Los dioses celtas no conformaron nunca un panteón unificado como el griego o el romano. Los celtas no fueron un imperio centralizado, sino una familia de pueblos emparentados lingüísticamente que se extendieron desde Irlanda hasta Asia Menor entre los siglos VIII a.C. y I d.C. Cada tribu, cada región, cada territorio desarrolló su propio conjunto de deidades locales, aunque ciertas figuras divinas —como el dios de múltiples habilidades Lugus o el cornudo Cernunnos— aparecen en distintas culturas celtas con nombres y atributos ligeramente diferentes.
La diversidad del mundo celta se refleja en la fragmentación de sus panteones. Los dioses irlandeses, preservados en una rica tradición literaria medieval, son los mejor conocidos: los Tuatha Dé Danann combatieron en batallas míticas, gobernaron Irlanda durante una edad de oro y finalmente se retiraron bajo tierra a los montículos de las hadas.
Los dioses galos, por el contrario, nos llegan filtrados por la conquista romana: nombres en inscripciones votivas, breves menciones en César y Lucano y símbolos tallados en piedra, pero casi ningún mito completo. Los dioses britanos ocupan un espacio intermedio: la romanización destruyó su tradición oral, pero textos galeses medievales como el Mabinogion preservaron ecos cristianizados de antiguas narrativas divinas. Los dioses celtíberos de la península ibérica son los más fragmentarios de todos: nombres en inscripciones lusitanas y celtibéricas, sin mitos ni historias, testigos mudos de una religión perdida.
Este artículo examina las características comunes de las deidades celtas, las diferencias entre los panteones regionales y los dioses pancélticos que aparecen en múltiples culturas con distintos nombres pero funciones similares.
Características comunes de los dioses celtas
A pesar de la diversidad regional, los dioses celtas comparten rasgos que los distinguen de otras religiones indoeuropeas:
Multifuncionalidad divina
Los dioses celtas raramente se especializan en un único dominio. Lugh, el dios irlandés por excelencia, es llamado samildánach («maestro de todas las artes»): guerrero, poeta, artesano, mago, músico y sanador simultáneamente. Esta multifuncionalidad contrasta con la especialización del panteón griego, donde Ares es exclusivamente guerra, Apolo exclusivamente luz y profecía y Hefesto exclusivamente herrería. En el mundo celta, un solo dios puede combinar funciones aparentemente contradictorias: el Dagda irlandés es simultáneamente guerrero terrible, amante prolífico, guardián de la abundancia y señor de la vida y la muerte.
Esta característica refleja probablemente la estructura tribal celta, donde los líderes debían ser versátiles: un rey tribal era juez, guerrero, sacerdote y administrador. Los dioses, como modelos idealizados de soberanía, encarnaban esta misma versatilidad.
Conexión profunda con la naturaleza
Las deidades celtas están íntimamente ligadas a elementos naturales específicos. No son meros «dioses de la naturaleza» en abstracto, sino espíritus vinculados a ríos concretos, montañas específicas o bosques particulares. Sulis era la diosa de las aguas termales de Bath, no de todas las aguas termales. Verbeia era el espíritu del río Wharfe en Yorkshire, no de los ríos en general. Los galos tenían cientos de dioses locales documentados porque cada manantial, cada confluencia, cada bosque sagrado (nemeton) poseía su propia deidad tutelar.
Los animales también funcionaban como manifestaciones o símbolos divinos: el ciervo de Cernunnos, los cuervos de Morrígan, el jabalí de Moccus, los caballos de Epona, el salmón de la sabiduría. Esta zoomorfia no implicaba que el dios fuera el animal, sino que el animal encarnaba los atributos divinos: el ciervo la regeneración (por sus astas renovadas), el cuervo la profecía y la guerra, el jabalí la ferocidad y la abundancia salvaje.
Tríadas divinas
La recurrencia del número tres atraviesa toda la religión celta. Diosas aparecen en grupos de tres: las Matres o Matronae galas, las Morrígana irlandesas (Badb, Macha, Némain), los Genius Cucullatus britanos (espíritus encapuchados). Brigid irlandesa es descrita como tres hermanas con el mismo nombre, cada una patrona de un arte distinto. Esta estructura triádica puede reflejar las fases de la vida (juventud, madurez, vejez), las estaciones (pasado el invierno) o la amplificación del poder divino mediante repetición.
