Entre los textos de la biblioteca de Nag Hammadi hay uno que no se parece a ningún otro. No cuenta la creación del mundo, no narra la caída de Sofía, no menciona a Cristo ni a los apóstoles. Es un poema en el que una voz femenina habla en primera persona y se define a través de contradicciones imposibles: soy la primera y la última, soy la honrada y la despreciada, soy la prostituta y la santa, soy la esposa y la virgen, soy la madre y la hija. A lo largo de unas pocas páginas, esa voz acumula decenas de paradojas, desafía a quienes la escuchan, los acusa de odiarla y de amarla a la vez y les promete que quienes la encuentren vivirán y no volverán a morir.
El texto se titula El trueno: mente perfecta y se conserva en una única copia en el Códice VI de Nag Hammadi. Nadie sabe con certeza quién lo escribió, cuándo, ni quién es la mujer que habla. Los investigadores han propuesto que es Sofía, la Sabiduría divina, Barbeló, la Madre suprema de los setianos, Eva, la primera mujer, Isis, la gran diosa egipcia o el alma humana. Algunos piensan que el poema es un enigma cuya respuesta nunca se revela. Ni siquiera está claro que sea un texto gnóstico.
Lo que sí está claro es su fuerza. El trueno es probablemente el texto de Nag Hammadi más leído fuera del ámbito académico. La escritora Toni Morrison, premio Nobel de Literatura, usó versos suyos como epígrafe en dos de sus novelas; Umberto Eco lo citó en El péndulo de Foucault; inspiró un cortometraje dirigido por Ridley Scott y su hija Jordan Scott y se ha convertido en un texto de referencia para la espiritualidad contemporánea y para el pensamiento feminista, que ha visto en esa voz que lo abarca todo una imagen de lo divino femenino.
Este artículo explica qué es El trueno: mente perfecta, qué dice, de dónde pueden proceder sus paradojas y por qué un poema de hace casi 2.000 años sigue resultando tan actual.
Un texto sin parangón
El trueno: mente perfecta ocupa unas nueve páginas del Códice VI de Nag Hammadi, el mismo que contiene los Hechos de Pedro y los doce apóstoles, un fragmento de la República de Platón y varios textos herméticos. Es el segundo tratado del códice y el único ejemplar que se conserva. Está escrito en copto sahídico y es, casi con seguridad, la traducción de un original griego perdido.
No sabemos cuándo se escribió el original y las propuestas van desde el siglo I a.C. hasta el siglo III d.C. La falta de elementos claramente cristianos o gnósticos hace difícil situarlo y algunos investigadores piensan que podría ser anterior al cristianismo.
El estado del manuscrito es razonablemente bueno, aunque tiene algunas lagunas. La edición crítica de referencia en francés es la de Paul-Hubert Poirier, de 1995. En inglés, la traducción más difundida durante décadas fue la de George MacRae, incluida en la colección de Nag Hammadi dirigida por James Robinson. En 2010, un equipo encabezado por Hal Taussig publicó una nueva traducción y un estudio que renovaron el interés por el texto.
El título
El título del texto es, como todo en él, enigmático. En griego sería algo como Brontē: nous teleios: el trueno, intelecto perfecto o mente perfecta.
El trueno era en la Antigüedad una de las formas más antiguas de la voz divina. En la mitología griega, el trueno es el arma y la voz de Zeus. En la Biblia hebrea, Dios habla desde el trueno en el monte Sinaí y los salmos describen la voz del Señor como un trueno sobre las aguas. En el Evangelio de Juan, cuando Jesús pide al Padre que glorifique su nombre, se oye una voz del cielo que la multitud interpreta como un trueno y Jesús llamó a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, Boanerges, los hijos del trueno.
La mente perfecta o intelecto perfecto remite al vocabulario filosófico de la época, en el que el intelecto divino, el nous, era el principio supremo del pensamiento. En los textos setianos de Nag Hammadi, la expresión intelecto perfecto se aplica a veces a Barbeló, la primera emanación del Dios supremo.
El título sugiere así que la voz que habla en el poema es una voz divina, poderosa y súbita como el trueno, que procede del pensamiento supremo.
Lo que dice la voz
El poema comienza con una presentación. La voz dice que ha sido enviada desde el poder y que ha venido a quienes reflexionan sobre ella y que se ha encontrado entre quienes la buscan. Pide a sus oyentes que la miren y la escuchen y que no la ignoren.
A partir de ahí, el texto se construye con una serie de afirmaciones en primera persona, muchas de ellas en forma de pares opuestos. La voz dice que es la primera y la última, la honrada y la despreciada, la prostituta y la santa, la esposa y la virgen, la madre y la hija. Dice ser los miembros de su madre, la estéril que tiene muchos hijos, aquella cuya boda es grande y que no ha tomado marido. Se presenta como la novia y el novio y añade que fue su marido quien la engendró, que es la madre de su padre, la hermana de su marido, y que él es su descendencia.
