Historia de la Tierra: el supercontinente Pangea

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Supercontinente Pangea

El supercontinente Pangea existió entre el final de la era Paleozoica y comienzos de la era Mesozoica y agrupaba a la mayor parte de las tierras emergidas del planeta. Se formó hace aproximadamente 335 millones de años y comenzó a separarse hace unos 175 millones de años, disgregándose hasta alcanzar la situación actual de los continentes.

Origen del concepto Pangea

La primera persona en bautizar a este supercontinente como Pangea fue aparentemente Alfred Wegener, conocido por ser el autor de la teoría de la deriva continental en 1912, siendo el padre de la teoría de la tectónica de placas.

Pangea procede del griego “pan“, que significa “todo”, y “gea“, que significa “suelo” o “tierra”. Fue el supercontinente más reciente que ha existido, y a su vez, el primero en ser reconstruido por los geólogos.

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Pangea y los continentes Laurasia y Gondwana

En contraste con la Tierra actual y su distribución de masa continental, gran parte de Pangea estaba en el hemisferio sur, siendo rodeado por el superocéano Panthalassa.

Formación de supercontinentes en la Tierra

La formación y ruptura de supercontinentes parece haber sido cíclica a lo largo de la historia de la Tierra. De hecho, se cree que han habido muchos antes de Pangea y serían los siguientes:

La formación del supercontinente Pangea

Primer paso de la formación de Pangea

En el período Cámbrico, el continente de Laurentia, que luego se convertiría en América del Norte, se asentó en el Ecuador con tres océanos limítrofes: el océano Panthalassa al norte y al oeste, el océano de Jápeto al sur y el océano Janty al este.

En el período Ordovícico más antiguo, el segundo de la era paleozoica o primaria (que sigue al cámbrico y precede al silúrico) entre hace 500 y 430 millones de años, el microcontinente de Avalonia, una masa de tierra que incorpora fragmentos de lo que luego se convertiría en el este de Terranova, las islas británicas del sur y partes de Bélgica, Francia, Nueva Escocia, Nueva Inglaterra, Sur de Iberia y noroeste de África, se liberó de Gondwana y comenzó su viaje rumbo a Laurentia.

Báltica, Laurentia y Avalonia por su parte, se unieron al final del Ordovícico para formar un supercontinente menor llamado Euramérica o Laurusia, cerrando el océano de Jápeto. De esta colisión resultó también la formación de los Apalaches del norte.

Siberia por su parte, se asentó cerca de Euramérica, teniendo al océano Janty separando ambas tierra.

En tanto sucedía todo esto, Gondwana se fue desplazando lentamente hacia el Polo Sur.

Todos estos movimientos fueron el primer paso para la formación de Pangea.

Segundo paso de la formación de Pangea

El segundo paso en la formación de Pangea fue la colisión de Gondwana con Euramérica. En la era Silúrica, hace 440 millones de años, Báltica ya había colisionado con Laurentia formando Euramérica.

Avalonia aún no había colisionado con Laurentia, pero cuando Avalonia avanzaba hacia Laurentia, el camino de tierra entre ellos, un remanente del océano de Jápeto, se estaba encogiendo lentamente.

Mientras tanto, el sur de Europa se separó de Gondwana y comenzó a moverse hacia Euramérica a través del recién formado océano Reico.

Por su parte, el océano hermano del de Jápeto, el de Janty, se redujo cuando un arco insular de Siberia chocó con el este de Báltica (ahora parte de Euramérica), y detrás de este arco isleño nació un nuevo océano, el Ural.

Tercer paso de la formación de Pangea

A finales del Silúrico, el norte y sur de China se separaron de Gondwana y comenzaron a dirigirse al norte, encogiendo el océano Proto-Tetis en su camino, y abriendo el nuevo océano Paleo-Tetis en el sur.

En el período Devónico, Gondwana se dirigió hacia Euramérica, provocando que el océano Reico disminuyera su tamaño.

En los comienzos del período Carbonífero, el noroeste de África había tocado la costa sureste de Euramérica, creando la porción sur de los Apalaches y otras montañas como las Mauritanas.

Sudamérica se movió hacia el norte hasta el sur de Euramérica, mientras que la parte oriental de Gondwana (India, Antártida y Australia), se dirigieron hacia el Polo Sur desde el Ecuador.

El norte y el sur de China estaban en continentes independientes, en tanto que el microcontinente Kazakstán había colisionado con Siberia, siendo éste último un continente separado durante millones de años desde la partición del supercontinente Pannotia.

En el Carbonífero tardío, el oeste de Kazakstán colisionó con Báltica, cerrando el océano Ural entre ellos, y el Proto-Tetis occidental en ellos (orogenia Uraliana), causando no sólo la formación de los Montes Urales, sino también la del supercontinente de Laurasia.

Este fue el último paso de la formación de Pangea.

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Configuración de Pangea con sus continentes Laurasia y Gondwana en el período Triásico.

Mientras tanto, Sudamérica había colisionado con el sur de Laurentia, cerrando el océano Reico y formando la parte más sur de los Apalaches y las montañas Ouachita.

En ese momento, Gondwana se encontraba cerca del Polo Sur y se estaban formando glaciares en la Antártida, India, Australia, el sur de África y Sudamérica.

El bloque norte de China colisionó con Siberia por el Carbonífero tardío, cerrando por completo el océano Proto-Tetis.

Formación final de Pangea

A principios del período Pérmico, el continente de Cimmeria se separó de Gondwana y se dirigió hacia Laurasia, cerrando así el océano Paleo-Tetis, pero formando uno nuevo, el Océano Tetis.