Los héroes y dioses también poseen tríadas de atributos. Lugh tiene tres funciones (soberanía, guerra, fertilidad), el Dagda tres tesoros (caldero inagotable, arpa mágica, maza de vida y muerte), Cú Chulainn tres colores de pelo durante su deformación de batalla (ríastrad). El tres representa totalidad, completitud, poder amplificado.
El Otro Mundo
Los dioses celtas no habitan el cielo como los griegos olímpicos, sino un reino paralelo al mundo mortal. Los irlandeses lo llaman Tír na nÓg («tierra de los jóvenes»), Mag Mell («llanura de la miel») o simplemente Sídhe (montículos de las hadas). Los galeses lo conocen como Annwn, gobernado por Arawn. Este Otro Mundo no es el cielo cristiano ni el Hades griego: es un lugar de belleza sobrenatural donde no existe la enfermedad, la vejez ni la muerte, donde los festines son eternos y la música nunca cesa.
El acceso al Otro Mundo se logra atravesando umbrales: montículos (sídhe), lagos, nieblas, o durante festivales como Samhain (31 de octubre), cuando la frontera entre mundos se disipa. Los dioses pueden cruzar libremente; los mortales que lo visitan regresan habiendo vivido siglos en una sola noche, o nunca regresan. Esta cosmología bidimensional —mundo mortal y Otro Mundo paralelos— distingue a los celtas de la verticalidad griega (Olimpo arriba, Hades abajo) o nórdica (Yggdrasil con nueve mundos apilados).
Diferencias entre panteones regionales
Dioses irlandeses: narrativa épica completa
Los dioses irlandeses son los mejor preservados del mundo celta gracias a los monjes cristianos medievales que transcribieron las sagas orales sin destruirlas completamente. El ciclo mitológico irlandés narra la historia completa de los Tuatha Dé Danann («pueblo de la diosa Danu»): su llegada desde cuatro ciudades míticas del norte con cuatro tesoros sagrados (la piedra del destino Lia Fáil, la espada de Nuada, la lanza de Lugh, el caldero del Dagda), sus batallas contra los Fir Bolg y los Fomorianos en Mag Tuired, su edad dorada bajo el gobierno del Dagda y su derrota final ante los Milesios (ancestros de los irlandeses mortales), tras la cual se retiraron bajo tierra convirtiéndose en los Aos Sí (el pueblo de las hadas).

Esta narrativa completa nos permite conocer no solo los nombres y atributos de las deidades, sino sus relaciones familiares, conflictos personales, amores, traiciones y destinos. Sabemos que Lugh mató a su abuelo Balor del ojo venenoso, que Brigid fue hija del Dagda y esposa de Bres el Hermoso, que Nuada perdió su brazo en batalla y fue temporalmente descalificado como rey hasta recibir una prótesis de plata. Los dioses irlandeses son personajes con biografías detalladas, no meras funciones abstractas.
Características distintivas:
- Narrativas épicas completas
- Batallas míticas documentadas
- Genealogías divinas complejas
- Tesoros mágicos con poderes específicos
- Transformación final en Aos Sí (hadas)
Dioses principales: Dagda, Lugh, Morrígan, Brigid, Nuada, Manannán mac Lir, Aengus, Dian Cécht
→ Lista completa de dioses irlandeses
Dioses galos: fragmentos y sincretismo romano
Los dioses galos nos llegan de manera radicalmente diferente. Los druidas, la clase sacerdotal celta, consideraban la escritura una profanación del conocimiento sagrado y transmitían toda su teología oralmente. Cuando Roma conquistó la Galia (58-50 a.C.), destruyó sistemáticamente la clase druídica y con ella desapareció la tradición oral completa. Lo que sobrevivió son fragmentos: inscripciones votivas que mencionan nombres divinos sin contexto, esculturas que muestran símbolos sin explicar su significado y breves referencias en autores romanos como César y Lucano que aplicaban la interpretatio romana —identificando dioses galos con equivalentes romanos— perdiendo los matices originales.

César escribe en De Bello Gallico (VI.17) que los galos «adoran principalmente a Mercurio», pero lo que realmente quiere decir es que veneraban a un dios de múltiples habilidades que él identificó con Mercurio por función similar. Ese dios era probablemente Lugus (el equivalente galo de Lugh), cuyos tres nombres sobreviven en topónimos: Lyon (Lugdunum, «fortaleza de Lugus»), Leiden, Lugo. Lucano menciona una tríada terrorífica: Teutates (protector de la tribu), Taranis (trueno y rueda solar) y Esus (bosques y sacrificio), pero no explica sus mitos.
