Inicio Mitología Nórdica La festividad del Yule vikingo, historia de las ‘navidades vikingas’

La festividad del Yule vikingo, historia de las ‘navidades vikingas’

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Festividad del Yule vikingo. Historia y características. Crédito: Dominio Público.
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Alrededor del globo podemos ver a través de la historia, como multitud de civilizaciones ancestrales tenían la costumbre de celebrar el solsticio de invierno con la reunión de todo el pueblo y la familia, con el fin de realizar rituales para sus dioses a la par que celebrar el fin de un ciclo para dar con un nuevo comienzo.

En los pueblos germanos, específicamente los pueblos nórdicos, tenían una celebración en estos días que podría considerarse un antecedente de las navidades modernas, ya que los vikingos acostumbraron reunirse, adornar un árbol, celebrar grandes banquetes y compartir regalos.

¿Qué era el Yule de los vikingos?

Se conoce como Yule a las celebraciones de los vikingos por el solsticio de invierno, manteniendo durante doce días el ambiente festivo que se mezclaba con rituales, además de alegrar a los dioses con sacrificios para obtener en el futuro, una buena cosecha.

Las celebraciones iniciaban el día 21 de diciembre que es el momento del solsticio, y terminaban el día 1 de enero; siendo el 24 de diciembre un día especial ya que era considerada la “noche de las madres”, quienes tenían una participación destacada durante los rituales del Yule.

¿Cuál es el origen del Yule?

Al igual que sucede con las Saturnales romanas, todo parece indicar que la celebración del Yule antecede a los propios vikingos, ya que según estudios lingüísticos y etimológicos, existen referencias a esta festividad al revisar los nombres de los antiguos meses germanos.

Los germanos primitivos poseían dos meses que hacen clara referencia al Yule, a saber: el mes Jéola que significa “antes del Yule”, y el mes Aeftera Jéola que quiere decir “después del Yule”.

Con estos vocablos antiguos fruto de la lengua germana indoeuropea, los investigadores han logrado develar que la celebración es mucho más antigua de lo que se pensaba.

¿Cómo celebraban los vikingos el Yule?

El sacrificio

Todo iniciaba el 21 de diciembre con un sacrificio a los dioses, especialmente a Freya diosa de la fertilidad y Thor, quien también tenía incidencia en el clima y el bienestar de los seres humanos.

Algunas fuentes afirman que en algún momento de la celebración, el sacrificado era un niño del pueblo que era elegido por la comunidad. Sin embargo, con el paso del tiempo se sacrificaron animales que luego se comían en el banquete.

Durante este ritual de sacrificio era común observar a las matronas del pueblo tener papel privilegiado, estaban presentes durante el sacrificio y luego se encargaban de cortar las hojas del árbol de fresno con el que las personas ornamentaban sus viviendas.

Yule
Preparación del tronco de Yule en 1882. Crédito: Depositphotos.

Estas ramas y hojas del fresno eran consideradas sagradas por los antiguos vikingos, era común guardarlas durante el año.

Por su parte, el tronco del árbol que había sido utilizado para colgar el animal sacrificado y cortar sus ramas el año anterior, en el Yuke era quemado durante toda la celebración con la finalidad de ahuyentar a los malos espíritus, además de que las cenizas del tronco eran esparcidas por los campos de cosecha para atraer la abundancia y fertilidad.

El Banquete de Yule

Luego de los sacrificios y rituales de apertura del Yule, la comunidad pasaba a reunirse en torno a hogueras para comer en un gran banquete, en el que se servían los animales sacrificados y tomar infusiones de hierbas, o la tradicional cerveza vikinga, aunque para la celebración del Yule realizaba una cerveza especial.

Durante el banquete era común recordar a los amigos y familiares fallecidos, en ocasiones el banquete se hacía en el lugar donde estaban enterrados los fallecidos, ya que se creía que la brecha entre el mundo de los vivos y los muertos era mucho más ligera, en los días del Yule.

Uno de los platos más emblemáticos de esta celebración vikinga fue el Jamón de Yule, que terminaría adaptándose al jamón de navidad moderno, cuando los cristianos adaptaron esta celebración y adoptaron esta comida.

El Yggdrasil

Yule
Yggdrasil, el Árbol de la Vida vikingo. Crédito: Depositphotos.

Así como la comunidad tomaba un fresno en el que realizaban sacrificios y otros rituales, en las casas vikingas se acostumbraba colocar una hoja de muérdago o del fresno cortado, aunque algunos también colocaban un pequeño árbol de fresno al interior de sus casas, el cual era ornamentado con piñas y follaje, representando así a Yggdrasil.

La presencia de un árbol de hoja perenne era un símbolo que representaba la regeneración de la naturaleza, en momentos en que los días eran más cortos mientras que todo el ambiente estaba plagado de nieve.

El Yule y los regalos

Durante las celebraciones del Yule era común que los amigos y familiares se dieran regalos, ya que la hospitalidad, cordialidad junto a la camaradería, eran su sello distintivo.

En este sentido, los vikingos acostumbraban entregar regalos útiles como armas, herramientas, utensilios, ropa; o regalos simbólicos que podrían ser artesanías, joyas, etc.

Dicha tradición se mantuvo hasta los tiempos de la cristiandad, que al asimilar las tradiciones paganas al cristianismo, mantuvieron viva la costumbre de dar regalos en navidad.

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Nací en Mérida, un estado andino de Venezuela pero me crié en Caracas la ciudad donde crecí, observando el Ávila y haciéndome las preguntas más importantes sobre la vida, la sociedad y el universo, rodeado de árboles y el sabor agridulce de toda gran ciudad. En el trayecto de mi vida, conocí las calles y sus gentes, las cuales me ayudaron a formarme un mejor criterio de la existencia humana y las ciencias sociales, para luego estudiar en la Universidad Central de Venezuela, donde me he formado como historiador y pensador social. La lectura es uno de mis grandes vínculos con el pasado y la esencia de la humanidad, ya que como dijo Descartes, leer es como tener una conversación con las grandes mentes de la historia; el ajedrez es otra de mis grandes pasiones, ya que me ha ayudado a desarrollar una mejor comprensión de la vida, que junto a la música, forman los tres pilares de mis gustos actuales. Soy familiar, amante de la naturaleza y los animales, porque en ellos ves la esencia de la filosofía y de Dios.

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