Las paradojas no son solo de parentesco. La voz se define también como el silencio incomprensible y la idea cuyo recuerdo es frecuente, como la voz de sonido múltiple y la palabra de muchas apariencias, como la pronunciación de su propio nombre. Es el conocimiento y la ignorancia, la vergüenza y la audacia, la fuerza y el temor, la guerra y la paz. Es la unión y la disolución, la que mantiene unido y la que deshace.
En otro pasaje, la voz se dirige a distintos pueblos. Pregunta a los griegos por qué la odian, si es porque es una bárbara entre los bárbaros y afirma que es la sabiduría de los griegos y el conocimiento de los bárbaros, el juicio de los griegos y de los bárbaros.
El tono del desafío
Lo que distingue a El trueno de otros textos con afirmaciones del tipo yo soy es su tono. La voz no se limita a proclamar su grandeza, sino que interpela a sus oyentes con reproches y exigencias. Les pregunta por qué la odian, por qué la aman, por qué la desprecian. Les dice que quienes la niegan la confiesan y que quienes la confiesan la niegan. Les pide que no la miren con desprecio cuando la vean en el estiércol y que no la abandonen cuando la encuentren entre los desechos.
El poema exige una actitud activa. La voz quiere ser escuchada, reconocida y buscada y desconfía de quienes creen haberla comprendido. Su naturaleza contradictoria es, en parte, una forma de impedir que nadie la reduzca a una sola definición.
El final
El texto termina con un pasaje más oscuro sobre las numerosas formas agradables que existen en los pecados, las pasiones y los placeres pasajeros, que los hombres abrazan hasta que se vuelven sobrios y suben a su lugar de reposo. Quienes lo hagan, dice la voz, la encontrarán allí, vivirán y no volverán a morir.
El final sugiere que el poema, pese a su forma lírica, tiene una intención salvífica: la voz que se presenta a través de las paradojas es la que conduce a la vida verdadera.
¿Quién habla?
La gran pregunta que plantea El trueno es la identidad de la voz que habla. El texto no la nombra en ningún momento y los investigadores han propuesto diversas respuestas.
Sofía o Barbeló
La interpretación más extendida en el ámbito de los estudios gnósticos identifica a la voz con una figura divina femenina del gnosticismo. Puede ser Sofía, la Sabiduría, que en los mitos gnósticos es a la vez una realidad divina y una figura caída, lo que explicaría las contradicciones del poema: santa y prostituta, honrada y despreciada. O puede ser Barbeló, la Madre suprema de los setianos, a quien los textos setianos llaman intelecto perfecto y presentan como la voz y el pensamiento del Padre.
Un texto de Nag Hammadi refuerza esta lectura. En la Protennoia trimorfa, Barbeló habla también en primera persona y se presenta como el pensamiento que habita en la luz, la voz que habla en todos los seres, la invisible dentro del Todo. El estilo y algunas expresiones son muy parecidos a los de El trueno.
Eva
Otra interpretación relaciona la voz con Eva. En dos textos de Nag Hammadi, Sobre el origen del mundo y la Hipóstasis de los arcontes, Eva, en su forma espiritual, se presenta con una serie de afirmaciones muy parecidas a las de El trueno. En Sobre el origen del mundo, dice ser la parte de su madre, la madre, la mujer, la virgen, la embarazada, la que da a luz, la que consuela los dolores del parto y añade que su marido es quien la engendró, que ella es su madre y que él es su padre y su señor.
La coincidencia es tan estrecha que muchos investigadores piensan que ambos textos procedían de una misma tradición, o que uno se inspiró en el otro. En la mitología setiana, Eva es mucho más que la primera mujer: es la manifestación del principio luminoso que despierta a Adán.
Isis
Algunos investigadores han señalado los parecidos entre El trueno y las aretalogías de Isis, los himnos en los que la gran diosa egipcia proclamaba sus poderes en primera persona. En una inscripción encontrada en Cime, en Asia Menor, Isis dice ser la soberana de toda la tierra, la que separó la tierra del cielo, la que es llamada divina entre las mujeres, la esposa y la hermana del rey Osiris. El culto de Isis estaba muy extendido en el Mediterráneo de los primeros siglos y su estilo de autopresentación pudo influir en el autor del poema.
La Sabiduría bíblica
La tradición judía ofrece también un modelo. En el libro de los Proverbios, la Sabiduría se presenta en primera persona: el Señor me creó al principio de su camino, antes de sus obras más antiguas. En el Eclesiástico, la Sabiduría dice haber salido de la boca del Altísimo y haber cubierto la tierra como una niebla. El autor de El trueno pudo inspirarse en estos textos, que también usaban una voz femenina y divina.