La arqueología ha revelado más: el Caldero de Gundestrup (siglo I a.C.) muestra a Cernunnos rodeado de animales, placas con guerreros y rituales, pero sin textos explicativos. Miles de inscripciones documentan más de 400 nombres divinos, pero dos tercios aparecen solo una vez: dioses locales de una sola tribu, un solo manantial, un solo valle. La religión gala era un mosaico de cultos tribales sin centralización teológica.
Características distintivas:
- Fuentes fragmentarias (inscripciones sin mitos)
- Fuerte componente local/tribal
- Sincretismo romano intenso
- Símbolos visuales sin narrativa escrita
- 400+ nombres documentados, mayoría sin contexto
Dioses principales: Lugus, Taranis, Teutates, Esus, Epona, Cernunnos, Sucellos, Ogmios
→ Lista completa de dioses galos
Dioses britanos: entre Roma y el Mabinogion
Los dioses britanos ocupan un espacio intermedio. La conquista romana de Britania (43-84 d.C.) destruyó la clase druídica como en Galia, pero la romanización fue menos completa. En las regiones de Gales, Cornwall y el norte, la cultura britana resistió siglos, preservando fragmentos de religión antigua. El resultado es dual: por un lado, inscripciones romanas que documentan dioses locales mediante interpretatio romana (Sulis = Minerva, Nodens = Marte/Silvano); por otro, textos medievales galeses que conservan ecos cristianizados de mitos ancestrales.

El Mabinogion, colección de once relatos galeses compilados entre los siglos XI y XIII, contiene historias de seres que originalmente fueron dioses: Lleu Llaw Gyffes (equivalente galés de Lugh), Arawn (rey del Annwn, el Otro Mundo), Brân el Bendito (gigante cuya cabeza cortada protegió Britania durante 87 años), Mabon (dios de la juventud robado de su madre). Estos personajes han sido «humanizados» y cristianizados —transformados en reyes legendarios o héroes caballerescos— pero rastros de su antigua naturaleza divina permanecen en sus poderes sobrenaturales y conexiones con el Otro Mundo.
El sincretismo romano-britano produjo deidades híbridas únicas: Sulis Minerva en Bath fusionaba a la diosa britana de aguas termales con la Minerva romana en un culto conjunto. Nodens, venerado en un gran templo en Lydney, era simultáneamente dios celta de la caza y Marte/Silvano romano. Las tablillas de maldición arrojadas en las aguas de Bath invocan a «Sulis Minerva» para castigar ladrones, revelando la intensidad del culto personal que pervivió bajo dominación romana.
Características distintivas:
- Dualidad de fuentes: inscripciones + textos medievales
- Sincretismo romano-celta visible arquitectónicamente
- Mabinogion preserva ecos cristianizados
- Cultos de aguas sagradas muy desarrollados
- Transformación dioses → héroes legendarios
Dioses principales: Sulis, Nodens, Brigantia, Lleu, Mabon, Arawn, Belenus, Andraste
→ Lista completa de dioses britanos
Dioses celtíberos: el panteón perdido
Los dioses celtíberos de la península ibérica son los más fragmentarios del mundo celta. La romanización temprana de Hispania (218 a.C. en adelante) destruyó la tradición oral antes de que pudiera ser registrada. Lo que sobrevivió son inscripciones en lenguas lusitana y celtibérica —paleohispánicas prerromanas— que mencionan nombres divinos sin explicar funciones, atributos o mitos. No existe ningún texto narrativo comparable al Mabinogion galés o las sagas irlandesas. Los celtíberos no dejaron equivalente al Caldero de Gundestrup galo ni templos como el de Nodens britano.

Las inscripciones revelan nombres: Endovelico (dios de la sanación y los muertos en Lusitania), Cossue (dios protector local), Bandua (dios guerrero venerado en múltiples regiones), Ataecina (diosa de la primavera y el renacimiento). La arqueología ha identificado santuarios rupestres y castros con altares votivos, pero sin iconografía clara ni textos explicativos. Algunos estudiosos han intentado reconstruir funciones mediante la comparación con otros panteones celtas, pero esta metodología es especulativa: no podemos asumir que Bandua fuera idéntico a Teutates galo simplemente porque ambos son «dioses guerreros».
