Descubren la tumba del rey Senebkay en Abydos

El equipo del Museo Penn, de la Universidad de Pennsylvania, en colaboración con el Consejo Supremo Egipcio de Antigüedades, ha descubierto recientemente indicios arqueológicos de la posible existencia de una dinastía perdida de faraones en Abydos, que habría gobernado entre los años 1650 y 1600 a.C.

tumba del faraon senebkay

Los arqueólogos se sorprendieron al toparse con un gran yacimiento funerario real al sur de Abydos, que ha sido identificado como el enterramiento del faraón Senebkay, fechado hacia el 1650 a. C. El complejo funerario destaca por una gran cámara de cuarcita roja transportada desde Gebel Ahmar (actual El Cairo) hasta Abydos, y que albergaba un sarcófago de 60 toneladas cuyo propietario no ha sido identificado.

esqueleto faraon senebkay
Esqueleto de Senebkay. Crédito: Penn Museum

Las pasadas semanas las investigaciones han concluido que el gran sarcófago de cuarcita fue trasladado de la tumba del faraón Sebekhotep I (el primer rey de la Dinastía XIII), encontrándose fragmentos de una estela funeraria del mencionado monarca en este enterramiento. Con ello, la cámara funeraria aún no ha podido ser identificada, aunque su construcción se corresponde con el período del Imperio Medio (2050-1750 a.C).

Al parecer, una serie de reyes que reinaron en época posterior, durante el Segundo Período Intermedio (1800-1550 a. C), reutilizaron los materiales de la tumba de Sebekhotep para fabricar las suyas propias. Muchos de estos faraones no han podido ser reconocidos, pero el dr. Wegner y Kevin Cahail, estudiante de doctorado, ambos del Departamento de Lenguas y Civilizaciones de Oriente Medio de la Universidad de Pennsylvania, han identificado la tumba del 1650 a.C. como perteneciente al faraón ya citado Senebkay.

decoracion tumba senebkay

La tumba de Senebkay consta de cuatro cámaras con entierros o nichos de caliza, una de ellas, la cámara mortuoria, decorada además con interesantes pinturas de diversas deidades como Nut, Neftis y Selket. El reconocimiento del nombre del faraón ha sido posible gracias a los textos que acompañan a estas imágenes, donde se intitula “el Rey del Alto y el Bajo Egipto, Wosebire, el hijo de Ra, Senebkay”.

escena de a tumba de Senebkay
Escena de la tumba de Senebkay. Crédito: Museo Penn

Desgraciadamente, los ladrones de tumbas saquearon el enterramiento en el pasado, dividiendo la momia del faraón en fragmentos y retirando la cobertura dorada del sarcófago. Con todo, se han encontrado objetos del ajuar funerario del faraón entre los restos del sarcófago: una máscara funeraria y una caja canópica que contendría los órganos extraídos durante la momificación. Los estudios y la recomposición del cadáver indican que se trataba de un hombre de unos 1,75 metros de altura y que murió hacia la edad de 45 años.

cartucho senebkay
Cartucho del rey Senebkay encontrada en su tumba. Crédito: Penn Museum.

El valor esencial de estos hallazgos radica en que han contribuido sustancialmente a arrojar luz sobre el desconocido, a la par que turbulento Segundo Período Intermedio. Partiendo de las teorías de 1997 del egiptólogo K. Ryoth, se ha determinado la existencia de una dinastía perdida en Abydos que habría reinado al mismo tiempo que las Dinastías XV (Hicsos) y XVI (Tebas), y de la que el faraón Senebkay sería uno de los primeros gobernantes. Esta serie de reyes emplazaron sus tumbas en áreas próximas a los enterramientos reales del Imperio Medio.

Crédito imágenes: Penn Museum

Romántico, en el sentido artístico de la palabra. En mi adolescencia tanto familiares como amigos me recordaban una y otra vez que era un humanista empedernido, pues pasaba el rato haciendo lo que quizás otros no tanto, creyéndome Bécquer, inmerso en mis propias fantasías artísticas, en libros y películas, deseando constantemente viajar y explorar mundo, admirado por mi pasado histórico y por las maravillosas producciones del ser humano. Por ello decidí estudiar Historia y simultanear con Historia del Arte, porque me parecía la manera más adecuada de llevar a cabo las habilidades y pasiones que me caracterizan: leer, escribir, viajar, investigar, conocer, dar a conocer, educar. La divulgación es otra de mis motivaciones, pues entiendo que no hay palabra que tenga valor real si no es porque haya sido transmitida con eficacia. Y con ello, tengo la determinación de que todo lo que haga en mi vida tenga un fin didáctico.