InicioHistoriaEdad MediaLa primera Cruzada: causas, características, batallas y consecuencias

La primera Cruzada: causas, características, batallas y consecuencias

La primera cruzada (1096 – 1199) fue la primera de una serie de guerras religiosas iniciadas, apoyadas y a veces dirigidas por la iglesia latina en la edad media.

El objetivo inicial de las Cruzadas fue la recuperación de tierra santa en posesión de los estados musulmanes.

Objetivo de la primera Cruzada

La primera cruzada surgió debido a la petición de ayuda militar del emperador bizantino Alejo I para proteger su territorio de la emigración turca selyúcida.

En el Concilio de Clermont el papa Urbano II apoyó la solicitud bizantina de asistencia militar e instó a los fieles cristianos a conquistar Jerusalén. Muchos príncipes y nobles se unieron en esta campaña.

La cruzada de los pobres

Pedro el Ermitaño. Crédito: Wikimedia / Dominio Público

Los primeros en emprender el viaje fueron campesinos y nobles menores que partieron hacia Jerusalén por su cuenta bajo el mando de un sacerdote francés llamado Pedro el Ermitaño.

Al carecer de disciplina militar el ejército de El Ermitaño se encontró con muchos problemas dentro del propio territorio cristiano debido a su poca o ninguna formación y disciplina militar.

Cuando la cruzada de los pobres llegó a Constantinopla el emperador Alejo I tuvo que transportarlos rápidamente hacia el territorio invadido por los turcos, debido a la poca preparación el ejército de campesinos y nobles menores fue destruido.

Cruzada de los príncipes

Los cuatro principales ejércitos cruzados abandonaron Europa en agosto de 1096. Tomaron diferentes caminos hacia Constantinopla y se reunieron fuera de las murallas de la ciudad.

Hugo de Vermandois llegó el primero seguido de Godofredo, Raimundo y Bohemond.

En esta ocasión el emperador Alejo estaba más preparado para recibir a los cruzados por lo que hubo menos violencia y altercados en el camino.

Se estima que entre 70.000 y 80.000 era el número de cruzados que partieron de occidente, el número de caballeros oscilaba entre 7.000 y 10.000.

Antes de partir de Constantinopla el rey Alejo I hizo jurar a los príncipes lealtad y prometer devolver al imperio Bizantino las tierras recuperadas de los turcos.

Todos los príncipes juraron lealtad salvo Raymond que simplemente prometió no causar daño al imperio.

Asedio de Nicea

El primer objetivo de la campaña era Nicea, una ciudad anteriormente bajo el dominio bizantino, convertida ahora en capital del Sultanato de Ron regida por el sultán Kilij Arslan I.

La ciudad fue sometida a largo asedio por los cruzados, a pesar del intento del sultán Arslan de liberarla, las enormes proporciones del ejército cruzado dificultaron su derrota.

Al final del asedio los turcos se rindieron cuando los cruzados construyeron barcos para bloquear el abastecimiento por el lago en el que estaba situada la ciudad.

Movimientos de los cruzados entre Anatolia y Siria. Crédito: Wikimedia / Dominio Público

Batalla de Dorylaeum

A finales de junio de 1097 los cruzados marcharon a través de Anatolia, dividieron su ejército en dos facciones una controlada por los normandos y otra por los franceses.

La facción normanda se vio atacada por las tropas del sultán turco que fue derrotado en esta batalla y redujo la resistencia en la región, aunque el sultán Arslan había quemado y destruido todo lo que dejaba su ejército en la huida que dificultó la marcha del ejército cruzado.

Campaña bélica de la Primera Cruzada. Crédito: Wikimedia / Dominio Público

Asedio de Antioquia

El ejército cruzado continuó la marcha hacia Antioquia, a medio camino entre Constantinopla y Jerusalén.

La ciudad tenía una fortaleza fuerte e inexpugnable por lo que los cruzados intentaron forzar una rendición, pero no tenían un ejército lo suficientemente grande para rodear y sitiar la ciudad.

Los cruzados tuvieron graves problemas de bajas y hambrunas que dificultaron el sitio, además los turcos y musulmanes lanzaron continuos ataques contra los sitiadores.

Bohemond trazó un plan y apoyado por los cristianos que vivían en la ciudad introdujeron unos pocos cruzados y abrieron las puertas de la ciudad para que entrara el ejército.

Asedio de Antioquia. Crédito: Wikimedia / Dominio Público

La marcha hacia Jerusalén

Continuando por la costa mediterránea de oriente próximo, los cruzados encontraron poca resistencia ya que los gobernantes locales prefirieron no enfrentarse y proporcionar suministros al ejército cruzado.

El gobernador de Jerusalén estaba al tanto de la llegada de los cruzados y de los sucesos de Antioquia por lo que expulsó a los cristianos de Jerusalén antes de la llegada del ejército para evitar una posible traición, además envenenar los pozos de las afueras de la ciudad.

Toma de Jerusalén. Crédito: Wikimedia / Dominio Público

Asedio de Jerusalén

Cuando los cruzados llegaron a las puertas de la ciudad encontraron un desierto sin agua ni alimentos.

Con el ejército y los víveres menguados por la marcha los cruzados no tenían tropas suficientes para sitiar la ciudad e intentaron tomar la ciudad por asalto.  Se estima que solo llegaron al asedio 12.000 hombres.

Tras el fracaso del primer asalto se organizó una reunión entre los distintos líderes para acordar un ataque conjunto.

En junio de 1099 llegó al puerto de Jaffa un grupo de marineros genoveses que proporcionó a los cruzados ingenieros calificados y suministros para construir máquinas de asedio.

El asalto a Jerusalén comenzó el 13 de julio, las tropas de Raimundo atacaron la puerta sur mientras que los otros contingentes atacaron la parte norte.

El 15 de julio se lanzó un empujón final y los cruzados capturan la muralla interior del norte, los defensores abandonaron las murallas de la ciudad en ambos extremos permitiendo a los cruzados entrar.

La masacre que siguió a la captura de Jerusalén alcanzó un alto grado de violencia extrema y fanatismo.

El 22 de julio se celebró un concilio en la iglesia del santo sepulcro para establecer el gobierno de Jerusalén.

Godofredo fue elegido como gobernante y aceptó el título de Defensor del Santo Sepulcro.

tras la primera cruzada Crédito: Wikimedia / Dominio Público
Isra Poudereux
Apasionado de la historia, amante del teatro, el cine y la música. Naturalista y creador de contenido para la divulgación ambiental. Estudio periodismo cuando la pandemia me lo permite, mientras tanto leo y releo multitud de libros.

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