El voto de la mujer en España y el debate de las Cortes de 1930

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Las mujeres votaron por primera vez en España en 1933. Crédito: Dominio Público

El 30 de septiembre 1930 se produjo en las Cortes Españolas una sesión para debatir la aprobación del derecho de voto de las mujeres.

Entre los diputados de los partidos presentes se encontraba Clara Campoamor, diputada del Partido Radical por Madrid, partidaria de la concesión del sufragio femenino porque las mujeres habían participado en la política y debían pensar que pertenecían a la República, y no ser rechazadas por ella.

Según ella, las mujeres no ponían en peligro la existencia de la República precisamente porque ellas se habían alzado en contra de la dictadura del período anterior.

Campoamor expresa su indignación frente a la enmienda presentada por los opositores a la concesión del voto femenino y explica que no se puede legislar sin tener en cuenta la participación y la perspectiva de la mitad de los votantes, que son las mujeres. Al mismo tiempo, se opone a los argumentos de Victoria Kent esgrimiendo que las mujeres lucharon en varios alzamientos en mayor número que los hombres.

Una frase de Campoamor para sintetizar estas ideas:

¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita largos años de República, para demostrar su capacidad?

En la sesión del día siguiente, 1 de octubre, el debate prosiguió.

Contrario a la perspectiva de Clara Campoamor, tanto Victoria Kent como José Álvarez Buylla, éste del Partido Radical, votaron “no” a la concesión del voto femenino con el fin de proteger la República, defendiendo su buen funcionamiento. Asimismo, es destacable Margarita Nelken que también rechazó la aprobación del sufragio femenino.

Kent propuso aplazar o condicionar el derecho de voto femenino porque prefería dejar pasar unos años de “convivencia” con el nuevo sistema político.

Creo que su aplazamiento sería más beneficioso después de unos años de estar con la República y apreciar sus beneficios. Que vean las mujeres que este sistema político ha traído a España lo que no ha traído la monarquía, esas escuelas, laboratorios, Universidades populares, Centros de Cultura donde la mujer puede depositar a sus hijos para hacerlos verdaderamente ciudadanos.

Según Victoria Kent, al aprobar el derecho a voto de las mujeres se corría el riesgo de que éstas votaran a la derecha poniendo en peligro la República.

Campoamor defendía su perspectiva con preguntas:

¿Quién protestó y se levantó en Zaragoza cuando la guerra de Cuba más que las mujeres? […] ¡Las mujeres! ¿Es que las mujeres no han luchado por la República? […] ¿No pagan impuestos para sostener el Estado en la misma forma que los varones? […] Precisamente porque la República me importa tanto, entiendo que sería un gravísimo error apartar a la mujer del derecho del voto.

Por su parte, el diputado de Lliga Regionalista, Manuel Carrasco Formiguera, votó a favor de la concesión del voto femenino, esgrimiendo para defender a Campoamor:

Lo que no puede hacer la República es admitir el principio de la igualdad de derechos de los dos sexos y después excluir del derecho de voto a la mitad de los ciudadanos españoles

A pesar de los impedimentos que supusieron algunos grupos como el Partido Radical, Acción Republicana y el Partido Radical Socialista, la votación resultó en 161 votos a favor y 121 en contra, con lo cual la ley que concedía el sufragio femenino se aprobó.

Este debate en las Cortes demuestra una contradicción en la República, que proclamaba el principio de igualdad de derechos de ambos sexos, al mismo tiempo que cuestionaba e impedía el derecho a voto de las mujeres.

Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken
Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken

Es también llamativo que Campoamor, diputada feminista de centro fuera la defensora del sufragio femenino, mientras que las dos diputadas de izquierda, esto es Victoria Kent y Margarita Nelken, se mostraran reacias.

En este episodio de la democracia española se puede constatar que, a pesar de la proclamación de la República el 14 de abril de 1931, fue complicada la aprobación de derechos fundamentales en la sociedad española del momento como es el voto de la mujer, debido al desacuerdo entre los representantes políticos.

Es decir, que la simple aprobación de la República no era sino un solo paso que España debía tomar en un camino muy largo aún por recorrer.

Existen varios factores que posibilitaron esta coyuntura política. Uno de ellos fue la represión de la dictadura del General Miguel Primo de Rivera (1923-1930). A esto hay que añadir el papel desempeñado por grandes figuras del momento como José Ortega y Gasset que apoyaron el cambio político. Se produjo pues, un sentimiento de rechazo hacia la Monarquía.

El 12 de abril de 1931 se celebraron unas elecciones municipales en las que los partidos socialista y republicano vencieron a los monárquicos. Dos días después, se proclamó la República.

ortega y gasset
José Ortega y Gasset

Previamente, solo podían votar varones de 23 años de edad como mínimo. Si bien las mujeres y los sacerdotes podían presentar candidaturas para ser elegidos, ellas no pudieron votar legalmente hasta la aprobación de la Constitución republicana de 1931, y ejercieron por primera vez este derecho en las elecciones de 1933.

El artículo 36 de la constitución de 1931 reconoce derechos electorales a las mujeres: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinan las leyes”.

Esta Ley de leyes es muy importante para España porque supone su modernización en materia de reconocimiento de derechos y libertades, imprescindible para la democracia.

El sufragio universal masculino en España se aprobó en 1890, pero las mujeres no pudieron participar en la vida pública ni luchar por su situación social y profesional hasta la segunda década del siglo XX.

En esta época surgieron movimientos a favor de la emancipación de la mujer, apoyándose en teorías feministas que reclamaban reformas legislativas referentes al matrimonio, divorcio, custodia sobre los hijos, igualdad de oportunidades y laborales.

A pesar del gran avance que se ha realizado actualmente, algunos de estos derechos aún no se llevan a la práctica.

El movimiento feminista de Gran Bretaña en el siglo XX merece mención porque adquiere mucha fuerza, sobre todo tras el papel desempeñado por las mujeres en la Primera Guerra Mundial, que cubrieron los puestos de trabajo de los hombres en el frente.

Esta situación incrementó su reconocimiento en la sociedad y economía del país. Así, en la Gran Bretaña de 1918 las mujeres mayores de 30 años obtuvieron el voto. Entre 1905 y 1917 se concede el voto femenino en Finlandia, Rusia, Dinamarca y Noruega.

En España, lo más parecido ocurrió en 1924 en plena dictadura del General Primo de Rivera, que permitió presentarse como concejalas a las mujeres mayores de 23 años cabeza de familia y capaces de leer y escribir; y concedió el voto a las mayores de 25 siempre que fueran independientes de patria potestad o tutela del marido, para que no pudieran votar lo contrario a éste. Sin embargo, se trata de una dictadura, con lo que no hubo oportunidad de ejercer elecciones.

Actualmente estudio Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos, lo que me ha despertado inclinación por la sección internacional, incluida el estudio de idiomas. Por eso, no descarto dedicarme a la docencia. Asimismo me gusta practicar ejercicio físico y pasar un rato agradable charlando con mis conocidos y con gente nueva. Por último, disfruto viajando para conocer la cultura auténtica de cada región del mundo, aunque reconozco que antes necesito informarme lo más posible sobre el lugar que voy a visitar, para disfrutar la experiencia a fondo.

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