Un enigma
El investigador estadounidense Bentley Layton propuso en 1986 una lectura distinta: El trueno sería un enigma, un acertijo en verso, como los que se componían en la Antigüedad, en el que una voz describe sus rasgos de forma contradictoria y el lector debe adivinar quién es. Según Layton, la respuesta podría ser Eva, o quizá una figura más abstracta.
Otros investigadores, como el equipo de Hal Taussig, han defendido que la ambigüedad es deliberada y constituye el sentido mismo del texto. La voz no tiene una identidad única porque su propósito es desbordar cualquier identidad y mostrar que lo divino abarca todos los contrarios.
Paralelos de la voz del Trueno
| Texto | Quién habla | Rasgos comunes con El trueno |
|---|---|---|
| Protennoia trimorfa (Nag Hammadi) | Barbeló, el primer Pensamiento | Voz en primera persona, presencia en todo, silencio y palabra |
| Sobre el origen del mundo (Nag Hammadi) | Eva espiritual | Paradojas de parentesco: madre, hija, esposa, virgen |
| Aretalogía de Isis (inscripción de Cime) | La diosa Isis | Proclamación de poderes en primera persona, esposa y hermana |
| Proverbios 8 y Eclesiástico 24 | La Sabiduría divina | Voz femenina que existe desde el principio y llama a los hombres |
| Evangelio de Juan | Jesús | Fórmulas «yo soy» con valor revelador |
| Heráclito | El filósofo | Unidad de los contrarios: guerra y paz, camino arriba y abajo |
¿Es un texto gnóstico?
El trueno se encontró en Nag Hammadi junto a textos gnósticos y su lenguaje tiene algunos rasgos que pueden relacionarse con el gnosticismo: la figura femenina divina, el contraste entre lo superior y lo inferior, la promesa final de vida para quienes la encuentren. Su parecido con la Protennoia trimorfa y con Sobre el origen del mundo lo acerca a la tradición setiana.
Pero el texto no tiene ninguno de los elementos que definen el gnosticismo mitológico. No habla del Dios supremo incognoscible ni del Demiurgo, no narra la caída de Sofía ni la creación del mundo por los arcontes y no menciona a Cristo. Algunos investigadores piensan que es un texto de la sabiduría judía helenística, de un ambiente cercano al de Filón de Alejandría; otros lo consideran una obra de la religiosidad grecoegipcia, cercana al culto de Isis y otros creen que fue escrito por gnósticos que usaron una forma poética tradicional.
Lo más probable es que El trueno fuera un texto que circuló en distintos ambientes y que los gnósticos leyeron a la luz de su propio mito. Quienes reunieron los códices de Nag Hammadi lo consideraron lo bastante valioso como para copiarlo junto a otros textos que no eran gnósticos, como Platón y los tratados herméticos.
Las paradojas y la filosofía
La forma paradójica de El trueno no era una rareza en el pensamiento antiguo. El filósofo Heráclito de Éfeso, en el siglo VI a.C., había construido su filosofía sobre la unidad de los contrarios. Para Heráclito, el camino hacia arriba y el camino hacia abajo son uno y el mismo, Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, saciedad y hambre. Los contrarios no se excluyen, sino que forman una unidad más profunda.
En la tradición mística posterior, la teología negativa y la coincidencia de los opuestos se convirtieron en formas de hablar de lo divino. Nicolás de Cusa, en el siglo XV, definió a Dios como la coincidentia oppositorum, la coincidencia de los contrarios. El trueno anticipa esta idea en forma poética: la voz divina es a la vez todas las cosas y sus opuestos, porque está por encima de las distinciones del mundo.
Un texto para el mundo moderno
Desde su publicación, El trueno: mente perfecta ha tenido una difusión extraordinaria fuera del ámbito académico.
La escritora estadounidense Toni Morrison, premio Nobel de Literatura en 1993, usó versos de El trueno como epígrafe en dos de sus novelas, Jazz, de 1992 y Paraíso, de 1997. En Jazz, el epígrafe procede del pasaje en el que la voz dice ser el nombre del sonido y el sonido del nombre. Morrison encontró en el poema una voz femenina que se resiste a ser definida por los demás.
Umberto Eco lo citó como epígrafe de uno de los capítulos de El péndulo de Foucault, su novela de 1988 sobre las sociedades secretas y las teorías conspirativas, donde aparece junto a citas de textos herméticos, cabalísticos y ocultistas.
En 2005, Ridley Scott y su hija Jordan Scott dirigieron un cortometraje titulado Thunder Perfect Mind, producido por la firma de moda Prada, en el que una mujer recorre distintos escenarios mientras una voz recita el poema.
