch, capítulo 10. Oxford University Press, Oxford.
  • Corán 2:255, suras 72, 113, 114 en traducción de Julio Cortés, Herder, Barcelona, 2005.
  • Rituale Romanum (1614). Edición moderna en latín-español: BAC, Madrid, 2003.
  • Congregación para el Culto Divino (1999). De Exorcismis et Supplicationibus Quibusdam. Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano.

Bibliografía:

  • Levack, Brian P. (2013). The Devil Within: Possession and Exorcism in the Christian West. Yale University Press, New Haven.
  • Cuneo, Michael W. (2001). American Exorcism: Expelling Demons in the Land of Plenty. Doubleday, Nueva York.
  • Twelftree, Graham H. (1993). Jesus the Exorcist. Mohr Siebeck, Tubinga.
  • Nigal, Gedalyah (1994). Magic, Mysticism and Hasidism: The Supernatural in Jewish Thought. Jason Aronson, Nueva Jersey.
  • Rubin, Uri (1994). The Eye of the Beholder: The Life of Muhammad as Viewed by the Early Muslims. Darwin Press, Princeton.
  • Bastide, Roger (1978). The African Religions of Brazil. Johns Hopkins University Press, Baltimore.
  • Anderson, Allan (2004). An Introduction to Pentecostalism. Cambridge University Press, Cambridge.
  • Boddy, Janice (1994). «Spirit Possession Revisited: Beyond Instrumentality«. Annual Review of Anthropology, 23, 407-434.
  • Nickelsburg, George W.E. (2001). 1 Enoch: A Commentary on the Book of 1 Enoch. Fortress Press, Minneapolis.
  • Keck, David (1998). Angels and Angelology in the Middle Ages. Oxford University Press, Oxford.

Preguntas frecuentes sobre el exorcismo

¿Cuál es la diferencia entre un exorcismo menor y un exorcismo mayor en el catolicismo?

Los exorcismos menores son oraciones y bendiciones incluidas en la liturgia ordinaria —la bendición del agua, determinadas oraciones en el bautismo— que tienen una función protectora general. El exorcismo mayor es el ritual destinado a una persona que se considera poseída por un demonio, requiere autorización del obispo diocesano y solo puede realizarlo un sacerdote específicamente designado. La distinción existe desde la antigüedad cristiana y se mantiene en el ritual reformado de 1999.

¿Qué relación tienen Miguel y Rafael con el exorcismo?

Rafael es el primer exorcista documentado en la literatura bíblica: en el Libro de Tobías expulsa al demonio Asmodeo mediante el humo de los órganos de un pez, y en el Libro de Enoc ata al ángel caído Azazel en el desierto. Miguel tiene una conexión más tardía con el exorcismo, derivada de su papel como vencedor de Satanás en el Apocalipsis: la oración a San Miguel es un elemento central del ritual de exorcismo mayor católico, y su nombre se invoca explícitamente en las fórmulas de expulsión.

¿Es el dybbuk judío lo mismo que un demonio cristiano?

No. El dybbuk es el alma errante de un difunto humano que se ha adherido al cuerpo de un vivo, generalmente porque tiene asuntos pendientes o porque fue atraída por los pecados de la persona. No es una entidad maligna per se sino un alma humana desorientada. El exorcismo del dybbuk es más una forma de compasión —ayudar al alma a completar su camino— que una batalla contra el mal. El demonio cristiano, en cambio, es un ángel caído cuyo propósito es dañar a los seres humanos y apartarlos de Dios.

¿Qué es la ruqya islámica y quién puede practicarla?

La ruqya es el exorcismo islámico basado en la recitación de versículos coránicos y plegarias específicas sobre la persona afectada. Puede practicarla cualquier musulmán con conocimiento suficiente del Corán, aunque en la práctica suele realizarla un especialista llamado raqi. Los versículos más utilizados son el Ayat al-Kursi y las últimas suras del Corán. La ruqya tiene el respaldo de hadices del profeta Mahoma y está ampliamente reconocida como práctica legítima en el islam sunní.

¿Por qué el exorcismo pentecostal es tan espectacular en comparación con el católico?

El exorcismo pentecostal se realiza en un contexto litúrgico colectivo y público, con música intensa, oración congregacional y la participación activa de toda la comunidad, lo que crea un ambiente de alta carga emocional que facilita estados alterados de conciencia. El exorcismo católico mayor, en cambio, es un ritual privado, solemne y controlado, realizado por un sacerdote autorizado en un contexto íntimo. Las diferencias reflejan teologías distintas sobre la naturaleza de la comunidad cristiana y el papel del cuerpo y las emociones en la experiencia religiosa.

¿Está científicamente demostrado que la posesión demoníaca existe?

La ciencia no puede pronunciarse sobre la existencia de entidades espirituales, que están fuera de su ámbito metodológico. Lo que sí puede documentar es que los síntomas asociados a la posesión —alteraciones de personalidad, voces, comportamientos violentos, amnesia— son coherentes con diagnósticos psiquiátricos reconocidos. La psiquiatría y la neurología han identificado correlatos físicos para muchos de estos síntomas. Esto no prueba que la posesión no exista, pero sí que el diagnóstico psiquiátrico debe descartarse antes de proceder a un exorcismo, como exige el protocolo católico actual.

¿El exorcismo es solo una práctica del pasado?

No. El exorcismo es una práctica viva en múltiples tradiciones religiosas contemporáneas. La Iglesia católica reporta un aumento de solicitudes de exorcismo en las últimas décadas y ha incrementado el número de exorcistas autorizados en varios países. La ruqya islámica tiene una demanda creciente en el mundo árabe y entre las diásporas musulmanas de Europa. El exorcismo pentecostal es practicado por cientos de millones de personas en América Latina, África y Asia. Y las tradiciones afroamericanas mantienen sus rituales de expulsión como parte integral de su práctica religiosa.

Tags: DemonologíaOcultismoReligiones del mundo
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