Aquí es cuando la mayoría de masas continentales de la Tierra formaron todas, un único supercontinente

La separación del supercontinente Pangea

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Separación del supercontinente Pangea a lo largo del tiempo.

La separación de Pangea la podemos dividir en tres fases bien delimitadas:

Primera fase

La primera de ellas comenzó en el período Jurásico Temprano-Medio (hace 175 millones de años), cuando Pangea comenzó a separarse del Océano Tetis en el este, hasta el Pacífico en el oeste.

Esta grieta separó América del Norte de África y dio además, como resultado, la creación de un nuevo océano, el Océano Atlántico Norte.

Por su parte el Océano Atlántico Sur no se abrió hasta el Cretácico, cuando Laurasia comenzó a girar en el sentido de las agujas del reloj y se movió hacia el norte con América del Norte, y hacia el sur con Eurasia.

Este movimiento continuo de Laurasia llevó al cierre del Océano Tetis y a la aparición del Océano Ártico.

Mientras tanto, a lo largo de los márgenes de África, la Antártida y Madagascar, estaban ocurriendo nuevas divisiones que llevarían a la formación del Océano Índico.

Segunda fase

La segunda fase de la ruptura de Pangea comenzó en el Cretácico Inferior (150-140 millones de años), cuando Gondwana se separó en los continentes de África, América del Sur, India, Antártida y Australia.

En el Cretácico Medio, Gondwana se fragmentó abriendo el Océano Atlántico Sur, a medida que Sudamérica comenzó a moverse hacia el oeste, alejándose de África.

En este período es cuando India comenzó a moverse hacia el norte, hacia Eurasia, en tanto que Nueva Zelanda, Nueva Caledonia y el resto de Zelandia comenzaron a separarse de Australia, moviéndose hacia el este hacia el Pacífico, abriendo el Mar de Coral y el Mar de Tasmania.

Tercera fase

La tercera y última fase de la ruptura de Pangea ocurrió a comienzos del Cenozoico, cuando Laurasia se separó en el momento en que América del Norte y Groenlandia (llamada Laurentia) se separó a su vez de Eurasia abriendo el Mar de Noruega.

Mientras tanto, los océanos Atlántico e Índico siguieron expandiéndose (cerrando definitivamente el Océano Tetis), Australia se separó de la Antártida y comenzó a moverse rápidamente al norte, tal y como antes lo había hecho India.

De hecho, Australia se encuentra actualmente en curso de colisión con Asia Oriental, e India continúa moviéndose hacia el norte penetrando en el resto del continente. Esta colisión es la que permitió la creación de la cadena del Himalaya.

La Antártida ha estado cerca o en el Polo Sur desde la formación de Pangea.

La placa africana comenzó a cambiar de dirección, de oeste a noroeste hacia Europa, y América del Sur comenzó a moverse en dirección norte, separándose de la Antártida y permitiendo la circulación oceánica completa alrededor de la Antártida.

Este movimiento junto con la disminución de dióxido de carbono en la atmósfera, provocó un rápido enfriamiento de la Antártida y permitió la formación de glaciares, llegando a lo que conocemos actualmente.

Otros eventos geológicos importantes ocurrieron durante el Cenozoico, como la apertura del Golfo de California, el levantamiento de los Alpes y la apertura del Mar de Japón.

La ruptura de Pangea continúa hoy en el Mar Rojo y en África Oriental.

La tectónica de placas

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Alfred Wegener, el padre de la tectónica de placas

La formación de Pangea se explica comúnmente con la tectónica de placas creada por Alfred Wegener y con ella se puede explicar también por qué Pangea no se separó de una sola vez, sino que lo ha hecho en forma secuencial en diferentes momentos.

Además, tras estas separaciones, se ha descubierto que las masas de tierra también continúan rompiéndose.

A su vez, se ha demostrado que la formación de cada ambiente y clima en Pangea se debe precisamente a la tectónica de placas, y como resultado de estos cambios existieron diferentes climas en el supercontinente.

También han permitido observar las formaciones de las propias placas. Así, las montañas y valles se forman debido a colisiones tectónicas, como también ocurren por ello los terremotos. Además, puede contribuir a la actividad volcánica que ha sido responsable de extinciones y adaptaciones de la vida a lo largo del tiempo en la Tierra.

Vida en el supercontinente Pangea

Durante los 160 millones de años de existencia de Pangea muchas especies han surgido en la Tierra, tanto marinas como terrestres, como el Traversodontidae (familia de herbívoros), gran variedad de plantas e insectos.

Exaeretodon frenguellii, Traversodontidae
Exaeretodon frenguellii, de la familia de los Traversodontidae. Crédito: Wikimedia

Sin embargo, hace 252 millones de años ocurrió la llamada extinción masiva del Pérmico-Triásico, provocando la pérdida de más del 90% de las especies marinas, y el 70% de las especies terrestres, siendo además la única extinción que afectó a los insectos.

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Fundador y Director de Red Historia. Desde pequeño me ha atraído la Historia y la comunicación (igual que viajar, la fotografía o el fútbol), y tras haber estudiado Historia en la Universidad, necesitaba poder compartir con todas las personas interesadas la gran cantidad de noticias que no siempre encontramos de forma fácil y complementarlo con artículos informativos de los acontecimientos y personajes (entre otras cosas) más importantes de nuestro pasado. Así nació Red Historia, un proyecto que esperamos que continúe creciendo gracias a vosotros. Marcelo Ferrando Castro

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