La península ibérica tuvo contacto intenso con fenicios, griegos y cartagineses antes de Roma, generando sincretismos pre-romanos únicos que complican aún más la reconstrucción. El resultado es un panteón en sombras: nombres sin rostros, funciones inferidas, mitos perdidos para siempre.
Características distintivas:
- Fuentes exclusivamente epigráficas
- Romanización muy temprana
- Cero narrativas míticas preservadas
- Sincretismos pre-romanos (fenicio, griego, cartaginés)
- Reconstrucción altamente especulativa
Dioses principales: Endovelico, Ataecina, Bandua, Cossue, Trebopala, Reva, Nabia
→ Lista completa de dioses celtíberos
Dioses pancélticos: figuras que trascienden regiones
Algunas deidades aparecen en múltiples culturas celtas con nombres diferentes pero funciones similares, sugiriendo un sustrato religioso común anterior a la fragmentación tribal:
Lugus/Lugh/Lleu – El dios de múltiples habilidades
Lugh irlandés, Lugus galo y Lleu Llaw Gyffes galés comparten raíz protocelta *lugus («luz» o «brillo») y funciones idénticas: maestro de todas las artes, guerrero, rey, dador de victoria. Lugh es samildánach («experto en todas las habilidades») en Irlanda, capaz de ser simultáneamente guerrero, poeta, artesano, mago y músico mejor que cualquier especialista. Lugus galo dio nombre a Lyon (Lugdunum), Leiden y Lugo, evidenciando un culto extendido. Lleu galés nace bajo una maldición triple (sin nombre, sin armas, sin esposa humana) que supera mediante ingenio y tras ser traicionado y «asesinado» se transforma en águila y es resucitado por su tío Gwydion.
Esta deidad representa el ideal celta de excelencia versátil: el líder tribal perfecto que combina todas las virtudes necesarias para gobernar. Su asociación con la luz sugiere también funciones solares, aunque no es exclusivamente un «dios sol» sino una figura de soberanía luminosa.
Brigid/Brigantia – La diosa exaltada
Brigid irlandesa y Brigantia britana comparten etimología (*brigantī, «exaltada» o «elevada») y funciones triples: poesía/sabiduría, sanación y herrería/fuego. Brigid es hija del Dagda y patrona de los poetas, sanadores y herreros. Su festividad, Imbolc (1 de febrero), marca el inicio de la primavera y la lactancia de las ovejas. Brigantia era la diosa tutelar de los brigantes, la tribu más poderosa del norte de Britania, identificada por Roma con Victoria y Minerva.

Ambas diosas se transformaron en Santa Brígida de Kildare tras la cristianización, perpetuando su culto bajo nueva forma: la santa mantiene conexión con fuego perpetuo, sanación mediante pozos sagrados, y patronazgo de las artes. Esta continuidad demuestra la profundidad del culto a la diosa exaltada en el mundo celta.
Taranis – El dios del trueno
Taranis es mencionado por Lucano en la tríada gala junto a Teutates y Esus, pero su culto se extendía mucho más allá de Galia. Su nombre deriva de protocelta *toranos («trueno») y su símbolo es la rueda solar, representada en cientos de amuletos, estelas y altares desde Britania hasta los Balcanes. Taranis es equivalente funcional de Zeus/Júpiter (trueno y cielo) y Thor nórdico, pero su iconografía distintiva —la rueda de ocho radios— sugiere aspectos solares y cíclicos ausentes en esos equivalentes.
Las inscripciones lo invocan como «Jupiter Taranis» en contexto romano, pero su culto celta era independiente y muy anterior. La rueda puede representar el ciclo solar anual, el trueno como rueda del carro celeste, o la renovación cíclica del tiempo. Taranis ejemplifica el dios celeste pancéltico que cada región adaptó con matices locales.
Cernunnos – El señor cornudo
Cernunnos («el cornudo») aparece en el Caldero de Gundestrup sentado en posición de loto, portando torques (collar sagrado celta) y rodeado de animales: ciervo, serpiente, toro, lobo. Su iconografía se encuentra desde Galia hasta Rumanía, siempre con astas de ciervo y como señor de los animales. Solo una inscripción (Pilar de los Nautas, París, siglo I d.C.) menciona su nombre, pero la figura del dios cornudo aparece repetidamente sin identificación textual.