La teología feminista y la espiritualidad contemporánea han visto en El trueno una de las expresiones más poderosas de lo divino femenino en la Antigüedad. Su voz, que reúne a la santa y a la prostituta, a la madre y a la virgen, a la honrada y a la despreciada, se ha interpretado como una afirmación de la complejidad de la experiencia de las mujeres y como una crítica a las categorías con las que la tradición las ha encasillado.
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Fuentes y bibliografía
Ediciones y traducciones:
- MacRae, George W. «The Thunder: Perfect Mind». En Robinson, James M. (ed.), The Nag Hammadi Library in English. Leiden: Brill, 1988.
- Meyer, Marvin (ed.). The Nag Hammadi Scriptures. Nueva York: HarperOne, 2007.
- Piñero, Antonio; Montserrat Torrents, José y García Bazán, Francisco (eds.). Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi. 3 vols. Madrid: Trotta, 1997-2000.
- Poirier, Paul-Hubert. Le Tonnerre, intellect parfait. Quebec: Presses de l’Université Laval, 1995.
- Taussig, Hal; Calaway, Jared; Kotrosits, Maia; Lillie, Celene y Lasser, Justin. The Thunder: Perfect Mind. A New Translation and Introduction. Nueva York: Palgrave Macmillan, 2010.
Estudios:
- Brakke, David. The Gnostics: Myth, Ritual, and Diversity in Early Christianity. Cambridge: Harvard University Press, 2010.
- King, Karen L. (ed.). Images of the Feminine in Gnosticism. Filadelfia: Fortress Press, 1988.
- Layton, Bentley. «The Riddle of the Thunder (NHC VI,2): The Function of Paradox in a Gnostic Text from Nag Hammadi». En Hedrick, Charles W. y Hodgson, Robert (eds.), Nag Hammadi, Gnosticism, and Early Christianity. Peabody: Hendrickson, 1986.
- McGuire, Anne. «Thunder, Perfect Mind». En Schüssler Fiorenza, Elisabeth (ed.), Searching the Scriptures. Vol. 2: A Feminist Commentary. Nueva York: Crossroad, 1994.
- Pagels, Elaine. Los evangelios gnósticos. Barcelona: Crítica, 1982.
Preguntas frecuentes sobre El trueno
¿Qué es El trueno: mente perfecta?
Es un poema conservado en copto en el Códice VI de la biblioteca de Nag Hammadi, descubierta en Egipto en 1945. En él, una voz femenina habla en primera persona y se define mediante paradojas, como la primera y la última, la prostituta y la santa, la esposa y la virgen. No menciona a Cristo ni contiene el mito gnóstico, y su fecha de composición es incierta.
¿Quién es la voz que habla en El trueno?
El texto no lo dice. Los investigadores han propuesto que es Sofía, la Sabiduría divina, Barbeló, la Madre suprema del gnosticismo setiano, Eva en su forma espiritual, la diosa Isis o la Sabiduría de la Biblia hebrea. Algunos piensan que es un enigma deliberado y que la ambigüedad forma parte de su sentido.
¿Qué significa el título?
El trueno era en la Antigüedad una de las formas de la voz divina, tanto en la mitología griega como en la Biblia. La mente perfecta o intelecto perfecto es una expresión filosófica que en los textos setianos se aplica a Barbeló. El título sugiere que la voz del poema es una voz divina procedente del pensamiento supremo.
¿Es El trueno un texto gnóstico?
No con seguridad. Se encontró en Nag Hammadi y tiene parecidos con textos setianos como la Protennoia trimorfa y Sobre el origen del mundo, pero no contiene los elementos característicos del gnosticismo mitológico, como el Demiurgo o la caída de Sofía. Puede proceder de la sabiduría judía helenística o de la religiosidad grecoegipcia, y los gnósticos lo habrían leído a su manera.
¿Qué relación tiene El trueno con Toni Morrison?
La escritora estadounidense Toni Morrison, premio Nobel de Literatura, usó versos de El trueno como epígrafe en sus novelas Jazz, de 1992, y Paraíso, de 1997. El poema le ofrecía una voz femenina que se resiste a ser definida y que abarca todas las contradicciones.
¿Cuál es la frase más conocida de El trueno?
Probablemente el comienzo de las paradojas, en el que la voz dice ser la primera y la última, la honrada y la despreciada, la prostituta y la santa, la esposa y la virgen. Es el pasaje más citado del texto en la literatura, el cine y las redes sociales.
Nota editorial: las infografías e ilustraciones de este artículo han sido desarrolladas con asistencia de herramientas de Inteligencia Artificial para la recreación artística de personajes y entornos históricos.









