¿Alejandro Magno murió envenenado?

Muchos son los misterios que rodean la muerte del líder macedonio Alejandro Magno. La defunción de aquel que construyera el Imperio helenístico más extenso de la historia de la Antigua Grecia, se produjo en el año 323 a.C., a la edad de 32 años.

Ahora, investigadores del Centro Nacional de Toxicología y de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), como el Dr. Leo Schep, se cuestionan las teorías clásicas sobre la muerte del emperador, que la atribuían a causas naturales o bien a conspiraciones por parte de su círculo de favoritos durante un banquete.

alejandro magno

El propio Dr. Schep ha estudiado las causas durante una década y ha calificado las teorías por envenenamiento con arsénico o estricnina de irrisorias. Los resultados de sus investigaciones, en colaboración con otros expertos de la Universidad de Otago como el Dr. Pat Wheatly, han concluido que el verdadero veneno que acabó con la vida de Alejandro fue una sustancia inocua extraída de una planta conocida como Veratrum album (ballestera blanca).

Según estos estudios, el veneno fue fermentado y camuflado en forma de vino. Una teoría no desestimable dado que la sustancia era conocida entre los griegos antiguos y solía utilizarse en pequeñas cantidades con fines medicinales como, por ejemplo, para inducir el vómito.

La solución fermentada, aunque amarga, podría haber pasado desapercibida al ser ingerida mezclada con el vino. También se explicaría de esta manera los doce largos días de agonía que sufrió el emperador antes de su muerte, dados los efectos de la planta en el organismo humano. Otras sustancias venenosas como la cicuta, el acónito, el ajenjo o el azafrán “mataperros“, habrían tenido un efecto más rápido y habrían terminado con su vida en menos tiempo.

Sobre las investigaciones, que comenzaron en 2003 cuando una compañía que trabajaba para la BBC pidió al dr. Schep su colaboración en un documental, él mismo ha declarado que fueron un auténtico reto y que sus resultados fueron sorprendentes para todo el equipo, al dar con una explicación verosímil de las causas.

Con todo, si Alejandro fue envenenando o no es todavía un misterio por resolver.

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.