Cernunnos representa la conexión profunda entre humanidad y naturaleza salvaje: no es simplemente un «dios de la caza» sino el intermediario entre civilización y mundo animal, entre cultura y mundo silvestre. Su postura de meditación sugiere sabiduría chamánica, su serpiente con cabeza de carnero fertilidad y renovación cíclica (la serpiente muda de piel, el ciervo renueva astas). Es quizás la deidad celta más reconocible visualmente, aunque paradójicamente sabemos muy poco de sus mitos específicos.
Principales deidades por región
| Función | Irlandés | Galo | Britano | Celtíbero |
|---|---|---|---|---|
| Soberanía/Realeza | Dagda | Sucellos | – | – |
| Múltiples habilidades | Lugh | Lugus | Lleu | – |
| Guerra (masculino) | Nuada | Teutates/Camulos | Camulos | Bandua |
| Guerra (femenino) | Morrígan | – | Andraste | – |
| Trueno/Cielo | – | Taranis | Taranis | – |
| Bosques/Naturaleza | – | Esus/Cernunnos | – | – |
| Sanación/Aguas | Dian Cécht | Borvo | Sulis/Nodens | Endovelico |
| Poesía/Fuego/Sabiduría | Brigid | – | Brigantia | – |
| Caballos | – | Epona | Epona | – |
| Mar/Otro Mundo | Manannán | – | Manawydan | – |
| Juventud | Aengus | Maponos | Mabon | – |
| Madre ancestral | Danu | – | Don | – |
| Primavera/Renacimiento | – | – | – | Ataecina |
Nota: Los guiones (-) indican ausencia de equivalente documentado, no necesariamente ausencia del concepto en esa cultura.
Los dioses celtas reflejan una cosmovisión profundamente ligada a la tierra, los ciclos naturales y la comunidad tribal. A diferencia de los panteones mediterráneos centralizados, la religión celta se fragmentó en cientos de cultos locales, cada uno adaptado a la geografía y necesidades de su pueblo. Sin embargo, ciertos arquetipos divinos —el dios de múltiples habilidades, la diosa exaltada, el señor cornudo de los animales— reaparecen en distintas regiones, testimoniando un sustrato religioso común anterior a la romanización.
La preservación desigual de las tradiciones celtas nos dejó un paisaje mítico irregular: la rica narrativa irlandesa convive con los fragmentos mudos de Iberia, las inscripciones galas dialogan con los ecos cristianizados del Mabinogion britano. Cada región ofrece una ventana diferente al mundo divino celta y solo reuniendo todas estas perspectivas podemos acercarnos a comprender la complejidad de una religión que nunca fue monolítica, que nunca tuvo un Zeus supremo ni un Olimpo centralizado, sino que floreció en la diversidad de manantiales sagrados, montículos de hadas, robledales druídicos y montañas protectoras.
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Por región geográfica
- Lista de dioses irlandeses – Los Tuatha Dé Danann y el panteón mejor preservado
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- Lista de dioses britanos – Entre Roma y el Mabinogion galés
- Lista de dioses celtíberos – El panteón perdido de Hispania
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Fuentes y bibliografía
Fuentes:
- César, J. (58-50 a.C.). De Bello Gallico (Comentarios sobre la Guerra de las Galias), especialmente Libro VI.13-20.
- Lucano, M. A. (39-65 d.C.). Farsalia, Libro I.444-446 (mención de Teutates, Esus, Taranis).
- Mabinogion (textos galeses medievales), traducción Charlotte Guest (1877).
- Lebor Gabála Érenn (Libro de las Invasiones de Irlanda), siglos XI-XII.
Bibliografía en inglés:
- Koch, J. T. (2006). Celtic Culture: A Historical Encyclopedia. Santa Barbara: ABC-CLIO.
- Mac Cana, Proinsias (1983). Celtic Mythology. London: Hamlyn.
- Cunliffe, Barry (2003). The Celts: A Very Short Introduction. Oxford University Press
- MacKillop, J. (1998). Dictionary of Celtic Mythology
- Green, Miranda J. (1986). The Gods of the Celts. Gloucester: Sutton Publishing.
- Green, M. J. (1992). Dictionary of Celtic Myth and Legend. Thames & Hudson, Londres.
- Ross, Anne (1967). Pagan Celtic Britain: Studies in Iconography and Tradition. London: Routledge & Kegan Paul.
- Aldhouse-Green, Miranda (2004). An Archaeology of Images: Iconology and Cosmology in Iron Age and Roman Europe. London: Routledge.
Bibliografía en francés:
- Le Roux, F. & Guyonvarc’h, C.-J. (1986). Les Druides. Rennes: Ouest-France.
- Gricourt, Daniel & Hollard, Dominique (2010). Cernunnos, le dioscure sauvage: Recherches comparatives sur la divinité dionysiaque des Celtes. Paris: L’Harmattan.
Preguntas frecuentes sobre los dioses celtas
¿Los celtas tenían un panteón unificado como los griegos?
No. Los celtas no fueron un imperio centralizado sino una familia de pueblos emparentados lingüísticamente. Cada tribu desarrolló su propio conjunto de deidades locales, aunque ciertas figuras divinas —como Lugus o Cernunnos— aparecen en distintas regiones con nombres y atributos ligeramente diferentes. No existió un «Olimpo celta» ni un corpus teológico compartido por todos los pueblos celtas.
¿Por qué conocemos mejor los dioses irlandeses que los de otras regiones?
Los monjes cristianos irlandeses medievales transcribieron las sagas orales sin destruirlas completamente, preservando narrativas épicas sobre los Tuatha Dé Danann. En contraste, los druidas galos y britanos fueron eliminados por Roma, destruyendo la tradición oral antes de que pudiera ser registrada. Irlanda nunca fue conquistada por Roma, permitiendo que su mitología sobreviviera hasta la era cristiana cuando finalmente fue escrita.
¿Qué es la interpretatio romana?
La interpretatio romana fue el proceso romano de identificar deidades extranjeras con equivalentes funcionales de su propio panteón. Cuando César escribía que «los galos adoran principalmente a Mercurio», se refería a un dios celta (probablemente Lugus) que tenía funciones similares a Mercurio romano. No era sincretismo verdadero, sino una traducción cultural para hacer comprensible la religión extranjera a la audiencia romana. Este proceso preservó nombres celtas en inscripciones, pero perdimos los mitos originales y las funciones exactas de cada deidad.
¿Dónde vivían los dioses celtas?
Los dioses celtas no habitaban el cielo como los olímpicos griegos, sino un reino paralelo al mundo mortal llamado el Otro Mundo. Los irlandeses lo conocían como Tír na nÓg («tierra de los jóvenes») o Sídhe (montículos), los galeses como Annwn. Este Otro Mundo no era el cielo cristiano ni el inframundo griego, sino un lugar de belleza sobrenatural sin enfermedad, vejez ni muerte, accesible atravesando umbrales como montículos, lagos o durante festivales como Samhain cuando la frontera entre mundos se adelgazaba.
¿Qué significan las tríadas divinas en la religión celta?
El número tres era sagrado en la cultura celta. Diosas aparecían en grupos de tres (las Matres galas, las Morrígana irlandesas), Brigid era descrita como tres hermanas con el mismo nombre, y muchos dioses poseían tres funciones o atributos. Las tríadas pueden representar las fases de la vida (juventud, madurez, vejez), la amplificación del poder mediante repetición, o la completitud y totalidad. Esta estructura triádica atraviesa toda la mitología, arquitectura y simbología celta.
¿Cuál es la diferencia principal entre dioses galos y britanos?
Ambos fueron afectados por la conquista romana, pero de manera diferente. Los galos nos llegan exclusivamente mediante inscripciones votivas sin narrativa y breves menciones en autores romanos: conocemos nombres y funciones, pero casi ningún mito. Los britanos tienen fuentes duales: inscripciones romanas similares a las galas, pero también textos medievales galeses (el Mabinogion) que preservaron ecos cristianizados de antiguas historias divinas. Los britanos ocupan así un espacio intermedio entre la rica narrativa irlandesa y los fragmentos mudos galos.
¿Qué dioses aparecen en múltiples culturas celtas?
Algunos arquetipos divinos trascienden regiones: Lugus (galo), Lugh (irlandés) y Lleu (galés) son el mismo dios de múltiples habilidades con nombres relacionados. Brigid irlandesa y Brigantia britana comparten etimología y funciones (poesía, sanación, fuego). Taranis, el dios del trueno con la rueda solar, aparece desde Galia hasta los Balcanes. Cernunnos, el señor cornudo de los animales, tiene iconografía desde Francia hasta Rumanía. Estas deidades pancélticas sugieren un sustrato religioso común anterior a la fragmentación tribal.












